(o “¿A que el Gobierno no se atreve a cortarles el grifo?”).
O sea, que mientras ayer estaba mi señoría estrujándose el cerebro para poder ofrecerle al Ejecutivo alguna solución para el lío en que se ha metido, va el Jefe (del Ejecutivo, no del lío) y se larga a Italia, a la isla de Madalena (Cerdeña), y se fotografía del brazo de “Il Cavalieri” y se dedica a contar por esos mundos lo que no había dicho aquí acerca de los impuestos. Confirmó, eso sí, la eliminación de la deducción de los 400 € en el IRPF, y que se iba a aumentar la tributación de las rentas del capital por encima del actual 18 % y que “se revisará la imposición indirecta”. Y es que, al parecer, eliminar la citada deducción –no a todos, las rentas bajas seguirán beneficiándose- supone para la Hacienda recaudar sólo 4.500 millones de €. Hay, pues, que hacer también una “revisión de la imposición indirecta” del IVA, la gasolina, el alcohol y el tabaco para llegar a los 15.000 millones de euros de los que se habló en la sesión de control. Para mayor concreción, a ver qué sale de la ronda de contactos que va a mantener la Vicepresidenta doña Elena Salgado para negociar la Ley de Presupuestos Generales y la Ley de Economía Sostenible, ambas inclusive, por si acaso y si a mano viene. Así está el cotarro. Y mi señoría dice:
-Pero coño, si en cuanto me den a mí los datos concretos de cuánto se les da, de verdad, anualmente a los Sindicatos, por todos los conceptos y de todas las fuentes, y cuánto a los partidos políticos tanto de uno como de otro bando y los de ni fu ni fa, y se sumen todas las partidas, para mí que hay dinero más que de sobra para afrontar esos 15.000 millones de € de los que se habló para los primeros auxilios. Venga, denme datos. ¿No les tiene dicho mi señoría que las personas inteligentes, como son los integrantes del Gobierno de España todavía presidido por el señor Rodríguez, podrán -si pueden- resolver los problemas, pero que nosotros, los genios no tenemos que resolverlos porque los evitamos?
Datos, pues. Aunque se malicia uno que no los van a dar, porque hay que tener muchos "asgones" (“asgo” = “cojo”) para cortarles el grifo tanto a los sindicatos (¡peligro de huelgas generales!) como a los partidos políticos (¡hay que aprobar los Presupuestos!). ¿O no?
11-09-2009.
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Rufino, con tu propuesta "llamémosla así", se solucionarían todos los quebradereos de cabeza del Gobierno. Rebajar un 25 por ciento las subvenciones de los sindicatos y los partidos políticos, rebajar en la misma cuantía los sueldos de los parlamentarios, senadores y todos esos sueldos que, sin hacer nada, tienen las espaldas más que cubiertas.-Igual concepto deberia aplicarse a los diferentes gobiernos de las distintas comunidades-. La recaudación sería más que suficiente para cubrir todas las necesidades. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?
Rufino. A estas alturas de la película, ZP no sabe qué impuestos va subir, ni cuánto, ni cómo. Necesita dinero y a estrujar a los que cobran y por lo tanto lo tienen. Que habrá más gente que lo pase mal... Además, lo que recaude lo volverá a tirar por la ventana; eso sí, pagando bien a los jerifaltes sindicalistas, para que los trabajadores no se muevan y además estén contentos con los palos que están recibiendo.
Y a viajar por todo el mundo, con gran séquito, y vengan las economías.
Cuídate. Rafael
Domingo, 27 de mayo
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