(o “Si no captan mi ironía, aprendan cosmogonía”)
Mi señoría ilustrísima, a la que Dios guarde por muchos años para gloria y boato no sólo de la lengua española, sino de tantas otras como la catalana, la vasca –tan utilizada por las vascas y los vascos, que da gloria oírlos-, la gallega -melosa a tope donde las haya-, el castúo –que es mi idioma materno, paterno y de mis ancestros en general-, el spanglish, aprendido y aprehendido en el Peñón de Gibraltar, ubicado al lado del Estrecho de idem, como todo le mundo sabe por muy bestia que sea-, el esperanto… Bueno, pero ¿para qué les voy a enumerar toda la cantidad de lenguas que ha o posee mi señoría? No, hombre, no: vuesarcedes no tienen por qué tener complejo de inferioridad intelectual aunque sean bastante indigentes de magín, por las circunstancia ésta de conocer –y seguramente mal, porque algunos ni ortografía tienen o han, ¡qué torpes, coño!- tan sólo una manera de expresarse, porque para lo que tienen que decir, la verdad es que con una lengua tienen suficiente y aun les sobra. Y de cualquier forma, piensen que la etiología del mal que les aqueja, el origen de esa enfermedad, de esa “atonía generalizada para idiomas foráneos” –llamémosla así- que no sea el del lugar o sitio cuyo son indígenas vuesarcedes; pues la etiología, causa u origen de esta carencia hay que buscarlo en los planes de estudio vigentes o en vigor en la época en que vuesarcedes estaban en edad no ya de merecer, sino de aprender. Y si les pilló la LOGSE, pongo por caso, van apañados. Bueno, y si fue otra morralla de Ley parecida, más de lo mismo. Igual vuesarcedes no estudiaron “Educación para la ciudadanía”, y la verdad es que sin este ingrediente, ¿qué plan de estudios puede ser válido? ¡Ah… ¡ Porque ¿saben cuándo hay que permanecer sentados, en los desfiles militares? ¿Cuando pasa la bandera de tal o cual país o ante el paso de los ejércitos pertenecientes a naciones perversas, que hacen la guerra en lugar de hacer el amor? Y los preservativos, ¿saben cómo hay que ponérselos? ¿Han hecho las pruebas pertinentes en sus “niñeces” para conocer sus tendencias sexuales, es decir, si son homo- o hetero-? ¡Ay!, habría tanto que hablar del bacalao…
En fin, mi señoría les aconseja -este oficio de consejero creo que se paga muy bien a la sazón-que no se preocupen por su nesciencia en idiomas, educación, sexualidad, etc. Sobre todo en etc., que es lo más importante. Y no caigan en el fondo de un profundo pozo de depresión, porque entonces sí que …, iba a decir, la cagan. No se atormente, ¡caramba! Los culpables de su ignorancia no son vuesarcedes, pobres, sino los políticos que no supieron planificar la enseñanza en sus respectivas épocas de “discencia”. No como los de la etapa de mi señoría, que siguió el plan “ibañezmartinesco”, en los años de la posguerra (con perdón), y sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo. ¿O no?
7-02-2009.
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Rufino. eso de hacer de Consejero, dicen que se paga bien. Pero ten cuidado, que con la crisis, andan detrás de limitar los sueldos y los "bonus" de los altos cargos de bancos y cajas y luego irán por la industria... y aunque no harán caso, ya verás como camuflan los dineros, puede que a los "consejeros" os machaquen.
Prueba que te paguen en las islas Caimán...
Cuídate. Rafael
Rufino. eso de hacer de Consejero, dicen que se paga bien. Pero ten cuidado, que con la crisis, andan detrás de limitar los sueldos y los "bonus" de los altos cargos de bancos y cajas y luego irán por la industria... y aunque no harán caso, ya verás como camuflan los dineros, puede que a los "consejeros" os machaquen.
Prueba que te paguen en las islas Caimán...
Cuídate. Rafael
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