Lo primero que se suele decir en estos documentos es la edad del aspirante. Mi señoría, sin embargo, está exento de aportar este dato, porque es algo que se puede averiguar a través de alguna de sus biografías, mirando en Google.es o preguntando en el Registro Civil. Mas como hay algunos lectores que ni saben qué es una biografía, ni Google.es, ni el Registro Civil, se les dice directamente los años que tiene, y que no incordien más; setenta y once, cumplidos en el mes de agosto último. Ya está.
Luego, quienes van a darte un empleo, incluso el de ministro, se interesan por saber en qué ha trabajado, hasta el momento, el solicitante. En este ámbito, lo que más motiva al empleador (ZP en este caso), es no haberse dedicado más que a vivir como un Cardenal del Renacimiento, que alguno habría que se diese la gran vida, sin dar golpe, porque lo de dar golpe o golpear podría considerarse como violencia doméstica, delito éste que a la sazón está como muy perseguido, y con toda la razón, ¡qué coño! Entonces, éso: mi señoría no ha trabajado en nada en estos primeros setenta y once años de su vida, razón por la que nadie puede pensar que esté cansado, cosa que mermaría mucho su productividad, y la verdad es que no está la cosa como para nombrar otro ministro que no de un palo al agua, porque si se nombrara o nombrase y, en función de las facultades que le confiere su cargo, interviniera o interviniese la ministra de Igualdad y dijera o dijese que “igual da” (¿lo pillan? Si es muy fácil...), pues... a hacer pipas de barro “colorao”, pero teniendo en cuenta que el mercado de pipas de barro “colorao”, hoy por hoy, no es de demanda, ¿qué se puede hacer?
De cualquier forma, mi señoría reconoce que saber de deportes todavía no sabe demasiado, pero para eso están los asesores. Es más, a la sazón existe el principio de “El teléfono lo es todo”, que es como el principio de Arquímedes (pero que no es para fluidos, sino para la poblemática -sin ere, claro- en general, y cuyo descubrimiento o enunciado se debe a mi señoría, y dice así: “No es necesario saber las cosas, sino que basta con tener el número de teléfono de quien las sabe” O sea, que mi señoría, con la guía telefónica y quince o veinte asesores puede llevar el Ministerio del Deporte de prostituta progenitora o, como dicen vuesarcedes, o sea, de p. m. ¿O no?
29-11-2008
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Rufino. No presumas, que algunos son de mayo.
Lo primero a conocer es saber si toca ministro o ministra. Hay que ver cómo está la paridad (con d)del equipo (lógico en deportes) gobernante. Una buena cualidad de SS es que no tiene idea de deportes, o mucho ha cambiado SS. La persona ideal para ese Ministerio, buscarse un mogollón de asesores y a hacer paridas, hasta que el deporte, profesional o no, juvenil o infantil, se hunda como los del ladrillo. Después, ZP preparará un plan de resurgimiento, por semana. Y a vivir, que son dos días. Ah, y que no falte el dinero.
Cuídate. Rafael
Domingo, 27 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez