¡Qué fuerte, ¿no?! “Te daré lo que me pidas”, dizque le dijo nuestro primer mandatario al primer mandatario de Francia... No, pero eso tiene que ser mentira podrida, porque imagínense vuesarcedes que va éste (sí, el francés de Francia) y le dice a aquél (sí, al español de España)... Sí, ya sé lo que están pensando: que por qué digo francés de Francia y español de España. ¡Cómo se nota que no conocen el conocido (valga el retruécano) chiste del alemán que, al preguntarle el recepcionista de un hotel andaluz que cuál era su nacionalidad, el germano en cuestión le respondió que era “alemán de Alemania”, y le pidió que lo hiciese constar así en la ficha, porque en el hotel anterior en que había estado, en otra de las capitales de Andalucía, al verle llegar cada día, decían siempre: “Ya viene el alemán ese de los cojones”.
Retomando el hilo de la cosa, decía mi señoría que va el francés, “uséase”, Sarkozy y le dice al español, “uséase”, Rodríguez: “Me des –comiéndose el “quiero que” previo- a Miquel Barceló por unos años, para que me decore una cúpula de la vivienda do habito o moro con la bella Carla Bruni, igual que ha decorado la sala de Los Derechos Humanos y la Alianza de las civilizaciones” en la sede de Ginebra del Palacio de las Naciones Unidas, que jamás serán vencidas, porque a Carla le encantan las estalactitas. Tú sufragas el modesto gasto que eso supone con la partida presupuestaria dedicada al Fondo de Ayuda al Desarrollo y como, en efecto, si Miquel se lleva, de los 20 millones de euros, 6 para él, es decir, 1.000 millones de pelas, ¡qué duda cabe que se está ayudando al desarrollo de la economía del señor Barceló...! Pues eso”. ¡Qué pasada! ¡Qué fuerte! ¿O no?
18-11-2008.
Domingo, 27 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez