(“Si lo suyo es vaguería / que se la cure su tía. / Pero si es enfermedad / que un médico diagnostica, / tampoco habrá gravedad, / ni necesita botica. // Lo que ha de hacer, caradura, / es no echarle tanto cuento / y ser una criatura / que se ponga en movimiento / y abandone la amargura / y...el PER del Ayuntamiento”. Ripioteca propia).
Ya quedó dicho (y muy bien dicho, por cierto), en las primeras líneas de mi precedente escrito jaranero o chirigota “Los síndromes...",lo que en español se entiende por tales. Lo he releído y hay que ver lo guay que me salió. (No, no se molesten en felicitarme. Ya sabe mi señoría que me salió redondo, que por algo sólo los genios somos modestos). Pero claro, esos eran sólo los prolegómenos. Ahora hay que entrar en materia, o sea, en el fondo de la cuestión. Y para ello, la primera tarea a realizar, según sabemos todos los científicos que en el mundo somos -no olviden esto-; la primera tarea a realizar, si se sigue el protocolo universalmente establecido, es la de dividir. Divide y vencerás, reza –aunque ahora somos muy pocos los que rezamos- el adagio. Y para dividir, nada como una calculadora. Con una calculadora y conociendo el dividendo y el divisor, y sabiendo qué teclas se han de pulsar, tema resuelto. Dividendo, a nivel de país: cuarenta y cuatro millones de habitantes. En números redondos, claro. Y divisor: tres. O sea:
-los que hacen algo,
-los que no hacemos nada y lo confesamos paladinamente, y
-un amplio colectivo de titis, integrado por un elevado número de funcionarios públicos del Estado Español, de funcionarios igualmente públicos de la nueva nación Catalana, de idem (funcionarios), tanto públicos como privados, autonómicos, provinciales, municipales, etc., y políticos de los mismos rangos (estatales, neonacionales, autonómicos, provinciales, municipales, etc.) y barandas de sindicatos (por cierto, ¿dónde están ahora?), y más funcionarios, y más políticos, y más barandas de sindicatos (¿dónde dicen?) y trabajadores (”a cualquier cosa llaman chocolate las patronas...") de TVE, y agentes de movilidad urbana, y más trabajadores de TVE (más chocolate, a juicio de muchos), y tantos que pertenecen (ora a un partido político, ora a otro, ora a “los otros”) a la UE y otros colectivos y subcolectivos de menor cuantía, porque la lista sería “interminaibol”...
Dicho esto, veamos cómo afecta el síndrome vacacional, en sus variantes pre- y post- a cada uno de los grupos enumerados:
a) Los que hacen algo no padecen ni el pre- ni el post- porque trabajan y no van a perder el tiempo en esas tonterías. La verdad es que son muy pocos.
b) Los que no hacemos nada y lo confesamos paladinamente. Y es que si no hacemos nada no vamos a padecer los síndromes de referencia, porque entonces estaríamos haciendo algo (éso, padeciendo los síndromes), y
c) El amplio colectivo de ciudadanos, sean o no titis (que son una multitud multitudinaria), que esos lo que tienen es una pandemia crónica de nacimiento (de nacimiento a sus respectivas profesiones) que empalman el síndrome pre- con el síndrome post- con lo que se sitúan en un stand by permanente y no dan puto golpe, o sea, que no dan un palo al agua, cuyos trasvases siguen sin realizarse por el/la ministra del ramo, que como llovió en Cataluña...Pero estamos en ello. Que conste en acta.
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Terapia o cura: Procédase como con lo de la financiación de las Autonomías cuando se sepa lo que va a pasar; con la hipertrofia del paro; con el cambio de uniforme de las “miembras” del Ejercito; con lo de la posible entrada en déficit del INEM por el pago de prestaciones; con lo de la decisión del Juez Garzón de reabrir la memoria histórica; con lo de la presunta demanda social de la ampliación de la Ley del Aborto o de la Pena de Muerte a inocentes e indefensos criaturas, tras los "videos" difundidos acerca de las actividades de ciertas clínicas Abortistas; con el problema de la burbuja inmobiliaria; con etc.; con etc.; con etc.; con...
Bueno, pues con criterios de índole análoga cree este grafómano o, mejor dicho, intuye mi señoría que se podrá, si no erradicar de forma definitiva la dolencia o mal de que nos venimos ocupando, sí al menos atenuar el suplicio, la angustia, el tormento, las molestias, los dolores o “álgias” en fin, que torturar pueden a estos vagos y/o maleantes de “lo que tengo que hacer, nunca lo hago”.
No hay que olvidar que el trabajo es tan malo, que hasta pagan por hacerlo. ¿O no?
4-09-2008.
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Rufino. Me parece muy bien esta chirigota u lo que sea.
Habrá que profundizar en la lista de temas vitales y urgentes para la ciudadanía, que mencionas, como: los derechos del mono, el cruce de la medusa catalana con la de Alaska, o la ´demostración que somos la 8ª potencia mudial y no la 19ª, que dicen otros, etc.
Pregunta: ¿cuando eras joven (perdón, más joven)a la vuelta de vacaciones tenías problemas sindromáticos u otras zarandajas?
Cuídate. Rafael
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez