Pues sí, esto le acontece a mi señoría por ser como es. Pues que por aquí me ando (separadas estas dos últimas palabras), sin saber lo que hago (sin apocopar éstas, sustituyendo el “que” por una “c” y sin fumigar la “h”), frase que podría tornarse escatológica o coprológica, y tampoco es para tanto. Es verdad que algo olía a podrido en Dinamarca en la época de Shakespeare, don Guillermo, y que, en esta etapa de globalización, los vientos –no sé si los contraliseos o los monzones, ¡tócate los... machos!- pueden habernos traído aquí aromas asaz fétidos, de aquellos de los que el Caballero de la Triste Figura acusaba de exhalar al fiel y rechoncho escudero, Gobernador de la Ínsula Barataria, cuando le decía:
- Paréceme, Sancho, que ahora más que nunca huele, y no a ámbar.
Valga lo dicho para poner en antecedentes a la ciudadanía de que, a la sazón, mi señoría se empeña en averiguar la causa o etiología de tanto mal como nos aqueja en el concreto ámbito de la detracción, hurto, choriceo, mangancia, latrocinio o sabe Dios qué, cuyas sedes son algunos municipios de los que integran las distintas autonomías que configuran ese ente discutible y discutido que en la antigüedad denominábase nación y en adelante habrá que ver qué mote hay que ponerle para no errar.
Los casos concretos sobre los que ha elucubrado o elucubra mi señoría son los de Marbella, Madrid (Guateque), Coslada, El Molar, Estepona, etc. ¿Que a qué conclusiones se llega? Pues a que (presuntamente, claro) hay muy poca vergüenza; a que el mundo entero se aparta ante un hombre que sabe adonde va (por ejemplo, a por la concejalía de urbanismo de este o esotro Ayuntamiento); que la corrupción raras veces empieza por el pueblo; que el hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde; que, gracias al ministerio de Igualdad, a las damás les acontece lo mismo; que la segunda cosa más estúpida es fumar, porque la primera es comprar tabaco; y que la mujer que no tiene suerte con los hombres no sabe la suerte que tiene. Como se puede apreciar, mis elucubraciones merecen la pena. ¿O no?
18-07-2008.
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Rufino. Te veo muy afectado por los calores veraniegos que estais sufriendo.
Que el hombre se hace viejo pronto, vale, pero que se hace sabio tarde, eso, el que se hace. Pero la ciencia de la mangancia, en cuanto llegan a "cargos de responsabilidad",la dominan y los hay aventajadísimos, además, con cara de no haber roto un plato.
Cuídate. Rafael
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
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