Las noticias de índole económica que el Gobierno, sus miembros, sus miembras y la madre que nos parió a todos no pueden ser más alarmantes. Sube el paro (puede llegar hasta un 11 %, lo cual quiere decir que será un 15); el 80 % del superavit se ha volatilizado; la Bolsa marca su mínimo anual; el producto interior bruto (PIB) en lugar de producto es cociente, en vez de interior es exterior y de bruto, nada, porque nos ha salido bastante listillo, el jodido (o sea, CEL); el incremento de precios al consumo, es decir, el IPC habrá que sustituirlo por la ascensión estratosférica de precios para los imbéciles de los consumidores (AEPIC); la congelación de los sueldo de los altos cargos de la Administración del Estado (CSACAE) después de haber hecho crecer su número de forma casi exponencial, con lo que no se va en lágrimas, se va en suspiros; y un largo etc.
Y ante todas estas catástrofes, sólo reconocidas por el Gobierno, como quien dice hace diez minutos, aunque la realidad es que se preveían y se venían incubando hace meses, si no años; pero ¡qué más da...! Muchos políticos, tanto de los que están en el poder como en la oposición, dedicados desde las últimas elecciones, “full time”, al “dolce far niente”; y a “¡otra de gambas!”; a “¡otra de langostinos!”; y a dame, Pepe, la factura que esto, justificándolo, me lo paga el partido; y dietas para acá; y gastos para allá;... En fin, ya se sabe... La pregunta de los seis mil euros es: “¿Son todos iguales?” ¡Ah...! Lo cierto es que lo que empezó siendo un ligero enfriamiento, con el paso del tiempo se ha convertido en una pleuresía doble, muy grave, que ahora el Ejecutivo parece que quiere curarla con Vic Vaporub, que “se frota y basta”. Y “basta” para que acabemos los ciudadanos en lo clásico de agua y ajo... Y teniendo además que aceptar lo de que no somos tontos y que cuando votamos, sabemos lo que hacemos. Quizá. Pero lo que no sabemos es lo que van a hacer con nosotros un gran atajo de indocumentados (e indocumentadas) como esa misma miembra del Gobierno, titular ella del Ministerio de Igualdad, a la que, según dicen, se le ha ocurrido la feliz idea de crear bibliotecas con libros escritos sólo por damas, es decir,“de” y “para mujeres” en exclusiva. Y a los varones, que nos vayan dando... otros locales, con libros escritos únicamente por hombres, o sea, “de” y “para” hombres. En esto debe consistir la desigualdad que da nombre al departamento ministerial de Igualdad. ¿O no?
25-06-2008.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez