(Por el efecto persiana -o sea, de “enrolle”- /no os vais a enterar de nada -o sea, del “meolle”- Ripioteca propia))
Un amigo me llama desde el Aereopuerto y me dice que está a punto de coger un avión, que se va a pasar el puente a ...
Bueno, lo de pasar el puente en ... me parece fenomenal, pero lo que mi señoría no hace nunca es coger un avión, porque es de los que piensa que uno no está hecho para coger un avión, sino que son los aviones los que se han hecho para que te cojan a tí. Es, en efecto, un problema de cog.., de cogedores; no de lo otro. Porque uno sabe articular muy bien las frases. Este autor es, sépanlo -como tantas veces lo tiene dicho-, preLOGSEino, y así, al hablar con sus amigos (y si es con enemigos, también) nunca dice (¡Dios me libre!):
-He cogido un avión.
No; porque sabiendo ellos -mis amigos o enemigos- cómo ando de mi osamenta espaldar, pensarían -aunque no lo dirían, claro- que ya empezaba el titi con sus faroles. Y por eso, lo que digo es:
-Me ha cogido un avión.
O sea, que en spaninglish no sería un “cogiending”, sino un “micogiending” o “cogiendingmi”, por tanto él a mí en lugar de yo a él, que ya se sabe que “el que entre gerundios anda, a gerundiar se acostumbra”. Porque, oh vuesarcedes nescientes y ornitorringos todos o, mejor, tratándose de aviones, ornitópteros todos que en la Comunidad Autónoma de Madrid sois y residís, e incluso ciudadanos, así mismo todos, que estáis consumiendo oxígeno en otras partes del mundo mundial -hasta en Puerto Hurraco y en mi lugar de nación, Monterrubio de la Serena- ; oh, repito, leedores todos: apetezco proclamar y proclamo que acostumbrarnos hemos de a utilizar (¡vaya quiebro semántico!) gerundios a gogó, como los británicos, "almericanos" (sí, con la l esa) y otras gentes y otros entes con los que, aunque políticamente mi señoría no coincida, tenemos que (no tenemos de) llegar a conseguir una alianza de civilizaciones (¡tócate los..., digo, las amígdalas!), pese a que a mí señoría, oigan, le esté mal el decirlo. Y no porque en habiendo alianza igual nos llenan la panza, no; que sabido es también, hasta por la gente ignara entre la cual se encuentra mi señoría (fíjense, hasta mi señoría), que una excesiva ingesta siempre genera un incremento en el IMC (Índice de Masa Corporal), cuyo valor puede llegar a exceder a 30, con lo que caído se habrá en una situación patológica de obesidad celuliticosa sólo tal vez terapeutizable por alguna corporación dermoestética internacional, cuya cobertura de coste económico no ampara el IMSERSO y que, por ende, puede sumir al paciente en una europenia fortis (carencia de euros o pobreza económica “tremens”) incluso más grave que la propia obesidad celuliticosa que era la dolencia inicial, original o primaria. O sea, el císquense los canadienses, que se dice en Puerto Hurraco. ¿O no?
29-04-2005.
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Que si, que si, que Rufino es muy gentil!!!
Lo es porque no se mete a fondo con la granujería nacional cuyo gran oriente es el ZP. Hay que mojarse, rufinesca criatura, y atacara alas craituras rufianescas.
Vale.
Entendido.
Rita, no la Cantaora, sino la de Montpellier (profesora liceo).
Besos
A ver cuando escribe usted una chirigota directa para el asunto de los pirtas del Índico y los compara con los del Ebro.
Saludos cordiales.
Y adelante con el chirigoteo, arte literario del que es usted ctedrático titular.
Arupación de Admiradores secretos (ADAS)
de Barcelona.
Estupendo, señor Rufino!!! Digo que lo es lo de madre/mami. Como siempre, diana: digo, en el clavo.
Me encantan sus chirigotas, que mas que gotas son chorros. Chorros, no chorradas.
Animo. Adelante.
Paco.
Bibliotecario municipal.
Móstoles
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez