Culo, pedo, caca, pis.
28.04.08 @ 11:46:02. Archivado en Sobre el autor
Mi señoría piensa -a veces uno pierde el tiempo en realizar esta tarea, aunque no lo haga con demasiada frecuencia- que muchos leedores, o sea, muchos de vuesarcedes visitan o no un blog de éstos, en Internet, por el título que se le asigne a la parleta (en mi caso, a la chirigota o cuchufleta, pues de ordinario se pretende escribir en clave de humor). Luego, los autores, en ocasiones, recurrimos, al final de la jornada, a una web, que en el caso de Periodista digital es precisamente www.statcounter.com, y en la que, valiéndonos de nuestra clave personal, vemos cuántos visitantes se han asomado a nuestra página. Y a veces, nos llevamos enormes sorpresas, porque igual pasas de las 37 visitas de un día - por inventarme un número-, a 254 del día siguiente. Pour qua?, te preguntarías si fueses gabacho. Pues sólo Dios lo sabe. No hay duda de que influyen factores como el título, epígrafe o mote que le pongas, en cada caso, a la parida que escribas; su extensión (a rollo extenso, menos lectores); el grado de conocimiento que cada quien tenga de tu nivel cultural, de tus ideas, de la claridad con que las expongas, del día de la semana de que se trate, etc., etc. De cualquier forma, el título tiene una gran influencia. De ahí que los profesionales del periodismo le atribuyan tanta importancia a lo que ellos llaman “titulares”. Por ejemplo, mi señoría se daría con un canto en los pocos dientes naturales que aún le quedan, por conocer si el título escatológico que preside esta chirigota les atrae a vuesarcedes o, por le contrario, les repele, siendo así que esa retahíla de vocablos son los que, en casi todas las ocasiones, pronuncian, con infantil picardía, muchos, por no decir todos los niños, en cuanto tienen noticia de sus correspondientes significados.
Todas estas reflexiones vienen a cuento a propósito de la chirigota que “colgué” ayer en este mismo blog y al que ingenuamente le llamé “Que sí, que sí, que sí; que no, que no, que no. O sea, la Parrala”, y como subtitulo, para no caer en lo zafio, escatológico, soez, grosero y qué sabe mi señoría cuántas cosas más, me limité a añadir, tímidamente y entre paréntesisY algo más). Ello, cuando la parte final del texto se refería a un repugnante suceso acerca del cual se podía haber dicho de todo. Porque el tema era fino... ¿O no?
28-04-2008.
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Bueno, iba diciendo que Su Señoría es....
Bueno, con tanto rollo ya no sé ni por dónde iba. Me pasa lo que a Vd. en alguna de sus paridas, que se enrolla tanto que pierde hasta la chaveta. Otra vez será.
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