(“ ¿Qué le pasa a Zapatero / que tan solo está en la foto? / (Fotógrafo puñetero...) / Está... abrumado de votos /
Dicen que el otro te dijo: / “Hola, hola. Felicidades”./ Pero hombre, tú no seas pijo / y muéstrale tus bondades.
Que lo de Irak fue promesa / que hiciste tú a tus votantes; / que lo de la bandera esa / creíste que era un estandarte / de... la flota portuguesa, / aunque así y todo, te pesa. /
¡Buenas noches!. Buena suerte. / Y... en su amigo te conviertes". Ripioteca propia)
Tras estos brillantísimos ripios, escritos en estos mismos momentos , mi señoría ha la deferencia de ofrecerle, a sus tres o cuatro únicos incondicionales lectores, la chirigota a que hizo alusíón en la de ayer ( “Nos vemos en Bucarest, dizque comentaron ellos”. “Pinchen”, ¡ar!).
BONO - BUSH
(¿Habrá alguna patología / en aquesta homofonía?)
Sentir, transcribo del DRAE, es experimentar sensaciones producidas por causas internas o externas. Pero también es, para el propio DRAE, oír o percibir con el sentido del oído. (Siento pasos). En mi tierra, en la eterna Extremadura, es un verbo que se utiliza quizá más con este segundo significado. (Yo no he sentido el teléfono).
Bueno, pues mi señoría ha sentido, en su transistor, lo que reza (con perdón) el título de este “engendro”, y se ha dicho: “Hombre, parónimo tenemos. Es más: homófono incluso”. Porque no se trata del cartoncito que acredita que hemos pagado, con antelación, el transporte público que estemos utilizando en un momento determinado (bonobús), sino de un encuentro que, al parecer, ha tenido lugar entre el ministro de Defensa, señor Bono, y el ex Presidente de los EE. UU., mister Bush, senior, nada más y nada menos que en Albacete. Y es que, por lo que he sentido, y dado que el actual Presidente Bush, junior él, aún no ha respondido a la llamada de su homólogo español, Z P, que pretendía felicitarle por su reelección, nuestro mandatario ha querido comprobar si el joven americano siente o no, es decir, si padece una hipoacusia transitoria, crónica o qué, o si es que no le da la gana de responder. Es aquello de los técnicos en reparaciones de teléfonos, que siempre, al concluir su tarea, se dirigen a su interlocutor (olvidándose de cambiar los me-se por sus invertidos, con perdón, que sería lo correcto), preguntándoles: “¿Me se oye? ¿Me se recibe? “ Y así pueden averiguar quién tiene el aparato estropeado y quién no. Y tal vez por eso, el Presidente de las Autonomías españolas , que tanto molan, haya recurrido a los buenos oficios de nuestro devoto ministro, para que hable con el padre de la criatura y trate de depurar el diagnóstico de si siente o padece (hipoacusia, como mi señoría), o si ni siente, ni padece. Que siempre es bueno saber con quién se está uno jugando el tipo. ¿O no?
Data de la primera difusión: 15-11-2004.
Prólogo bellamente "arripiado" y trascripción perfecta: 4-04-2008.
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Lo primero que se debe saber es que los ripios nunca son brillantísimos, aunque sean perpetrados por alguien tan eximio como SS. Lo segundo es que este género literario que cultiva su augusta persona, casi en régimen de exclusividad; aunque parece cachondeo, no lo es. Ya no quedan cultivadores de la eutrapelia. Por consiguiente cuídelo un poco más. Lo digo porque hoy se ha ido SS por los cerros de Monte Hurraco y se ha pasado varias leguas de frenada. Y no se me enfade, viejo cascarrabias. Un abrazo muy flojo
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez