Una petición y dos definiciones (linces y moscas).
17.03.08 @ 15:05:52. Archivado en Sobre el autor
Ayer mismo, le tiré los tejos al Presidente del Gobierno acerca de mi disposición para ocupar una cartera ministerial, preferentemente la de “el otro Medio Ambiente”, pero mucho me temo que va a hacer oídos sordos a mi insinuación. Bueno, de hecho más que una insinuación, lo de mi señoría fue petición alta y clara. Sí, vamos, como si le hubiera o hubiese dicho: “Oiga, me dé, ahora que tiene que hacer una remodelación, un ministerio, a ser posible el de “el otro Medio Ambiente”, pero que si ese no puede ser, me dé otro cualquiera, que servidor no le va a hacer ascos a ninguno, aunque sea el de la Vivienda, si por fin no lo quita”. Claro, leedor, ¿para qué vamos a andar con ambages, circunloquios, divagaciones, perífrasis u otras retóricas, si de calé a calé no vale la remanguillé? Pero que mucho me temo que de “yes”, ni “forgoten do pelucono”, es decir, que de sí, ni hablar del peluquín. Es más: seguro que ni me contesta, porque si estos días anda el hombre allí, en el Coto de Doñana, para arriba y para abajo, que si mira aquel pato, que fíjate aquella pata, ¡qué vistosa es la puñetera!... Y ya no les quiero decir si algún miembro de su escolta, algún cocinero de los que integren el equipo de restauradores con que cuente para la elaboración de exquisitas y saludables ingestas o incluso algún asesor de los muchos que dizque ha –que alguno se habrá llevado a aquel paraje- ; ya, repito, no les quiero decir si tropezaran o tropezasen con una boñiga, deposición, deyección, sirle o supuesta cagada de, pongamos por caso, un presunto lince, es decir, de un mamífero félido europeo, de pelaje rojizo con manchas oscuras, cola corta y orejas puntiagudas terminadas en un pincel de pelos negros... Menudo “eureka” iban a lanzar... Y a él -me refiero al “eureka”-, ¡cuántos ecologistas no iban a acudir..! Como moscas, o sea, como insectos dípteros, muy comunes y molestos, de unos seis milímetros de largo, de cuerpo negro y cabeza elíptica, más ancha que larga, ojos salientes, alas trasparentes cruzadas de nervios, patas largas con uñas y ventosas, y boca en forma de trompa, con la cual chupan las sustancias de que se alimentan. No, éstos no son los ecologistas, sino las moscas. Los ecologistas se definen, en román paladino y políticamente hablando, como las sandías, porque el vulgo los identifica con dichas plantas herbáceas anuales, de la familia de las Cucurbitáceas, porque son rojas por dentro y verdes por fuera. ¿O no?
17-03-2008.
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Podrías hacer una gestión con Carod, pero ahora está en horas bajas y puede terminar exiliado en Perpiñán, que él conoce bien
Quizás pidiendo una Dirección General...
Cuídate. Rafael
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