Para usted, don Zacarías, unas cuantas tonterías.
16.03.08 @ 22:15:10. Archivado en Sobre el autor
Refocílase, por no decir que se regodea o se recrea en ello, malpensando en que mi señoría ha experimentado, en su conducta de buen escribidor, un punto de inflexión en el camino ascendente de mi lengua viperina o serpentina, pues tanto da que mi órgano muscular, situado en la cavidad de mi boca, sea a su juicio de víbora o de serpiente, que ante ambos reptiles ofidios parece compararlo aquél (me refiero a mi órgano muscular). Pues mi desconocido y, sin embargo, caro amigo: está usted instalado en un craso error conceptual, o sea, que está usted errado, pues que mi señoría nunca fue persona mordaz, murmuradora o malediciente. Y digo errado, sin h, aunque quizá también le corresponda el calificativo de herrado, con la mudita h, porque al comportarse como una mala bestia (con perdón), su calzado ha de ser un conjunto de cuatro herraduras, cuatro, para que trotar y aun galopar pueda a sus anchas. desconocido comunicante de las narices. Porque mi señoría válese de su órgano muscular para gustación, para deglutir y para modular los sonidos que le son propios, mas nunca, óigalo bien, don Zacarías, sírvese del susodicho órgano muscular situado en la cavidad de la boca para la maledicencia.
Y eso de que he experimentado mi punto de inflexión, que he cambiado mi temática política, dirigiéndome hacia asuntos más folclóricos, es algo que me lo va usted a decir en la calle, si tiene lo que tienen los caballeros, sin que a este aserto vaya a atribuirle un sustrato machista. Porque ha de saber que si el Gobierno, a la sazón en el machito, reclutara o reclutase tropas, no para Afganistán sino para luchar contra la violencia de género, en tanto en cuanto lo autorizaran o autorizasen las Cámaras Alta, Baja y/o Mediopensionista, allí estaría mi señoría, en primera fila, dando el pecho, no “in stricto sensu” de proporcionar alimentación lactea a nadie, pues por mi condición de varón no he las glándulas adecuadas, mas sí en sentido figurado.
Y finalmente, he de decirle y le digo que es tal mi obsesión por defender la Patria, que ahora que el Presidente del Gobierno ha la posibilidad de nombrar nuevos ministros, puede aprovechar la ocasión para investirme a mí como responsable de alguna cartera, pues que mi señoría está en disposición de ello y a la suya (me refiero a su disposición) para hacerlo con toda la libertad que nos confiere a ambos dos la Constitución, en varios de sus artículos. ¿Mis preferencias? Pues a fuer de sincero, tengo que confesar y confieso que a mi señoría la cartera que más ilusión le hace es la “del otro” Medio Ambiente, porque si ya hay un Departamento ministerial para un Medio Ambiente, a nadie le parece justo, equitativo y saludable que “el otro Medio” se quede desamparado, acéfalo, y no se sabe cuántas cosas más. Por otra parte, es que esta carencia puede ser letal para lo del Compromiso de Kioto, que aunque no sé muy bien de qué va, se le podría preguntar a Al Gore, que de esto debe saber un montón, por no decir, un huevo. Claro que dizque sus tarifas son elevadas, pero como hay que suponer que pagaría la Administración, igual que, al parecer, ocurre con algunas facturas de comidas de Carod Rovira, don Josep-Lluis... ¿O no?
16-03-2008.
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