Para que el ave no cojee...
01.03.08 @ 14:06:30. Archivado en Sobre el autor
(“Pongamos por ambas partes / nuestra buena voluntad / para valorar el arte / y el humor de calidad”. Ripioteca propia).
Mi señoría está obnubilado. Pocos lectores de mi última chirigota han sabido interpretarla adecuadamente. Claro que cuando acontecen sucesos de esta índole, uno -no sé si por deformación profesional- siempre piensa en los profesores que suspenden al 90 por ciento de sus alumnos y no se cuestionan si esa catástrofe discente no puede ser que esté provocada por una clara deficiente docencia. Otros, los optimistas, piensan en el consabido “ladran, luego cabalgamos”. Pero mi señoría no es de los que se toman a beneficio de inventario lo de que ahora, en el caso que le ocupa y le preocupa, lleve él la razón. Y piensa que algo huele a podrido en Dinamarca... Porque a fuer de sincero, alrededor de un cincuenta por ciento de los leedores de mi “parida” de ayer, en este mismo sitio, no han interpretado adecuadamente lo que este plumilla quería decir, sino todo lo contrario. Y es que, a veces, es muy difícil (o no sabe uno) plasmar en sus escritos la ironía que pretende difundir, pues como he repetido en más de una ocasión, mi objetivo es mirar el acontecer del mundo mundial desde una perspectiva humorística, mas no con un humor cualquiera, zafio, cateto, chabacano, ineducado u ordinario, sino con aquel que lo miraba una vieja revista, “La Codorniz”, que “vivió” en el siglo pasado, entre los años 1941 y 1978, y en cuyo eslogan o autodefinición confesaba ser “la revista más audaz para el lector más inteligente”. Es verdad que mi prosa (o ripios, a veces) no llega a la categoría literaria, crítica, humorística, etc., que tenían sus colaboradores (Álvaro de Laiglesia, Mingote, Azcona, etc), pero he de confesarles que este grafómano trata en todo caso de aproximarse, lo más posible, es decir, asintóticamente a su estilo, aunque, claro, “no se hizo la miel para la boca del asno” (el Platero, en este caso, I am). Sin embargo, si el burro, o sea, un servidor trata de apreciar la dulzura de la miel... Por supuesto que eso, sin un esfuerzo también, por parte de los leedores, en poner en juego un cierto grado de inteligencia, puede dar un resultado baldío. Es decir, si vuesarcedes en una “prueba de inteligencia” dan un resultado negativo, una de las dos patas de “La Codorniz” falla, y el pájaro cojea. ¿O no?
1-03-2008.
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