La Canción del verano.
28.06.07 @ 18:48:26. Archivado en Sobre el autor
(“Si retoco la de siempre / como hago todos los años / llegará el mes de septiembre / y tendré otro desengaño.// ¿Por qué otra nueva no hacer / hablando ya de elecciones / e intentar entorpecer / que os asgan por los ...´vagones´?”. Ripioteca propia).
Hace cuatro estíos (y no digo ver-anos porque vuesarcedes no lo confundan con observar-culos, dado lo proclives que son a dividir y "sinonimizar" vocablos) que mi señoría viene intentando colar una Canción marras, que escríbióla con el buen gusto que le caracteriza y la presenta de año en año en el mercado, con algún retoque y, después de haberse estrujado el melón (“to crush my melon”) en éstos, es decir, en los retoques, (que no en los melones, porque a mi señoría nadie le tiene cogido por los... vagones), no obstante, siendo mi señoría un ripiógrafo de tan alto rango se queda siempre a la luna de Valencia, y no se come una rosca. Y uno acaba dándose cuenta, claro. ¿Qué ocurre? Que la gente no es tonta y, aunque lo sea, el que más y el que menos, lleva instalado un inhibidor de mentiras y así detecta que el listillo de turno, o sea, yo mismo, quiere darles gato por liebre y va y se dice (en un fenómeno de autolocución que lo llamamos los investigadores de elevado cociente intelectual –213 %-, en este ramo)... Pues eso, va y se dice: “Queremos saber la verdad. No nos merecemos unos compositores de Canciones de verano que nos engañen”. Y claro, como los tontos son tantos, fracasa mi Canción y puede fracasar hasta la de “Mi carro”, de don Manuel Escobar, si a mano viene.
Y ¿dónde está el problema, óbice o valladar para estas Canciones no triunfen? ¿Dónde? ¿Ven vuesarcedes cómo con tanto tonto no vamos a ningún lado, por muy listillo que sea uno, como lo es el que suscribe? Se ha dicho que en este país no cabe ni un tonto más, ergo... hay muchos. Pues no se hable más: en lo cuantitativo estamos a tope, y ¡vale ya!
Veamos ahora en lo cualitativo. Y esto, miren por dónde, nos lo daba hecho a todos los que lo hemos querido leer (incluido mi señoría), en la contraportada del ABC del miércoles, 20 de los corrientes, donde, en su columna, Laura Campmany (de raza le viene al galgo) escribía, acerca de los tontos: ”... Mi padre los tenía clasificados. Por grados y familias. Desde el cantamañas hasta el ablandabrevas, pasando por los maulas, adufes o bausanes. Cada voz con su ejemplo vivito y coleante, su glosa y su preámbulo erudito. Hay en la larga lista un in crescendo que desde el marmolillo emocionante o el casi inofensivo calabaza empieza a vislumbrar el apogeo en los gilis y soplas que nutren nuestro acervo –el gil, el gilimursi, el soplagaitas- hasta dar en la cumbre del patrio tonterío, que preside el perfecto gilipollas, ,,,”
Pues ya está. Entre los que no son tontos y los que, siéndolo, llevan inhibidores de mentiras, para escribir hogaño, con ciertas probabilidades de éxito, la Canción del verano, no bastará retocar la de siempre, sino que habrá que hacer una nueva. ¿O no?
28-06-2007.
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Lo que si gustaría, al menos a cierto Partido Político, es que se cantase eso de: "Este partido lo vamos a ganar. Ea, ea, ea"
Tal vez haya que esperar un Rato, antes de cantarlo.
Cuídate. Rafael
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