Coces al Diccionario.
22.06.07 @ 10:41:32. Archivado en Sobre el autor
(“Dulcificando el lenguaje / la lucha es menos salvaje”. Ripioteca propia).
Este titular de “Coces al Diccionario” iba a haber sido más cruento, con lo que los lectores habrían acudido como las moscas a la miel. Pero como mi señoría ha dejado bien sentado que vuesarcedes no se merecen un grafómano que les engañe, al igual que ni el Gobierno en particular, ni los políticos en general nos deben mentir a los españoles (ni a las españolas, que suelen añadir los que desconocen nuestra lengua, pobrecillos), hay que ser consecuentes y llamar al pan, pan y al vino, vino.
Traigo esto a colación porque el título que preside esta chirigota no es más que un eufemismo del titular de la noticia que me sugiere las reflexiones de hoy y que es, sic, “Un manual para evitar patadas al diccionario en la Asamblea”. Imagínense vuesarcedes que va mi señoría y simplifica, omitiendo lo de “al diccionario” y añade a qué asamblea se refiere, que indudablemente es a la de Madrid, y la cosa queda terrible: “Un manual para evitar patadas en la Asamblea de Madrid”. Pero uno, que es de natural bonachón, aunque un poco coñón, dulcifica el frontispicio con un “Coces al Diccionario”, y aquí “peace” (léase “pis”) y después gloria.
Y es que tampoco conviene exagerar, porque “las patadas”, al menos las que se citan en el diario “20 minutos. Madrid”, por cierto gratuito, habla de errores comunes en:
-Lenguaje coloquial y da como ejemplo que la diputada del PP, Elena Utrilla dijo el 2 de junio del 2005:”... eso del programa electoral, eso de la cesión gratuita, tararí que te vi. Aquí euro o peseta uno detrás de otro”.
-Creación de palabras, dizque el socialista Antonio Chazarra, el 10 de marzo del mismo año, utilizó el vocablo “epigramaticometafisicofestiva”.
-Uso redundante del género, en que se comenta que es un problema muy habitual “por una batalla más social y política que lingüística” como cuando hablan de “los derechos de los niños y las niñas” o “el bolsillo de los madrileños y madrileñas”.
-Fallos gramaticales como en el que incurrió el diputado, éste de IU, Eduardo Cuenca cuando dijo “me estaba preguntando la señora y la he contestado”.
-Barbarismos, respecto a los cuales los autores del Manual de Retórica Parlamentaria recomiendan, al igual que la RAE, que sólo se recurra a ellos en casos “de extrema necesidad” y cita cómo Miguel Reneses, otro diputado de IU también, se refirió al “overbooking económico publicitario” del que no se beneficiaba Telemadrid. Y por fin, el escrito de D. GIL, en “20 minutos. Madrid”, que es el que se viene citando, reseña también:
-Usos incorrectos, como utilizar la palabra “partidario” en lugar de “partidista”.
A mi señoría todos éstos se le antojan pecados veniales. La cosa empezaría a ser más grave si, en sede Parlamentaria, al dirigirse unos diputados a otros, relacionasen la más alta rama del árbol genealógico de uno, con la más ínfima de la funciones digestivas de su interlocutor. Eso sí, porque daría lugar a patadas no teóricas sino reales, y aun a auténticas luchas libres, de más cruentas consecuencias. Pero mientras la pugna sea tan sólo semántica, con tal de que no se llegue a peligrosas inmersiones lingüísticas, se tratará siempre, a juicio de mi señoría, de violencia de baja intensidad. ¿O no?
22-06-2007.
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Aquí, como en todo lo oficial sólo se habla en catalán,no dejaron hacerlo en "castellano" a uno que lo intentó en el Parlament,no se que burricidios linguísticos pueden cometer.
Cuídate. Rafael
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