¿El gilipollas nace o se hace?
04.04.07 @ 02:55:45. Archivado en Sobre el autor
(“Si su teoría es verdad / no se preocupe, lector, / que a usted no le va a afectar / ese mal, ese dolor. / Mas, ¡ay si está en un error! / Que si ortografía no sabe / a uno le daría pavor / que en gilipollas acabe”. Ripioteca propia).
Aunque no he costumbre, por mi gran palmarés y fama universal de buen literato de la chirigota, de contestar a desconocidos, hágolo hoy, y de buen talante, a uno que lo es y, en otra ocasión, quizá mañana mismo, harelo a otro que conozco y aprecio, que de todo debe haber en la viña del Señor.
Díceme el primero, el que se muestra irritable, quisquilloso y con tendencias a morder y cocear, acerca de mi magistral chirigota “Cafelito a cero ochenta. Así sí que me salen las cuentas”,aquesto que transcribo “ad pedem literae”:
“...Yo lo primero que hice ayer fue ir a una cafeteria en plena plaza España de Barcelona,pedirme una cerveza y a continuación preguntarle al camarero que cuanto valia un café...o´9o me dijo...¿Y sabes a lo que aspiro a mis 41 años,Rufino?...a nunca llegar a ser tan cafre y gilipollas como tu...porque tu eres el vivo ejemplo de que el gilipollas no se hace...nace...”(sic).
Veamos, caballero. Si usted ha escrito esto en su ordenador, y dispone en él de un programa que le advierta de sus errores ortográficos, habrá encontrado tantos subrayados rojos, que aunque ese sea “su” color preferido, va a ser demasiada incandescencia. Y es que en él, en su escrito, hay ciertos lapsus que usted, al teclearlos, debió prever. Pero no se preocupe, que no tiene la mayor importancia. Es posible -no estoy ahora para cálculos- que, por los años que dice que a la sazón ha, háyale pillado la LOGSE de lleno, y en un caso así, qué quiere usted que le diga... Justificado está que no le ponga tilde a la palabra cafetería; que después de Barcelona y tras la coma, no le dé al espaciador, cosa que escandaliza al Ordenador; que a la palabra “continuación” no le ponga la tilde que le corresponde...
Ah, antes de seguir: usted cuenta que lo primero que hizo fue “´pedirme´ una cerveza”(sic), ¿Usted se la pidió a sí mismo? ¿Y se la sirvió? Pero bueno, ¿qué hizo? ¿Saltó por encima del mostrador del bar y asió el manillar del grifo, y ¡hala...!? Bueno, si no inundó de espuma todo el establecimiento, vale.
Después, mi querido amigo, escribe la palabra “continuación” y no la dota de una tilde en la “o”; ni a “cuánto” que, al ser interrogativo, le corresponde tilde también, y enrojécense ambas palabras. ¿De vergüenza... torera?
Tampoco le pone acento ni a “valía”, que debe llevarlo, ni a “café”, al que le ocurre otro tanto.
Bueno, no le dé demasiada importancia, caballero, que esto le acontece a cualquier persona que desconozca la ortografía española, tal vez –en su caso- por los efectos secundarios de la llamada inmersión lingüística, a la que dizque han sometido a esa vecina nación catalana durante cierto tiempo. ¡Qué se le va a hacer!
Pero lo que más le preocupa a mi señoría (y perdone esta mi autodenominación, pero a fuer de sincero, creo que me la merezco más que algunos diputados, senadores y otras gentes de mal vivir); lo que más le preocupa a mi señoría, reitero, es la falta de lógica en su razonamiento.
Muy señor mío y, si me permite, caro amigo: tíldame usted de “cafre” y de “gilipollas”, que serelo o no lo seré, pero cosa es que habría que demostrar; mas, si como usted afirma, dilecto leedor, al escribir que “el gilipollas como tu (disculpe, este tú debe llevar tilde, con la que mi menda le obsequia de buen grado) nace y no se hace, ¿para qué coño “aspira “, a sus 41 años, a nunca “llegar a ser tan cafre y tan gilipollas como tú” (aquí, en su texto, falta otra tilde, amigo), siendo así que usted no ha nacido con esos estigmas? Si el gilipollas nace y no se hace, y usted nació desgilipollado, desgilipollado seguirá hasta el fin de sus días. ¿O no?
4-04-2007.
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Otrosí digo que debe tratarse de un ignaro bermejo que a fe ha ido cumplidamente servido y despachado con la verbomaquia de Vuessa Merced.
Escribo de esta guisa para que el sujeto en cuestión no me entienda nada.
Qué pena que la gente no sepa moverse por la charla divertida y amigable sin caer en el insulto fuera de lugar. Pero el que es retorcido no tiene arreglo.
Espero que esto no nos haga olvidar la Heptarquía, ni los usía, ni todos los demás barroquismos que es lo que hace sonreir.
Por cierto, por estas tierras se dice "ME vendo el coche", no sé si...
Un abrazo Rafael
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