Cada vez es más frecuente el envío de presentaciones en formatos ejecutables para mostrar los productos de una empresa a otra. Su efectividad, al tener al cliente centrado en la pantalla durante un tiempo parece bastante alta. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esas presentaciones en muchos casos son ficheros ejecutables, que pueden incluir dentro de ellas software malicioso que se instale en los ordenadores en los que se visualiza la presentación.
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