CaféDiálogo

¿La espiritualidad tiene que ser comunitaria?

14.04.18 | 17:10. Archivado en Acerca del autor

El mundo se va unificando ya que cada vez más se va convirtiendo en un lugar de comunicación, en una encrucijada de caminos. Este fenómeno de relaciones interhumanas a escala imprevista constituye una comunión real de tipo óntico que sirve de base a todas las sensaciones de acercamiento y de contacto. Nos vamos dando cuenta, lentamente, que pertenecemos a un conjunto en el que las demás personas tienen los mismos derechos e idénticas aspiraciones que nosotros, y que es obligación de todos trabajar para que la igualdad sea un hecho real. Así, en el terreno de la espiritualidad, nuestra santificación, por muy personal que sea, es esencialmente colectiva, ya que la espiritualización individual supone un avance en la espiritualización de toda la comunidad y nuestra comunión con Cristo se lleva a cabo a través de la unión don los demás hermanos. Poco a poco vamos siendo conscientes de que una misma legislación, una misma orientación, un mismo espíritu va cubriendo la diversidad pensante de los individuos y de los pueblos. De ahí que se haga urgente ya la instauración de una autoridad mundial que pueda actuar eficazmente en el terreno jurídico y en el de la política. Y la razón de esto es que, de la misma manera que la tendencia a la unidad caracteriza al ser humano creciendo en conciencia, en el campo colectivo esta tendencia implica organización, concentración y unificación.


¿El ser humano es a la vez síntesis y proyecto?

07.04.18 | 10:15. Archivado en Acerca del autor

Teilhard de Chardín denominó ‘fenómeno humano’ “al hecho experimental de la aparición, en nuestro universo, del poder de la reflexión y de pensar” (Visión del pasado, Taurus, Madrid 1965, 217). Pero este fenómeno tiene otra dimensión que lo sitúa en un rango superior. No es la individualidad la que distingue al elemento humano, sino la personalidad, que es síntesis. La meta de nosotros mismos, afirma Teilhard, “el colmo de nuestra originalidad, no es, pues nuestra individualidad, es nuestra persona; y ésta, por la estructura misma evolutiva del Mundo, no podemos hallarla más que por la unión. No existe espíritu sin síntesis” (Fenómeno humano, Taurus, Madrid 1965, 316). El elemento humano no puede lograr su personalidad, su ser de persona, solamente si se abre al otro, si se universaliza. Así, el yo personal, el yo auténtico, crece y emprende un ascenso en razón inversa del ‘egoísmo’. La evolución no puede seguir su curso si los seres humanos que arrastra no entran en contacto mutuo de centro a centro. Cuando buscamos el aislamiento y nos separamos de los demás, nos individualizamos y entramos por el camino de la multiplicidad y de la nada. Y, así, damos un paso atrás arrastrando al mundo en la pendiente de perderse en la materia. El movimiento evolutivo exige avanzar en lo personal hacia una forma de unidad irreversible.

>> Sigue...


¿La conciencia humana es el puente de articulación de todas las fuerzas cósmicas?

24.03.18 | 19:53. Archivado en Acerca del autor

La evolución no termina en el ser humano, que articula todas las energías venidas desde abajo y en donde estas encuentran nuevo sentido y perspectiva hacia la Humanidad. El ser humano como persona, uniéndose a las demás personas por el amor debe encontrar el medio para su propio desarrollo hacia lo que Teilhard de Chardin llamaba Personalización del Universo. Es decir, cuando la evolución alcance el nivel de la plena reflexión, se abrirá una nueva puerta para que la humanidad encuentre su organización perfecta, entrando en la era de la socialización humana. Y esto es así gracias al descubrimiento que hace Teilhard en el cosmos de que “todo lo que asciende converge”, pues es un hecho la ascensión universal de los seres a un grado superior de perfección.

>> Sigue...


¿La persona tiene una identidad relacional?

17.03.18 | 19:53. Archivado en Acerca del autor

Uno de los conceptos más significativos de la reflexión teológica cristiana que ha ofrecido al pensamiento humano es seguramente la idea de persona, que madurada en el misterio cristológico trinitario, ha sido sucesivamente aplicada al ser humano con la finalidad de señalar su especificidad de criatura, indicando sus dimensiones de vocación, diálogo y comunión.

>> Sigue...


¿La persona es la clave interpretativa de toda la realidad?

06.03.18 | 21:49. Archivado en Acerca del autor


La humanidad no representa una colección de individuos yuxtapuestos y cerrados sobre si mismos, sino una agrupación de personas entre las que existen fuerzas naturales de cohesión y de personalización mediante el conocimiento y el amor. Teilhard de Chardin afirma: “Sea cual fuere el dominio que consideremos, que se trate de las células de un cuerpo, de los miembros de una sociedad o de los elementos de una síntesis espiritual, la Unión diferencia. Las partes se perfeccionan y culminan en un conjunto organizado”.. ”Al confluir, siguiendo la línea de sus propios centros, los granos de conciencia no tienden en modo alguno a perder sus contornos y a mezclarse. Por el contrario, acentúan la profundidad y la incomunicabilidad de su propio ego. Cuanto más, en su conjunto total, llegan a ser Otro, más se hallan ser ”ellos mismos”.. “La meta de nosotros mismos, el colmo de nuestra originalidad, no es, pues, nuestra individualidad, es nuestra persona; y ésta, por la estructura misma evolutiva del mundo, no podemos hallarla más que por la unión”.. “Solo el amor, por la misma razón de ser el único que debe tomar y reunir a todos los seres por el fondo de sí mismos, es capaz, y esto es un hecho de la cotidiana experiencia, de dar plenitud a los seres, como tales, al unirlos” (Fenómeno Humano, Taurus , Madrid 1965, 314, 316, 318). El universo no es un lugar convulso sin sentido, sino un estado de génesis en el que el conjunto de los fenómenos se desarrolla en el tiempo según una dirección determinada, siguiendo una evolución sujeta a unas leyes que determinan su sentido y su fin. Así, cada elemento, conservando su propia individualidad, contribuye al funcionamiento del conjunto, siendo la unidad así constituida la que tiene verdadero valor y no los elementos que la integran. Y la misma evolución biológica modifica su figura convergiendo hacia una unidad personal y trascendente, cima de la unificación y de la personalización. La espontaneidad se desarrolla y crece organizándose. Finalmente reflexiona sobre si misma y emerge en lo personal, siendo la persona la clave interpretativa de toda la realidad. Y cuando la evolución alcance el nivel de la plena reflexión será la era de la socialización humana.


¿La persona es la clave interpretativa de toda la realidad?

06.03.18 | 20:08. Archivado en Acerca del autor

La humanidad no representa una colección de individuos yuxtapuestos y cerrados sobre si mismos, sino una agrupación de personas entre las que existen fuerzas naturales de cohesión y de personalización mediante el conocimiento y el amor. Teilhard de Chardin afirma: “Sea cual fuere el dominio que consideremos, que se trate de las células de un cuerpo, de los miembros de una sociedad o de los elementos de una síntesis espiritual, la Unión diferencia. Las partes se perfeccionan y culminan en un conjunto organizado”.. ”Al confluir, siguiendo la línea de sus propios centros, los granos de conciencia no tienden en modo alguno a perder sus contornos y a mezclarse. Por el contrario, acentúan la profundidad y la incomunicabilidad de su propio ego. Cuanto más, en su conjunto total, llegan a ser Otro, más se hallan ser ”ellos mismos”.. “La meta de nosotros mismos, el colmo de nuestra originalidad, no es, pues, nuestra individualidad, es nuestra persona; y ésta, por la estructura misma evolutiva del mundo, no podemos hallarla más que por la unión”.. “Solo el amor, por la misma razón de ser el único que debe tomar y reunir a todos los seres por el fondo de sí mismos, es capaz, y esto es un hecho de la cotidiana experiencia, de dar plenitud a los seres, como tales, al unirlos” (Fenómeno Humano, Taurus , Madrid 1965, 314, 316, 318). El universo no es un lugar convulso sin sentido, sino un estado de génesis en el que el conjunto de los fenómenos se desarrolla en el tiempo según una dirección determinada, siguiendo una evolución sujeta a unas leyes que determinan su sentido y su fin. Así, cada elemento, conservando su propia individualidad, contribuye al funcionamiento del conjunto, siendo la unidad así constituida la que tiene verdadero valor y no los elementos que la integran. Y la misma evolución biológica modifica su figura convergiendo hacia una unidad personal y trascendente, cima de la unificación y de la personalización. La espontaneidad se desarrolla y crece organizándose. Finalmente reflexiona sobre si misma y emerge en lo personal, siendo la persona la clave interpretativa de toda la realidad. Y cuando la evolución alcance el nivel de la plena reflexión será la era de la socialización humana.


¿Somos seres aislados?

19.02.18 | 19:19. Archivado en Acerca del autor


Estamos presenciando el proceso acelerado de tecnificación de nuestro mundo. Vivimos dominados por el espíritu científico y todo gira en torno a la praxis y todo lo traducimos en términos técnicos, políticos, económicos y sociales, pero nos falta humanidad. Hoy estamos al borde de convertirnos en autómatas, en seres robotizados. Pero no existe nada aislado pues todo se unifica y se solidariza. La creación es un todo y no caben compartimentos estancos. Las diversas formas del ser son manifestaciones y aspectos distintos de una misma realidad multiforme, pero esencialmente una. Pese al inmenso desorden de las cosas y de las personas, pese a la oscuridad y a la discordancia, todo se mueve en una vibración inefable, inagotable en su riqueza de matices y de notas, hacia la perfección de su unidad. La humanidad está llamada a formar un solo bloque, donde la diversidad permanente de los individuos y de los pueblos se va a unificar mediante una “misma legislación, una misma orientación y un mismo espíritu” (TEILHARD DE CHARDIN, Escritos del Tiempo de Guerra, Ed. Grasset, París 1965, 239).
Para Teilhard el Universo está en un estado de génesis permanente en el que el conjunto de los fenómenos se desarrolla en el tiempo, según una dirección determinada: la unificación, que constituye “el alma de la evolución” (o. c., 34). No solo existen movimientos, sino evolución sujeta a unas leyes determinadas de su sentido y de su fin. Este proceso de lucha entre fuerzas contrarias no pasa de ser un episodio particular del movimiento general que conduce al universo, a través del tiempo, hacia su destino futuro .


Felicidades Pedro Casaldàliga obispo-hermano de los pobres de la Tierra, en tu 90 aniversario.

02.02.18 | 15:09. Archivado en Acerca del autor

Conocí al claretiano Pedro Casaldàliga cuando fue nombrado padre espiritual del Colegio Claret de Barcelona (1959) en mis años adolescentes y me acompañó espiritualmente mientras estuve cursando estudios allí. Desde entonces he ido siguiendo sus pasos y con el tiempo ha llegado a ser para mí el prototipo de obispo de una Iglesia pobre y comprometida con los pobres. De ahí ha surgido este libro como homenaje, que se puede adquirir en Amazon: Pedro Casaldàliga hermano de los sin tierra.

>> Sigue...


¿Qué importancia tiene ‘ir al desierto’?

27.01.18 | 10:58. Archivado en Acerca del autor

Ir al desierto tiene tres elementos fundamentales: a) Dejar la situación anterior y tomar distancia respecto a la marcha de nuestra vida (conversión); b) Desintoxicarnos de todos los aburguesamientos de la vida cotidiana para poder actuar con mayor libertad; y, c) Buscar una nueva identidad fruto del encuentro con el Señor. Siguiendo a Santiago Arzubialde, SJ:”el desierto cristiano no es un lugar vacío poblado de aullidos en que acontece la prueba, sino el tiempo fuerte de la iniciación en el conocimiento de la humanidad de Jesús; no es un lugar físico, sino el tiempo intenso bajo la acción inmediata del Espíritu a raíz de la conversión que el individuo experimenta como una auténtica necesidad” (Justificación y santificación, Sal Terrae, Santander 2016, 96).

>> Sigue...


Novedad Editorial San Pablo 2018: La espiritualidad del desierto con Carlos de Foucauld

22.01.18 | 19:51. Archivado en Acerca del autor

El desierto es el lugar por excelencia donde no hay más que silencio; un silencio para escucharnos a nosotros mismos, a nuestros hermanos y a Dios. El autor con este libro nos invita a viajar a nuestro desierto interior, proponiendo textos, meditaciones y oraciones para sacar el máximo provecho a esta travesía y aprovecha la tradición existente en la familia espiritual del hermano Carlos de Foucauld para proponer «jornadas de desierto», a modo de retiro. El libro se divide en dos partes, que se complementan y pueden ayudar a la oración. En la primera parte, «La importancia del desierto», se ofrecen una serie de textos meditativos junto con salmos adaptados y textos de la Biblia para cada día de la semana de retiro. Y, en la segunda parte, «Ir al desierto con Carlos de Foucauld», siguiendo el mismo esquema se ofrecen textos de hermanos de la familia espiritual y citas del propio Foucauld.

>> Sigue...


¿Trivializamos la palabra “mística”?

15.01.18 | 11:32. Archivado en Acerca del autor

Cuando utilizamos la palabra mística para describir el sentido y objetivos de un proyecto, ya sea económico, ecológico o de cualquier otra índole, desvirtuamos la palabra. También lo hacemos cuando utilizamos la palabra mística para referirnos a un “sentimiento oceánico” en referencia a la idea de inmensidad, hondura, vida profunda, extensión del yo individual a la universalidad de lo real, que, al liberarnos de nuestros límites, nos devuelve a la felicidad originaria: seno de la madre, seno de la Tierra, seno del mar. Aquí nos estamos refiriendo a una “mística natural”, que tiene absolutos impersonales y no a la “mística cristiana”, que tiene una referencia explícita con Jesucristo y la acción del Espíritu Santo.

>> Sigue...


¿”Filosofía mística” o “Mística filosófica”?

06.01.18 | 10:28. Archivado en Acerca del autor

En la historia de occidente la filosofía tiene dos inclinaciones fundamentales: la mística y la científica, pero ningún filósofo que se precie renuncia a ambas: la sabiduría y la ciencia, el vivir y el pensar, el tiempo presente y el destino final. El objetivo en ambos casos es el Absoluto, pero en un caso se trata de entender (concepto) y en el otro de alcanzar la unión (experiencia). El filósofo pone en juego la razón universal, mientras que en el místico están en juego la libertad, la voluntad y el corazón. Con la filosofía nos ocupamos del conocimiento de la realidad, del ser más allá de los entes. La filosofía remarca el esfuerzo del ser humano por conquistar la realidad, mientras que en la mística se trata del don de Dios al hombre. Pero en realidad uno y el mismo camino es el que desciende y el que asciende, pues uno y el mismo es el Dios del filósofo y del místico. Pero la identificación del Absoluto con el ser, el yo o la naturaleza genera otro tipo de mística, en apariencia semejante pero en el fondo totalmente diferente de la mística cristiana.


Domingo, 22 de julio

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031