CaféDiálogo

¿Somos seres aislados?

19.02.18 | 19:19. Archivado en Acerca del autor


Estamos presenciando el proceso acelerado de tecnificación de nuestro mundo. Vivimos dominados por el espíritu científico y todo gira en torno a la praxis y todo lo traducimos en términos técnicos, políticos, económicos y sociales, pero nos falta humanidad. Hoy estamos al borde de convertirnos en autómatas, en seres robotizados. Pero no existe nada aislado pues todo se unifica y se solidariza. La creación es un todo y no caben compartimentos estancos. Las diversas formas del ser son manifestaciones y aspectos distintos de una misma realidad multiforme, pero esencialmente una. Pese al inmenso desorden de las cosas y de las personas, pese a la oscuridad y a la discordancia, todo se mueve en una vibración inefable, inagotable en su riqueza de matices y de notas, hacia la perfección de su unidad. La humanidad está llamada a formar un solo bloque, donde la diversidad permanente de los individuos y de los pueblos se va a unificar mediante una “misma legislación, una misma orientación y un mismo espíritu” (TEILHARD DE CHARDIN, Escritos del Tiempo de Guerra, Ed. Grasset, París 1965, 239).
Para Teilhard el Universo está en un estado de génesis permanente en el que el conjunto de los fenómenos se desarrolla en el tiempo, según una dirección determinada: la unificación, que constituye “el alma de la evolución” (o. c., 34). No solo existen movimientos, sino evolución sujeta a unas leyes determinadas de su sentido y de su fin. Este proceso de lucha entre fuerzas contrarias no pasa de ser un episodio particular del movimiento general que conduce al universo, a través del tiempo, hacia su destino futuro .


Felicidades Pedro Casaldàliga obispo-hermano de los pobres de la Tierra, en tu 90 aniversario.

02.02.18 | 15:09. Archivado en Acerca del autor

Conocí al claretiano Pedro Casaldàliga cuando fue nombrado padre espiritual del Colegio Claret de Barcelona (1959) en mis años adolescentes y me acompañó espiritualmente mientras estuve cursando estudios allí. Desde entonces he ido siguiendo sus pasos y con el tiempo ha llegado a ser para mí el prototipo de obispo de una Iglesia pobre y comprometida con los pobres. De ahí ha surgido este libro como homenaje, que se puede adquirir en Amazon: Pedro Casaldàliga hermano de los sin tierra.

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¿Qué importancia tiene ‘ir al desierto’?

27.01.18 | 10:58. Archivado en Acerca del autor

Ir al desierto tiene tres elementos fundamentales: a) Dejar la situación anterior y tomar distancia respecto a la marcha de nuestra vida (conversión); b) Desintoxicarnos de todos los aburguesamientos de la vida cotidiana para poder actuar con mayor libertad; y, c) Buscar una nueva identidad fruto del encuentro con el Señor. Siguiendo a Santiago Arzubialde, SJ:”el desierto cristiano no es un lugar vacío poblado de aullidos en que acontece la prueba, sino el tiempo fuerte de la iniciación en el conocimiento de la humanidad de Jesús; no es un lugar físico, sino el tiempo intenso bajo la acción inmediata del Espíritu a raíz de la conversión que el individuo experimenta como una auténtica necesidad” (Justificación y santificación, Sal Terrae, Santander 2016, 96).

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Novedad Editorial San Pablo 2018: La espiritualidad del desierto con Carlos de Foucauld

22.01.18 | 19:51. Archivado en Acerca del autor

El desierto es el lugar por excelencia donde no hay más que silencio; un silencio para escucharnos a nosotros mismos, a nuestros hermanos y a Dios. El autor con este libro nos invita a viajar a nuestro desierto interior, proponiendo textos, meditaciones y oraciones para sacar el máximo provecho a esta travesía y aprovecha la tradición existente en la familia espiritual del hermano Carlos de Foucauld para proponer «jornadas de desierto», a modo de retiro. El libro se divide en dos partes, que se complementan y pueden ayudar a la oración. En la primera parte, «La importancia del desierto», se ofrecen una serie de textos meditativos junto con salmos adaptados y textos de la Biblia para cada día de la semana de retiro. Y, en la segunda parte, «Ir al desierto con Carlos de Foucauld», siguiendo el mismo esquema se ofrecen textos de hermanos de la familia espiritual y citas del propio Foucauld.

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¿Trivializamos la palabra “mística”?

15.01.18 | 11:32. Archivado en Acerca del autor

Cuando utilizamos la palabra mística para describir el sentido y objetivos de un proyecto, ya sea económico, ecológico o de cualquier otra índole, desvirtuamos la palabra. También lo hacemos cuando utilizamos la palabra mística para referirnos a un “sentimiento oceánico” en referencia a la idea de inmensidad, hondura, vida profunda, extensión del yo individual a la universalidad de lo real, que, al liberarnos de nuestros límites, nos devuelve a la felicidad originaria: seno de la madre, seno de la Tierra, seno del mar. Aquí nos estamos refiriendo a una “mística natural”, que tiene absolutos impersonales y no a la “mística cristiana”, que tiene una referencia explícita con Jesucristo y la acción del Espíritu Santo.

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¿”Filosofía mística” o “Mística filosófica”?

06.01.18 | 10:28. Archivado en Acerca del autor

En la historia de occidente la filosofía tiene dos inclinaciones fundamentales: la mística y la científica, pero ningún filósofo que se precie renuncia a ambas: la sabiduría y la ciencia, el vivir y el pensar, el tiempo presente y el destino final. El objetivo en ambos casos es el Absoluto, pero en un caso se trata de entender (concepto) y en el otro de alcanzar la unión (experiencia). El filósofo pone en juego la razón universal, mientras que en el místico están en juego la libertad, la voluntad y el corazón. Con la filosofía nos ocupamos del conocimiento de la realidad, del ser más allá de los entes. La filosofía remarca el esfuerzo del ser humano por conquistar la realidad, mientras que en la mística se trata del don de Dios al hombre. Pero en realidad uno y el mismo camino es el que desciende y el que asciende, pues uno y el mismo es el Dios del filósofo y del místico. Pero la identificación del Absoluto con el ser, el yo o la naturaleza genera otro tipo de mística, en apariencia semejante pero en el fondo totalmente diferente de la mística cristiana.


¿Abiertos al Infinito o a la Nada?

23.12.17 | 17:55. Archivado en Acerca del autor

El ser humano es realidad en relación, persona en misión y miembro en comunión. Como relación constituyente, está destinado a realizarse en un despliegue permanente, propio de quien ha sido creado para que, yendo más allá de sí mismo, pueda dar alcance a su creador y poseer como conquista lo que, sin embargo, sabe que es siempre gracia. En palabras de Olegario González de Cardedal, “nada hay con mayor elasticidad ontológica que el ser humano, cuya libertad se abre al Infinito y a la Nada, por lo cual quienes se abren a aquel y quienes se abren a esta pertenecen a dos mundos distintos, aun cuando vivan en el mismo lugar y hagan aparentemente lo mismo” (Cristianismo y mística, Editorial Trotta, Madrid 2015, 260). Así, la persona nueva desde Cristo piensa como todos pero no lo mismo que todos, porque su ser interior ha sido remodelado, ha renacido del agua y del Espíritu y es el sujeto de la experiencia mística en el cristianismo. Hay absolutos que son reflejo del único Absoluto santo y santificador que es Dios; y hay absolutos que se erigen en realidad suprema y subyugan a su servicio todas las demás realidades, Dios incluido. Pero Dios no subyuga los absolutos positivos de la belleza, de la verdad, de la creatividad, del amor, de la esperanza, sino que los ilumina y los deja sentir como llamas partícipes de su propia presencia beatificante.


¿Mística frente a religión?

07.12.17 | 17:31. Archivado en Acerca del autor

Para algunas personas hay distintos caminos para lograr una relativización parcial de sí mismo o lograr la liberación, pero una relativización total solo la realiza la mística, pues consideran que la religión como creencia en dioses o en el Dios del judeocristianismo ha perdido toda validez, pues tiene un elemento pragmático egoísta (Dios como respuesta a nuestros deseos y servidor de nuestras ilusiones). Frente a esto se propone la mística, que supone un distanciamiento no relativo sino radical de sí mismo, del propio ‘yo quiero’. Así, una vez descartado la existencia de Dios, la mística aliviaría el estado de intranquilidad que tienen los humanos, a diferencia de los animales. Pero, ¿puede la persona lograr esa paz en la muda, ciega y sorda relación con el universo?

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¿Mística sin Dios?

24.11.17 | 17:03. Archivado en Acerca del autor

El pensamiento de hoy deja atrás a Dios, a la religión y, por supuesto, al cristianismo, pues considera a la mística como una forma de estar en relación con el universo, con el resto de la realidad y consigo mismo. Es un posicionamiento tremendamente escéptico ante la posibilidad de conocer la realidad, ya que solo tenemos el lenguaje y el hecho de que exista una palabra no quiere decir que exista la realidad que la palabra indica. Y se piensa que, frente la egocentricidad que nos abruma puede haber una relativización parcial de la persona, pero solo la mística logra una relativización total de la misma. Así, la muerte es un hecho horrible para quien se sitúa a sí mismo en el centro, no así para aquella persona que superado el egocentrismo se sitúa dentro del mundo pero al margen. Por esto, para este pensamiento la propuesta de la religión ya no es válida, en cambio, la unión mística es necesaria y benéfica pero en lugar de Dios hay que poner el universo.

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¿Qué mística nos propone san Pablo?

15.11.17 | 18:51. Archivado en Acerca del autor

San Pablo se comunica con nosotros desde el siguiente horizonte: el de su encuentro con Jesús resucitado. Dios le dio a Pablo reconocer a Jesús como Hijo cuando iba camino de Damasco. Este acontecimiento no fue el resultado de una transformación interior llevada a cabo en la reflexión sobre Jesús: “Y cuando aquél que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara a los paganos…” (Gal.1, 15). No se trata de un proyecto individual. Los protagonistas son Dios como origen y destinado a la humanidad. Esta es la revelación central en la vida de Pablo y nos propone al Cristo viviente como nuestra propia vida: “No vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20-21). Cristo convierte al apóstol no solo en mensajero de su doctrina sino en testimonio vivo de su persona, ya que el apóstol sufriente revive en su persona la trayectoria del que acabó en la cruz. Dice O. González de Cardedal: “En la cruz de Cristo, escándalo para este mundo, y en la pobreza, enfermedad e insignificancia del apóstol se revela el designio o misterio de Dios para salvación de todo el que cree. Y esto es el Evangelio: potencia de salvación de Dios para todo hombre judío o griego, pobre o rico, cercano o lejano (cf. Rom 1, 16). A la luz de estas experiencias, hechas por el apóstol frente a un judaísmo que se centra en la ley como justificadora del hombre y unas religiones que sitúan la salvación en experiencias de trasmundos, vive y elabora Pablo la que podemos designar ‘mística del Crucificado’” (Cristianismo y mística, Trotta, Madrid 2015, 295).

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¿La vida contemplativa es una dimensión de toda vida cristiana?

03.11.17 | 13:35. Archivado en Acerca del autor

Solo habla bien de Dios quien habla desde él: desde la vida vivida delante de él, desde la oración, el amor y la fidelidad”, afirma Olegario González de Cardedal en Cristianismo y mística, Editorial Trotta, Madrid 2015, 172. Hay que tener presente siempre estos dos polos: Obediencia a Dios creador y amistad, confianza y confidencia en él como padre, amigo y guía movidos por su Espíritu. No podemos acentuar en demasía la trascendencia divina que haga imposible comprender su inmanencia en nuestra historia por la encarnación, asumiendo una humanidad en la que va existir eternamente como Dios. Así, mística y profetismo son coextensivos en el cristianismo.

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¿La mística cristiana es esencialmente mística eclesial?

25.10.17 | 13:20. Archivado en Acerca del autor

En el presente las amenazas al cristianismo no vienen solamente del materialismo y el consumismo sino de los movimientos gnósticos, esotéricos, que son un platonismo desnudado de sus elementos más profundos. Para el ser humano es esencial conocer el ser de Dios y su voluntad; saber que piensa y que es lo que quiere de nosotros. Si Dios fuera solo objeto, bastaría la capacidad natural de la persona para preguntar por él y dando las correspondientes respuestas conocerlo, pero Dios como ser personal solo es cognoscible si libremente se da a conocer. Y la persona solo puede conocerlo si le da crédito. Es decir tener un conocimiento experiencial o místico de Dios. La manifestación de Dios no se lleva a cabo mediante ideas, programas morales o ideales utópicos, sino mediante hechos llevados a cabo por personas. “La fe obliga al hombre a reconocer su creaturidad, su impotencia en el orden del ser y del perdurar; le planta ante un Dios real no ante un Dios ideal, el Dios que nos reduce al silencio y que no se presenta en primer lugar como un incremento de nosotros mismos sino primero como el que desvela nuestra finitud, nuestro pecado y nuestra muerte. Solo confrontándonos con este duro granito de la realidad humana y de la revelación divina, que lo relativiza y personaliza, es el hombre un creyente” (O. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Cristianismo y mística, Editorial Trotta, Madrid 2015, 170). Así, la mística cristiana es esencialmente mística eclesial, ya que en la Iglesia se nos revela y da el misterio trinitario de Dios con su permanente interpretación auténtica por el espíritu y el apóstol.


Martes, 20 de febrero

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