CaféDiálogo

¿Cuál es el centro de radiación de las energías que reportan el Universo a Dios?

26.05.17 | 11:37. Archivado en Acerca del autor

Es Cristo Resucitado, a través de su Humanidad.

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¿Qué importancia tienen los cuentos?

20.05.17 | 12:42. Archivado en Acerca del autor

Los cuentos nos han acompañado desde nuestro origen: nacemos y crecemos con los cuentos. Las narraciones han estado presentes desde los inicios de la humanidad. La transmisión de conocimientos, de cultura y, más aún, de sabiduría ha estado acompañada de cuentos en todas las civilizaciones. Abelardo Díaz Alfaro señala: «El cuento es, para mí, síntesis poética; se acerca en mi concepto a lo que es en poesía el soneto. No puede en este género perderse una sola línea, un solo trazo. La trama es secundaria en el cuento. Ésta puede ser elemental y, sin embargo, resultar efectiva si el tratamiento es adecuado». Baquero Goyanes, en su libro El cuento español en el siglo XX, puntualiza: «El cuento es un precioso género literario que sirve para expresar un tipo especial de emoción, de signo muy semejante a la poética, pero que no siendo apropiado para ser expuesta poéticamente, encarna en una forma narrativa próxima a la novela pero diferente a ella en la técnica e intención».

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¿Qué es la “indiferencia apasionada” que nos habla Teilhard de Chardin?

12.05.17 | 09:36. Archivado en Acerca del autor

Cuando nos encontramos con Cristo, que es lo Único Necesario, este es “Aquel que lo quema, inflamándolo, lo que hubiéramos amado insuficientemente o mal; Aquel que calma, eclipsando con sus fuegos lo que amábamos demasiado; Aquel que consuela, recogiendo lo que ha sido arrancado a nuestro amor o lo que jamás le fue dado. Haber llegado hasta estas capas preciosas es sentir con igual verdad que se tiene necesidad de todo y que no se necesita nada. Todo lo necesitamos: porque el Mundo no será nunca lo bastante grande para suministrar a nuestro gusto de actuar los medios de aprehender a Dios, ni a nuestra sed de sentir la posibilidad de ser invadidos por él. Y, sin embargo, nada nos hace falta: porque la única Realidad que nos seduce está allende las transparencias en que se refleja, y todo cuanto de caduco se desvanezca entre nosotros dos no hará sino ofrecérnosla más pura. Todo me es Todo y todo me es nada; todo me es Dios y todo me es polvo: he aquí lo que el Hombre puede decir con igual verdad, siguiendo la incidencia del rayo divino”. (P. TEILHARD DE CHARDIN, El medi diví, Nova Terra, Barcelona 1968, 141-142)


¿Qué poder tiene el silencio?

05.05.17 | 13:47. Archivado en Acerca del autor

Me han llamado poderosamente la atención estas palabras extraídas de un entrevista al pensador Ramón Andrés: “Hoy hemos perdido la capacidad de comunicarnos de un modo complejo. Es decir: las palabras. Su peso. Y por eso somos muy pocas veces nosotros. Cada vez hablamos más desde el ágora de voces que llevamos dentro, en vez de hablar desde nuestra voz. Cada vez aceptamos más las opiniones generadas desde los medios de comunicación. Por eso es importante el silencio, porque nos permite escuchar otras cosas que no vienen de ese mundo atronador e impreciso. La sociedad no ha construido lugares de silencio. Hemos olvidado que el silencio es un arma. Nada que ver con la trascendencia. Ers mucho más inquietante una manifestación multitudinaria en silencio que otra llena de gritos, tambores y megáfonos. No dar señales es el primer paso para no estar controlados, ni localizados. Nada inquieta más al poder, al sistema, que el silencio”.

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¿Qué similitud y qué diferencia hay entre un pagano y un cristiano según P. Teilhard de Chardin?

23.04.17 | 08:51. Archivado en Acerca del autor

“Aquí también, como en el caso del panteísmo, se trata sólo de un parecido externo, como el que se da tantas veces entre las cosas inversas. El Pagano ama la Tierra para gozarla y confinarse en ella. El Cristiano, para hacerla más pura y sacar de ella misma la fuerza de su evasión.

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¿Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien?

12.04.17 | 20:24. Archivado en Acerca del autor

¿Cómo entender las palabras del evangelio, de que debemos alegrarnos cuando nos persigan a causa de Jesús? ¿De qué persecución se trata? No es una persecución que nace del odio étnico, social o religioso, ya que este tipo de persecución lo sufren muchas personas en el mundo por ser mujeres, albinos, gitanos, judíos, extranjeros, homosexuales o cristianos. Este tipo de persecución responde a los conflictos del mundo, que es muy complejo y plural. La persecución de la que habla el Evangelio no es esa, sino la consecuencia del anuncio del Reino de Jesús, denunciando las injusticias que generan pobreza, hambre y desgracia. Es consecuencia, también, de la denuncia del conformismo de quienes aceptan el statu quo y el desenmascaramiento de los intereses de cualquier tipo, también los religiosos, que legitiman sistemas injustos. Entonces somos bienaventurados.


¿La mística cristiana es panteísta?

08.04.17 | 18:28. Archivado en Acerca del autor

Siguiendo el pensamiento de Teilhard de Chardin, podría parecer que “por su fe en el valor celeste del esfuerzo humano, por su expectación hacia un nuevo despertar de las facultades de adoración que están adormecidas en el Mundo, por su respeto hacia las fuerzas espirituales todavía inclusas en la Materia”, el cristiano podría parecerse singularmente a los adoradores de la Tierra, pero esto es simplemente un parecido externo. Tal como la Iglesia nos lo revela, “en el seno del Medio Divino las cosas se transfiguran, pero por dentro. Interiormente se bañan en luz, pero en esta incandescencia conservan -y aun mejor exaltan- lo que hay de más definitivo en sus rasgos. No podemos perdernos en Dios más que prolongando allende sí mismas las determinaciones más individuales de los seres: he aquí la regla fundamental mediante la que se distingue siempre al auténtico místico de sus falsificaciones. El seno de Dios es inmenso, ‘multae mansiones’. Y, sin embargo, en esta inmensidad no hay para cada uno de nosotros en cada instante más que un lugar posible, aquel en que nos sitúa la fidelidad, continuada a los deberes naturales y sobrenaturales de la vida”. Así, “el Cristo místico, el Cristo universal, de San Pablo, no puede tener sentido ni, valor ante nuestros ojos sino como una expansión del Cristo nacido de María y muerto en Cruz. De éste saca aquél esencialmente su calidad fundamental de ser incontestable y concreto. Por lejos que se deje uno llevar por los espacios divinos abiertos a la mística cristiana, nunca se sale del Jesús del Evangelio. Por el contrario, se siente necesidad creciente de envolverse cada vez más sólidamente en su verdad humana”(TEILHARD DE CHARDIN, El Medi Divi, Nova Terra, Barcelona 1968, 138-139)


¿Cuál es la fuente original de toda la realidad?

01.04.17 | 09:49. Archivado en Acerca del autor

Según Teilhard de Chardin en su libro El Medio divino, toda la realidad deriva de una sola perfección “fontanal”: “Descubrimos a Dios cuando le buscamos en nuestros tanteos, como un medio universal, en tanto que es el punto último en el que convergen todas las realidades. Cada elemento del mundo, sea el que fuere, no subsiste hic et nunc sino a manera de un cono cuyas generatrices (al término de su perfección individual y al término de la perfección general del Mundo que las contiene) se enlazaran en Dios que las atrae. Por tanto, todas las criaturas, en tanto que lo son, no pueden ser consideradas, en su naturaleza y en su acción, sin que en lo más íntimo y más real de ellas mismas, como el sol en los fragmentos de un espejo roto, no se descubra la misma Realidad, una bajo la multiplicidad, inasible en su proximidad, espiritual bajo la materialidad. Ningún objeto puede influir sobre nosotros por el fondo de sí mismo sin que sobre nosotros también irradie el Foco universal”. Porque Dios es el centro, ocupa toda la esfera.

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¿Oramos, como Teilhard de Chardin, a la Providencia divina?

26.03.17 | 17:53. Archivado en Acerca del autor

“Oh Tú, cuya llamada precede al primero de nuestros movimientos,
concédeme, Dios mío, el deseo de desear ser,
a fin de que por esta divina sed misma que me has dado,
se abra en mí ampliamente el acceso a las grandes fuentes.
El gusto sagrado del ser,
esta energía primordial, este primero de nuestros puntos de apoyo,
no me lo quites, Dios mío: “Confírmame con tu espíritu.”
Y Tú, además,
Tú, cuya sabiduría amante me forma a partir de todas las fuerzas
y de todos los azares de la Tierra,
permíteme que esboce un gesto cuya eficacia plena
se me aparezca frente a las fuerzas de disminución y de muerte;
haz que tras haber deseado, crea, crea ardientemente,
crea en tu presencia activa sobre todas las cosas.
Gracias a Ti, esta espera y esta fe están ya llenas de virtud operante.
Pero cómo podré testimoniarte y probarme a mí mismo,
mediante un esfuerzo exterior,
que no soy de los que dicen tan sólo a flor de labios: “¡Señor, Señor!”
Colaboraré en tu acción previsora, y lo haré de modo doble.
Primero, responderé a tu inspiración profunda que me ordena existir,
teniendo cuidado de nunca ahogar, ni desviar,
ni desperdiciar mi fuerza de amar y de hacer.
Y luego, a tu Providencia envolvente,
que me indica en todo instante,
por los acontecimientos del día, el paso siguiente que he de dar,
el escalón que he de subir a esta Providencia
me uniré mediante el cuidado de no perder ocasión alguna
dé subir “hacia el espíritu”.

Teilhard de Chardin, El Medio Divino, http://www.bibliotecaespiritual.com/pdf, 22.


¿Oramos, como Teilhard de Chardin, a la Providencia divina?

26.03.17 | 17:52. Archivado en Acerca del autor

“Oh Tú, cuya llamada precede al primero de nuestros movimientos,
concédeme, Dios mío, el deseo de desear ser,
a fin de que por esta divina sed misma que me has dado,
se abra en mí ampliamente el acceso a las grandes fuentes.
El gusto sagrado del ser,
esta energía primordial, este primero de nuestros puntos de apoyo,
no me lo quites, Dios mío: “Confírmame con tu espíritu.”
Y Tú, además,
Tú, cuya sabiduría amante me forma a partir de todas las fuerzas
y de todos los azares de la Tierra,
permíteme que esboce un gesto cuya eficacia plena
se me aparezca frente a las fuerzas de disminución y de muerte;
haz que tras haber deseado, crea, crea ardientemente,
crea en tu presencia activa sobre todas las cosas.
Gracias a Ti, esta espera y esta fe están ya llenas de virtud operante.
Pero cómo podré testimoniarte y probarme a mí mismo,
mediante un esfuerzo exterior,
que no soy de los que dicen tan sólo a flor de labios: “¡Señor, Señor!”
Colaboraré en tu acción previsora, y lo haré de modo doble.
Primero, responderé a tu inspiración profunda que me ordena existir,
teniendo cuidado de nunca ahogar, ni desviar,
ni desperdiciar mi fuerza de amar y de hacer.
Y luego, a tu Providencia envolvente,
que me indica en todo instante,
por los acontecimientos del día, el paso siguiente que he de dar,
el escalón que he de subir a esta Providencia
me uniré mediante el cuidado de no perder ocasión alguna
dé subir “hacia el espíritu”.

Teilhard de Chardin, El Medio Divino, http://www.bibliotecaespiritual.com/pdf, 22.


¿La Creación es un lugar sagrado?

17.03.17 | 09:52. Archivado en Acerca del autor

Teilhard de Chardin nos ayuda a encontrar la respuesta: “Valiéndose de todas las criaturas, sin excepción alguna, lo Divino nos asedia, nos penetra, nos fragua. Lo pensábamos lejano, inaccesible: vivimos hundidos en sus ardientes. capas. ‘In eo vivimus...’ En verdad, como decía Jacob al salir del sueño, el Mundo, este Mundo tangible, por el que arrastramos el aburrimiento y la irreverencia reservados para los lugares profanos, es un lugar sagrado, ¿y no lo sabíamos? ‘Venite, adoremus’. Y nos da esta recomendación: “Abandonemos la superficie. Y sin dejar el Mundo, hundámonos en Dios. Allí y desde allí, en él y por él, todo lo tendremos y mandaremos en todo. De todas las flores y las luces que hayamos debido abandonar para ser fieles a la vida, allí un día hallaremos su esencia y su fulgor. Los seres que desesperábamos poder alcanzar y, aún más, influenciar, allí están reunidos por el vértice más vulnerable, el más receptivo, el más enriquecedor de su sustancia”.

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¿La interioridad es la puerta que nos abre a la trascendencia?

10.03.17 | 12:46. Archivado en Acerca del autor

Ante el ruido en el que estamos sometidos, las tecnologías, la competitividad, la hiperestimulación, la interioridad se convierte en una especie de refugio, de nostalgia de Dios, ya que no hay fe sin interioridad, pero puede haber interioridad sin fe. Y es el silencio el que abre nuestro interior. “Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos”.

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Sábado, 27 de mayo

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