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En el marco del desierto

30.11.15 | 13:02. Archivado en Adviento

Lucas tiene interés en precisar con detalle los nombres de los personajes que controlan en aquel momento las diferentes esferas del poder político y religioso. Ellos son quienes lo planifican y dirigen todo. Sin embargo, el acontecimiento decisivo de Jesucristo se prepara y acontece fuera de su ámbito de influencia y poder, sin que ellos se enteren ni decidan nada.

Así aparece siempre lo esencial en el mundo y en nuestras vidas. Así penetra en la historia humana la gracia y la salvación de Dios. Lo esencial no está en manos de los poderosos. Lucas dice escuetamente que «la Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto», no en la Roma imperial ni en el recinto sagrado del Templo de Jerusalén.

En ninguna parte se puede escuchar mejor que en el desierto la llamada de Dios a cambiar el mundo. El desierto es el territorio de la verdad. El lugar donde se vive de lo esencial. No hay sitio para lo superfluo. No se puede vivir acumulando cosas sin necesidad. No es posible el lujo ni la ostentación. Lo decisivo es buscar el camino acertado para orientar la vida.

Por eso, algunos profetas añoraban tanto el desierto, símbolo de una vida más sencilla y mejor enraizada en lo esencial, una vida todavía sin distorsionar por tantas infidelidades a Dios y tantas injusticias con el pueblo. En este marco del desierto, el Bautista anuncia el símbolo grandioso del «Bautismo», punto de partida de conversión, purificación, perdón e inicio de vida nueva.

¿Cómo responder hoy a esta llamada? El Bautista lo resume en una imagen tomada de Isaías: «Preparad el camino del Señor». Nuestras vidas están sembradas de obstáculos y resistencias que impiden o dificultan la llegada de Dios a nuestros corazones y comunidades, a nuestra Iglesia y a nuestro mundo. Dios está siempre cerca. Somos nosotros los que hemos de abrir caminos para acogerlo encarnado en Jesús.

Las imágenes de Isaías invitan a compromisos muy básicos y fundamentales: cuidar mejor lo esencial sin distraernos en lo secundario; rectificar lo que hemos ido deformando entre todos; enderezar caminos torcidos; afrontar la verdad real de nuestras vidas para recuperar un talante de conversión. Hemos de cuidar bien los bautizos de nuestros niños, pero lo que necesitamos todos es un «bautismo de conversión».

José Antonio Pagola

2 Adviento - C
(Lucas 3,1-6)

06 de diciembre 2015

Grupos de Jesús


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Comentarios
  • Comentario por Marcos 03.12.15 | 16:52

    Que desafío para los hombres y mujeres de hoy, que vivimos en un mundo acelerado, siempre haciendo y casi nunca con tiempo para reflexionar, vivir el desierto, no como intimismo, sino como espacio para ver lo importante. Siempre me ayudan las palabras de José Antonio, gracias desde Argentina!

  • Comentario por Valero Martinez 03.12.15 | 15:55

    "Nuestras vidas están sembradas de obstáculos y resistencias que impiden o dificultan la llegada de Dios a nuestros corazones" Me quedo con esta frase tuya, amigo José Antonio, porque es precisamente lo que vivo cada día. Me reservo una parte de mí que no quiero entregarle al Señor. Siento una fuerte llamada cada día, esté donde esté, a ser todo de Cristo, y sin embargo me resisto. En ese combate lleno de victorias y caídas vivo yo, pero decía no hace mucho mi buen amigo Martín Gelabert: "lo importante no es caer, sino levantarse, levantarse siempre y volvernos al Padre misericordioso, que nos espera siempre con los brazos abiertos". Gracias José Antonio por tu comentario

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