Bokabulario de Fernández Barbadillo

Vintila Horia y Aquilino Duque: dos autores recuperados

09.06.10 | 10:53. Archivado en Libros
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Reproduzco la columna escrita -en un digital, cómo no- por mi buen amigo Carmelo López-Arias sobre dos escritores a quienes leo y admiro, y de los que he sido amigo.

En una historia puramente literaria de la narrativa del siglo XX, es seguro que Aquilino Duque (Sevilla, 1931) y Vintila Horia (Segarcea, 1915-Madrid, 1992) ocuparían capítulos distintos y distantes. Tan distintos como son el costumbrismo y la metafísica, tan distantes como son la pincelada simultánea sobre decenas de caracteres y el retrato minucioso de sólo unos pocos. Expresiones ambos del genio de la Hispania y del genio de la Dacia, romanas las dos, medularmente cristianas en su diversidad cultural.

Y, sin embargo, ¡cuántas cosas les unen!

Una es mera casualidad: ambos ven reeditadas, en el intervalo de pocas semanas, obras que fueron editadas por primera vez, hace treinta años, en el intervalo de pocas semanas también. Los agujeros negros, de Aquilino Duque, por Paréntesis. Marta o la segunda guerra, de Vintila Horia, por El Buey Mudo, sello de Ciudadela.

Las demás son sustantivas.

Como su amistad. Aquilino lloró a Vintila en aquel triste entierro de 1992 en que tanto perdió la cultura española.

O como su común destino de censurados. Horia, deportado al principio en un campo de concentración alemán, no pudo volver a su Rumanía natal una vez triunfó el comunismo. Y cuando Jean-Paul Sartre, peón de la URSS, encabezó a la izquierda europea en una campaña contra él tras ganar el Premio Goncourt en 1961 por Dios ha nacido en el exilio, se vio forzado a renunciar a un bien merecido galardón. A Duque no lograron quitarle el Premio Nacional de Literatura, pero similar izquierda lanzó similar campaña para que la Universidad de Sevilla retirara de las librerías sus Crónicas extravagantes... y lo logró. Y el pasado mes de octubre, el homenaje literario a Agustín de Foxá que lideraba junto a Antonio Rivero Taravillo, su editor en Paréntesis, fue prohibido por "las fuerzas del progreso y de la cultura" personificadas en un concejal de Izquierda Unida.

¿Por qué esa inquina, traducida en otros y numerosos boicoteos menores, sólo compensados por el aprecio de un nutrido y exigente público lector?

Quizá porque Aquilino Duque y Vintila Horia son hombres de pensamiento independiente y genuino, con una visión de la vida -transferida, cada uno en su estilo, a sus novelas- que el establishment cultural no puede soportar. Para prueba, las dos obras que nos regalan Paréntesis y El Buey Mudo.

Los agujeros negros es una historia coral de esa Andalucía de porte y distinción que Duque sabe dibujar con colores amables y mordacidad sutil, familias en cuyo historial se combinan la política y el sarao en un universo del que entran y salen sujetos de contumaz extravagancia. En un mundo de sabor decimonónico donde la importancia de la condición y el nacimiento se palpan a diario, el autor mantiene al margen de sus personajes el odio de clases. Ese pecado algunos no lo perdonan.

Marta o la segunda guerra explora, con el regusto filosófico que Horia imprimió siempre a diálogos, descripciones y reflexiones, cómo la vida trenza hilos misteriosos entre individuos desconocidos, que descubren, cuando abren sus corazones, al amor como la única fuerza capaz de superar el dolor y unirles más allá de una desgracia común. En la obra del escritor rumano-español, donde casi siempre hay víctimas y verdugos, el resentimiento brilla siempre por su ausencia. Pecado, también, que no admite indulgencia por parte de quienes del resentimiento viven.

Es un lujo encontrar, en la gran fiesta novedades del mercado literario español que es estos días el paseo de coches del Retiro, dos títulos que ya fueron novedad un tiempo tan lejano. Y un lujo todavía mayor volver sobre ellas y percibir que podrían haberse escrito hoy, y nada cambiaría. Ni siquiera la aversión que el nombre de sus autores aún suscita en los más trasnochados del lugar.

7 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Alicia Antolin de la Hoz 09.06.10 | 23:51

    No se pueden ver los videos del juez de menores Emilio Calatayud, ¿Cuantos temas más están prohibidos? ¿Alguien lo sabe?

  • Comentario por Fidel Torras 09.06.10 | 23:40

    En éste post me da la sensación,de que Don Pedro,no buscaba la cantidad de comentaristas , más bien la calidad de los escritores citados , a modo de homenaje u admiración hacia ellos.

  • Comentario por Pufff 09.06.10 | 23:34

    Comentario por pep 09.06.10 | 22:35

    Es que a este lo sacas del tema "zapateril caca" y de los catalanes, y ya no tiene de que hablar.

    Yo he sido generoso y le escribo el nº 6, para que no se vea tan blanca la web.

  • Comentario por Rodrigo 08.06.10 | 14:29

    Enhorabuena por este artículo.
    Llama la atención el odio enfermizo contra dos escritores que nunca hicieron daño a nadie; la maldad y el enseñamiento contra dos personas que son y han sido siempre personas buenas, personas decentes.

  • Comentario por Groenlandia 08.06.10 | 13:26

    Gracias por la recomendación, la tendré en cuenta.
    Un saludo

  • Comentario por Groenlandia 08.06.10 | 13:15

    Encontré en casa de mis padres "Dios ha nacido en el exilio", y me pareció excelente, creo que volveré a leeerlo este verano. Gracias por refrescar la memoria literaria.

    Le sugiero que lea El caballero de la resignación, que también acaba de ser reeditada.

  • Comentario por Fidel Torras 08.06.10 | 13:02

    Recuerdo Don Pedro , haber leido un libro de Vintilia Horia,se titulaba "Perseguid a Boecio" o algo así.trataba de las peripecias de la Hungría Comunista ( opresora) y el mismo territorio en la época de Roma.
    Me gustó

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  • Pedro Fernández Barbadillo Pedro Fernández Barbadillo

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