Bokabulario de Fernández Barbadillo

El PSOE, la Esquerra y los comunistas elogian a Andreu Nin… después de haberle asesinado

30.03.07 | 00:49. Archivado en Memoria histórica

Preparaba un post sobre otro asunto cuando he topado con este teletipo en el que se describe una de las mayores vergüenzas realizadas hasta la fecha al amparo de la memoria histórica.

En un homenaje de diputados del PSOE, Esquerra Republicana e Izquierda Unida celebrado en el Congreso al último secretario general del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), Wilebaldo Solano, el comunista Gaspar Llamazares

destacó que en la militancia de su formación siguen vivos el "espíritu y la lucha" de los militantes del POUM y elogió la trayectoria de sus líderes, Joaquín Maurín y Andreu Nin.

Oír a un comunista elogios a Andreu Nin es como oír elogios a José Calvo Sotelo de boca de Indalecio Prieto, el socialista cuyos escoltas formaron parte del comando terrorista que secuestro y asesinó al diputado monárquico.

Mientras en la España nacional las diferencias políticas se orillaban, en la España roja (así se llamaban a sí mismos, que no me lo invento yo) cada partido y bando trataba de sacar los ojos a los rivales. Una vez que los republicanos burgueses fueron barridos en los primeros meses de la guerra, en mayo y junio de 1937, el PSOE, el PCE y la Esquerra se unieron para aplastar al POUM y a la CNT; unos lo hicieron para eliminar competidores y otros porque lo mandaba Moscú. Los primeros choques ocurrieron en Barcelona, donde gobernaba el golpista Lluis Companys (ERC).

La Policía de Barcelona, a cuyo mando estaba Ricardo Burillo, el jefe de los guardias de asalto que mataron a Calvo Sotelo y que luego ingresó en el PCE, detuvo a Nin por orden del chequista Orlov. Al español lo torturaron de manera horrible (las mismas animaladas que estaban perpetrando las izquierdas sobre miles de españoles en las checas): se le desolló vivo. Fue asesinado en Alcalá de Henares el 20 de junio de 1937, y su cuerpo, desmembrado. Es uno de esos desaparecidos cuyos restos no buscan los desenterradores subvencionados por ZP.

La versión oficial del Gobierno del Frente Popular, sostenida por el socialista Juan Negrín (responsable del envío del oro del Banco de España a la URSS) y el comunista Santiago Carrillo (responsable de las matanzas de Paracuellos), era que Nin fue liberado de la checa "por sus amigos de la Gestapo". Al asesinato, los socialistas –el presidente del Gobierno bajo el que ocurrió la desaparición era un socialista procomunista, Negrín- y los comunistas añadieron la difamación: se le acusó de colaborar con los nacionales. Los poumistas supervivientes pintaban en los muros "Gobierno Negrín, ¿dónde está Nin?"; y los esbirros rojos añadían "En Salamanca o en Berlín". ¡Qué graciosos!

¿Han pedido perdón el PSOE, el PCE y al Esquerra por esta desaparición? ¿Ha explicado algo Carrillo en la última edición de sus memorias?

Comparemos el destino de Nin con el de su camarada Joaquín Maurín, secretario general del POUM. Fue capturado por los nacionales al principio de la guerra y Franco le indultó en 1946 y le permitió abandonar España. ¿Adónde fue el marxista Maurín? ¿a alguna patria del proletariado? No: a Nueva York. Se sentía allí más seguro y libre que en la URSS, China o Albania.


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    • Pedro Fernández Barbadillo Pedro Fernández Barbadillo

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