En los últimos días, El Faro del islam se ha ganado a pulso su cabecera, así como el reconocimiento de los mahometanos de dentro y de fuera de España por manipular a la opinión pública a favor de las pretensiones de éstos.
Hoy es la fiesta de San Eulogio de Córdoba, mártir cristiano muerto por su fe en ese Al-Andalus de tolerancia y respeto quer nos venden los merluzos como Antonio Gala y los sinvergüenzas como Mansur Escudero. La víspera, El Faro del islam publicó un editorial manipulador. Se titulaba Mezquita y trataba de la reclamación que hace el converso favorito de los progres, tanto de Prisa como del Gobierno, de un espacio en la catedral de Córdoba para rezar a Alá.
El texto contiene la siguiente frase:
El templo, que fue mezquita hasta el siglo XIII y catedral desde el XVI, es uno de los edificios más representativos de la historia de España por cuanto expresa la importancia que adquirió el islam en la península, y forma parte de los bienes que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad.
El autor del editorial se olvida, por supuesto por casualidad, del origen cristiano del templo. Las víctimas de la Logse pueden llegar a creer que la mezquita lo era desde el principio de los tiempos, desde los tartesos, hasta que unos malvados y asesinos cristianos castellanos arrasaron con la belleza de Al-Andalus, esclavizaron a sus felices habitantes y se apoderaron de las mezquitas.
La verdad histórica ya la hemos contado aquí otras veces. Sólo cabe preguntarse por qué el redactor del editorial y el director, pues suponemos que Javier Moreno se lee los editoriales, oculta la verdad y toma partido, de esta manera, por la insolencia mahometana. ¿Para no disgustar al akadémico Cebrián y su señora, enchufada en la Fundación Atman, o a Rodríguez, o a Mohamed VI?
Pero no es ésta la única tropelía que ha perpetrado El Faro del islam en los últimos días. El día 3 publicó una tribuna en la que su autor insistía, y no de manera, educada, en que los europeos tenemos que incluir a Turquía en la Unión. Por nuestro bien, ya se sabe. Es asombroso que un periódico que, desde su aparición en 1976, ha tenido como uno de sus principios el europeísmo ahora promueva la destrucción de la UE mediante la ampliación a Asia.
El mismo día, el periódico progresista llevó en portada una información im-pre-sio-nan-te: Teólogos e intelectuales europeos intentan frenar la canonización de Juan Pablo II. El lector desprevenido podría pensar que se trata de uno de esos movimientos como las firmas de científicos denunciando el cambio climático o la perversidad de Bush, hasta que llega a la página correspondiente y ve que esos teólogos e intelectuale no superan el número de treinta, de los que varios serán amigüitos del redactor. ¡Toma imparcialidad, Bedoya!
Y el día 2, El Faro del islam abrió su sección de opinión al teólogo, que no cristiano, progre aposentado en la Universidad pública privada del PSOE: Juan José Tamayo. Éste, que niega la naturaleza divina de Jesucristo, engaña a los lectores cuando escribe:
La presencia de Jesús de Nazaret, el Cristo liberador, no molesta a los musulmanes. Todo lo contrario: Jesús es para ellos un Profeta, que anuncia al Dios liberador, como lo fue Muhammad [Tamayo transcribe el nombre de Mahoma como desean los mahometanos]. Así lo reconoce el Corán, que habla de Jesús de Nazaret con respeto, reconocimiento y admiración. Le llama en varias ocasiones Cristo y Jesucristo, si bien como nombre propio, no como título mesiánico. Jesús es citado junto con los grandes profetas de Israel, Abrahán, Moisés... La incompatibilidad la establecen las jerarquías de las religiones, en este caso de la Iglesia católica. El obispo de Córdoba crea una oposición entre los profetas Jesús de Nazaret y Muhammad que no tiene justificación en los textos sagrados.
Si la presencia de Cristo no molesta a los musulmanes, ¿por qué desde Pakistán hasta Marruecos los cristianos son perseguidos? Y la Iglesia no crea "una oposición entre los profetas (sic) Jesús de Nazaret y Muhammad"; ésta existe y la establece el Corán, cuando niega a Cristo la condición de persona divina. Jesús afirmó que Él era Dios; si no es así, era o un loco o un mentiroso. Ya sé que a muchos progres la mentira no les produce escrúpulos morales, pero a mí sí.
También el día 2, El Faro del islam publicó un reportaje sobre la fiesta de La Toma, en Granada, que conmemora la reconquista de la ciudad y la fundación del municipio. ¡6.000 personas, según la Policía Municipal, 5.000 según El Faro, aunque no hizo esas mediciones que le gustan tanto en las manifestaciones de la AVT! El título fue Víctimas y verdugos en la toma de Granada, que lo tomó el autor, Fernando Valverde, de los contrarios a la fiesta, los tolerantes, como Mansur Escudero. ¿Dónde están las víctimas y dónde los verdugos? ¿Hay por ahí algún descendiente de Boabdil el Chico... o de los cristianos martirizados por los mahometanso?
Conclusión: Tenemos a El Faro del islam usando a los musulmanes como ariete contra los cristianos. ¡Qué odio tienen algunos a Cristo y a su Iglesia!
Martes, 10 de noviembre
Pedro Fernández Barbadillo
José Luis Palomera Ruiz
Juan Fernandez Krohn
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
David Millán
Antonio Javier Vicente Gil