Después de enfrentarme a la novela de José Calvo Poyato La orden negra, finalista del IV Premio de Ciudad de Torrevieja, y descubrir su pésima calidad, me pregunto si la causa de haber estado a punto de ganar fue que los demás originales presentados eran peores o que su hermana Carmen es ministra de Cultura.
De nuevo el Grial, y de nuevo los nazis. ¡Qué habrían hecho tantos guionistas y novelistas de no existido Hitler y su camarilla! Habrían tenido que buscar otros malvados oficiales. La única novedad es que Calvo coloca el Grial en Barcelona y a Heinrich Himmler detrás de él. Luego, la historia da un salto hasta 2003. A la pareja de protagonistas (la chica, por supuesto, guapísima) le persiguen unos neonazis de tebeo y le protegen los servicios secretos británicos. Lo habitual en este subgénero griálico.
El autor es doctor en Historia y catedrático de instituto. Cabría, por tanto, esperar rigor en su novela; sin embargo, la documentación de su libro es pésima. En las páginas 36 y siguientes, describe una reunión en Berlín en febrero de 1935 en la que participó el comandante de las SS Otto Skorzeny, famoso desde 1943 por haber rescatado al depuesto Benito Mussolini. Resulta que Skorzeny en 1935 era civil y no vivía en Berlín, sino en Viena; no entró en las Waffen-SS hasta 1940; y sólo obtuvo el grado de comandante en 1943. El autor llega a describir una enorme cicatriz que tenía Skorzeny en el lado izquierdo de su cara, pero él la coloca en el derecho. Una simple búsqueda en Google habría sido suficiente para que este historiador y novelista encontrara los datos precisos para no cometer semejantes errores.
En la novela abundan los tópicos y las frases hechas; incluso hay oraciones de sintaxis tan retorcida como la siguiente:
El jinete golpeó repetidamente, utilizando el pomo de su daga, en el portón tachonado de clavos que cerraba el conjunto de achaparradas construcciones que coronaban el otero a cuyos pies se desparramaba el pobre caserío de Osca, que había conocido tiempos mejores, como atestiguaban vestigios de antiguas construcciones y el empiedro (sic) de varias calles (pág. 10)
¿Es que las grandes editoriales ya no contratan correctores o documentalistas para mejorar el estilo y detectar los errores?
Aquí hay otra opinión sobre la baja calidad como novelista del hermano de Carmen Calvo. No nos sorprendamos de que si ésta sigue de ministra un año más, alguien acabe filmando una película.
La novela me parece excelente y no deja de ser una novela, lo digo por aquello del rigor. Es un excritor magnífico con obras interesantes y desde luego muy amenas. Si se apellidase Wilkins o cualquier otro nombre inglés no le criricarían tanto, pero claro como es el hermano de la que fue ministra pues ....
He leído el libro en cuestión y me ha parecido un tanto ameno para estos días de verano y tiempo ocioso, sin embargo he notado una cosa curiosa que al principio me pareció un error de imprenta pero que con el transcurrir de la obra me ha resultado un tanto extraño quizá sea por mi desconocimiento de alguna regla ortográfica desconocida por mí o por alguna otra razón que desconozco y es el nombre de uno de los protagonistas: Ramon Nogués; siempre pensé que Ramón llevaba su tilde correspondiente por ser palabra aguda terminada en n pero ignoro la razón de esta omisión que me gustaría que alguien más impuesto me aclarara quizá sea un catalanismo y por ello no se acentúa? Gracias y un cordial saludo.
P.D. Si bien como he dicho la lectura es amena dentro de lo que cabe esperar, el final termina un poco rápido para mi gusto y coincido en que tiene algo de peliculero en su léxico que podíe estar más elaborado.
Lo mas gracioso de todo esto, es que los que hoy critican a novelistas como Calvo Poyato, hace años no daban la oportunidad de que el público en general leyera sus libros pues los condenaban a la hoguera previa censura...
Lunes, 9 de noviembre
Pedro Fernández Barbadillo
Vilagarcía na Rede
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Emilio Castellote Madrid.