Injusticia contra hermanas Misioneras de la Caridad, y niños pobres a su cuidado.
16.01.09 @ 00:32:28. Archivado en Violencias contra cristianos, Rincón del Lector, Noticias
La carta que os traigo me la envía Javier Pardo Torregrosa. Le preocupa la injusticia de que son objeto las hermanas misioneras de la caridad, de la ciudad de Sabadell. Tal y como os explica él mismo, las cuatro hermanas se ocupan de atender en verano a niños desfavorecidos, cuyos padres trabajan. Les organizan actividades ayudados de voluntarios,y cada Miércoles los llevaban a la piscina municipal.
Hasta que les prohibieron acudir a causa de su hábito, porque una empleada intervino contra la presencia de los ángeles del amor y no podían delegar la responsabilidad sobre los niños en los voluntarios.
Como sin duda pensáis, eso merece que tome otro derrotero.
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Las hermanas de la Orden de las Misioneras de la Caridad, cuya fundadora es la Madre Teresa de Calcuta, se dedican a atender con amor a aquellos que por causas diversas padecen la desigualdad social, marginación y enfermedades.
En Sabadell provincia de Barcelona se encuentra un convento de dicha Congregación, sus cuatro religiosas procedentes de distintos lugares del mundo se vuelcan desde el amanecer hasta que oscurece a todos aquellos que necesiten de su ayuda. Tal acción humanitaria la realizan inspiradas por su amor a Dios, al cual lo ven reflejado en cada una de las personas a quienes asisten, y es por esta razón que antes de empezar el día cargan sus pilas mediante la Eucaristía y la oración.
Durante el verano organizan unos campamentos los cuales están abiertos gratuitamente a todo tipo de niños entre 4 y 13 años. Se trata de 4 semanas en las que los niños acuden de lunes a viernes entre 2 y 6 de la tarde para participar de las actividades de las hermanas con la colaboración de unos monitores voluntarios. La mayoría de los niños son inmigrantes y con pocos recursos económicos, que los padres no pueden cuidar puesto que trabajan para ganar el pan de cada día.
Cada miércoles acudían a una piscina descubierta municipal de la ciudad, las hermanas entraban con su hábito y se quedaban fuera del recinto cercano al agua ya que las normas no permiten estar en las instalaciones con ropa y eran los monitores que se encargaban de cuidar a los niños dentro del agua.
Los encargados de la piscina estaban al corriente de que las hermanas entraban con ropa pero no se acercaban al agua , y de esta manera hacían una pequeña excepción debido a que eran las encargadas directas de los niños.
Cierto día se acercó una trabajadora de origen árabe y les comentó que no podían permanecer en las instalaciones con su hábito. La chica argumentaba que ella debía explicar a sus correligionarias que no podían acceder con el velo islámico. Al día siguiente la Dirección de la instalación llamó al convento para informar que no podían seguir asistiendo con hábito, la chica había removido cielo y tierra con tal de que no volvieran a venir.
¿Que daño le haría ver a tres religiosas favoreciendo que unos niños pobres disfruten y sean un poquito más felices? Los niños del campamento, precisamente los mas débiles y desfavorecidos de la comunidad, hubieron de pagar las consecuencias. Javier Pardo Torregrosa
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Lamento también lo de la pisina. :D aunque no me atrevería a considerarlo mas persecución que la de gente como este Sr.
Mi oración con estas hermanas y con ustedes. Gracias por este hermoso Blog.
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María Teresa Valles
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