Blog de una católica

+Vida es una Fundación que defiende la vida

15.01.17 | 21:49. Archivado en La mujer en el mundo

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Comunican:

La Fundación +Vida nace en septiembre de 2013. La formamos jóvenes comprometidos con la defensa la vida y que apoyamos a la mujer que se enfrenta a un embarazo en situaciones complicadas para que el aborto nunca sea la solución.

Pero no estamos solos, en los órganos directivos de la Fundación +Vida nos acompañan profesionales de reconocido prestigio que nos ayudan a sacar adelante esta organización. Nuestro objetivo prioritario es concienciar a toda la sociedad, y en especial a los jóvenes del valor de toda vida humana para que asuman un papel activo en la defensa de la cultura de la vida.

Aunque nuestro mensaje es para toda la sociedad, al ser jóvenes y compartir una visión de futuro, nos dirigimos en especial a los adolescentes y universitarios. Tenemos derecho a pensar y decidir por nosotros mismos sin dejarnos influir por ideologías que vayan en contra de nuestros principios. Nos acercamos a ellos a través de charlas en colegios, institutos, universidades, centros juveniles, etc; y organizamos campañas y otras actividades solidarias a nivel nacional para concienciar a la sociedad.

Estamos convencidos de que los jóvenes somos el relevo generacional en la defensa de los que deberían nacer, el primero de todos los derechos.

Pero para esta lucha queremos contar con todos, pues sin la experiencia y apoyo de las personas más adultas esta Fundación no habría salido hacia delante. Por eso, me pongo en contacto contigo por que seas joven o no tanto, te necesitamos para seguir dando la batalla en un derecho tan importante como es la vida.

Me gustaría poder contar contigo en esta apasionante aventura e invitarte a colaborar con nosotros pinchando aquí. Más allá de una aportación económica –que nos ayudará muchísimo a seguir trabajando por la vida, pues los jóvenes carecemos de recursos-, también nos gustaría que fueras parte de nuestra organización como voluntario. Ayúdanos a seguir formando a los jóvenes y a concienciar a la sociedad en su conjunto. Hay jóvenes que alzamos la voz, pero ¡te necesitamos a ti!
http://www.masvida.eu/ayudanos

Añado uno de sus vídeos vídeo a favor de la mujer y la maternidad:

https://www.youtube.com/watch?v=lS0HeUNJCjA

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Una hermosa causa. Abrazos
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Dios creó a los toros para que vivan..No para que los torturen retrógrados y sus políticos aliados

15.11.15 | 19:51. Archivado en Violencias contra cristianos

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Carta Encíclica '' LAUDATO SI’' del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común -d

15.11.15 | 19:34. Archivado en Francisco I

CARTA ENCÍCLICA ''LAUDATO SI'' DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
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224. La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo. Pero cuando se debilita de manera generalizada el ejercicio de alguna virtud en la vida personal y social, ello termina provocando múltiples desequilibrios, también ambientales. Por eso, ya no basta hablar sólo de la integridad de los ecosistemas. Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar y conjugar todos los grandes valores. La desaparición de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin límite alguno, sólo puede terminar dañando a la sociedad y al ambiente. No es fácil desarrollar esta sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos autónomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar, si creemos que es nuestra propia subjetividad la que determina lo que está bien o lo que está mal.

225. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas expe- rimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez la lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia « no debe ser fabricada sino descubierta, develada ».155

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Carta Encíclica '' LAUDATO SI’' del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común -c

15.11.15 | 19:04. Archivado en Francisco I

CARTA ENCÍCLICA ''LAUDATO SI'' DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
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154. El reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano muchas veces contrasta con la vida caótica que deben llevar las personas en nuestras ciudades. Pero esto no debería hacer perder de vista el estado de abandono y olvido que sufren también algunos habitantes de zonas rurales, donde no llegan los servicios esenciales, y hay trabajadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida más digna.

155. La ecología humana implica también algo muy hondo: la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno. Decía Benedicto XVI que existe una « ecología del hombre » porque « también el hom- bre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo ».120 En esta línea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda « cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma ».121

iv. El principio del bien común

156. La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social. Es
« el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección ».122

157. El bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral. También reclama el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos intermedios, aplicando el principio de la subsidiariedad. En- tre ellos destaca especialmente la familia, como la célula básica de la sociedad. Finalmente, el bien común requiere la paz social, es decir, la estabi- lidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera vio- lencia. Toda la sociedad –y en ella, de manera es- pecial el Estado– tiene la obligación de defender y promover el bien común.

158. En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres. Esta opción implica sacar las consecuencias del destino común de los bienes de la tierra, pero, como he intentado expresar en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium,123 exige contemplar ante todo la inmensa dignidad del pobre a la luz de las más hondas conviccio- nes creyentes. Basta mirar la realidad para enten- der que esta opción hoy es una exigencia ética fundamental para la realización efectiva del bien común.

v. Justicia entre las generaciones

159. La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras. Las crisis económicas internacionales han mostrado con crudeza los efectos dañinos que trae aparejado el desco nocimiento de un destino común, del cual no pueden ser excluidos quienes vienen detrás de nosotros. Ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional. Cuando pensamos en la situación en que se deja el planeta a las generaciones futuras, entramos en otra lógica, la del don gratuito que recibimos y comunicamos. Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán. Los Obispos de Portugal han exhortado a asumir este deber de justicia: « El ambiente se sitúa en la lógica de la recepción. Es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente ».124 Una ecología integral posee esa mirada amplia.

160. ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra.

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Carta Encíclica '' LAUDATO SI’' del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común -b

15.11.15 | 18:49. Archivado en Francisco I

CARTA ENCÍCLICA ''LAUDATO SI'' DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
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90. Esto no significa igualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar que implica al mismo tiempo una tremenda responsabilidad. Tampoco supone una divinización de la tierra que nos privaría del llamado a colaborar con ella y a proteger su fragilidad. Estas concepciones terminarían creando nuevos desequilibrios por escapar de la realidad que nos interpela.68 A veces se advierte una obsesión por negar toda preeminencia a la persona humana, y se lleva adelante una lucha por otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos. Es verdad que debe preocuparnos que otros seres vivos no sean tratados irresponsablemente. Pero especialmente deberían exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta. Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos.

91. No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser huma- no que le desagrada. Esto pone en riesgo el sentido de la lucha por el ambiente. No es casual que, en el himno donde san Francisco alaba a Dios por las criaturas, añada lo siguiente: « Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor ». Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad.

92. Por otra parte, cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie está excluido de esa fraternidad. Por consiguiente, también es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura « es contrario a la dignidad humana ».69 No podemos considerarnos grandes amantes si excluimos de nuestros intereses alguna parte de la realidad: « Paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo ».70 Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra.

vi. Destino común de los bienes

93. Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. Para los creyentes, esto se convierte en una cuestión de fidelidad al Creador, porque Dios creó el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados. El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una « regla de oro » del comportamiento social y el « primer principio de todo el ordenamiento ético-social ».71 La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada. San Juan Pablo II recordó con mucho énfasis esta doctrina, diciendo que « Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno ».72 Son palabras densas y fuertes. Remarcó que « no sería verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los derechos humanos, personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos ».73 Con toda claridad explicó que « la Iglesia defiende, sí, el legítimo derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menor claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado ».74 Por lo tanto afirmó que « no es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan sólo a unos pocos ».75 Esto cuestiona seriamente los hábitos injustos de una parte de la humanidad.76

94. El rico y el pobre tienen igual dignidad, porque « a los dos los hizo el Señor » (Pr 22,2);« Él mismo hizo a pequeños y a grandes » (Sb 6,7) y « hace salir su sol sobre malos y buenos » (Mt5,45). Esto tiene consecuencias prácticas, como las que enunciaron los Obispos de Paraguay:« Todo campesino tiene derecho natural a poseer un lote racional de tierra donde pueda establecer su hogar, trabajar para la subsistencia de su familia y tener seguridad existencial. Este derecho debe estar garantizado para que su ejercicio no sea ilusorio sino real. Lo cual significa que, además del título de propiedad, el campesino debe contar con medios de educación técnica, créditos, seguros y comercialización ».77

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Carta Encíclica '' LAUDATO SI’' del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común -a

15.11.15 | 18:13. Archivado en Francisco I

CARTA ENCÍCLICA ''LAUDATO SI'' DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
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1. «Laudato si’, mi’ Signore » – « Alabado seas, mi Señor », cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: « Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba ».1

2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que « gime y sufre dolores de parto » (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.

Nada de este mundo nos resulta indiferente

3. Hace más de cincuenta años, cuando el mundo estaba vacilando al filo de una crisis nuclear, el santo Papa Juan XXIII escribió una encíclica en la cual no se conformaba con rechazar una guerra, sino que quiso transmitir una propuesta de paz. Dirigió su mensaje Pacem in terris a todo el « mundo católico », pero agregaba « y a todos los hombres de buena voluntad ». Ahora, frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta. En mi exhortación Evangelii gaudium, escribí a los miembros de la Iglesia en orden a movilizar un proceso de reforma misionera todavía pendiente. En esta encíclica, intento especialmente entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común.

4. Ocho años después de Pacem in terris, en 1971, el beato Papa Pablo VI se refirió a la problemática ecológica, presentándola como una crisis, que es « una consecuencia dramática » de la actividad descontrolada del ser humano: « Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación ».2 También habló a la FAO sobre la posibilidad de una « catástrofe ecológica bajo el efecto de la explosión de la civilización industrial », subrayando la « urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad », porque « los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre ».3

5. San Juan Pablo II se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece « no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo ».4 Sucesivamente llamó a una conversión ecológica global.5 Pero al mismo tiempo hizo notar que se pone poco empeño para « salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ecología humana ».6 La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no sólo le encomendó el mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación. Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en « los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad ».7 El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y « tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado ».8 Por lo tanto, la capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donación originaria de las cosas por parte de Dios.9

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Francisco I, nuevo Papa

13.03.13 | 19:10. Archivado en Francisco I


Jorge Mario Bergoglio Sívori, en adelante Su Santidad el Papa Francisco I

Decididamente junto a las causas más necesitadas.

Larga vida prolífica a Su Santidad y que Cristo le ayude en su obra.


Declaratio. Del Papa sabio que regeneró la Iglesia Católica

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Manifiesto mi pesar hondo por la renuncia de mi amado Benedicto XVI. El Papa sabio cuyo pontificado ha sido determinante en la transformación y mejora de la Iglesia.

Aunque esperada, una tristísima noticia.
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DECLARATIO
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Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.
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BENEDICTUS PP XVI

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2013/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20130211_declaratio_sp.html
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Absueltos asesinos de bebés Carlos Morín y cómplice María Luisa Durán Salmerón. Fotos.


Absueltos por la Audiencia Provincial de Barcelona los asesinos de bebés que se gestaban en los vientres de sus madres.

Carlos Morín y cómplice esposa María Luisa Durán Salmerón, como ya apunté en varias ocasiones beneficiarios durante años de la protección de muchas personas principales.

De nada ha servido por el momento la suma de esfuerzos para que los criminales pagaran sus delitos según las leyes terrenales.

Y tienen la desvergüenza añadida a sus crímenes de reír: no era ocasión de celebraciones cuando la sangre de los inocentes teñia de rojo la sala del Tribunal.

Van faltos de asistencia espiritual, siempre es buen momento para recibirla.


Adhesión causa Padre Fortea pro restauración tiara pontificia

12.12.12 | 22:08. Archivado en Benedicto XVI, Iglesia Católica, Misas Tradicionales

Para no darle mucha vuelta, sirva estas líneas como adhesión a la propuesta del Padre Fortea pro recuperación de la tiara pontificia. Humildemente añadiría que para ostentarla durante breves instantes y con motivo de ceremoniales del más elevado significado.

Porque ¿ha servido de algo tanta cosa progre? Vamos, que si nuestro Santo Padre no endereza la barca de Pedro, ni imaginar su estado ahora mismo.

Dios nos conserve a Benedicto XVI muchos años e inspire la elección futura de otro sabio santo.


Al final no podremos decir ni mu

30.09.12 | 20:27. Archivado en Noticias

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La gente necesita expresarse. El vandalismo o infiltrados estatales que llevan a las actuaciones antidisturbios (cumpliendo órdenes)resultan disuasorias de la participación en las manifestaciones, con lo que de alguna forma las libertades ciudadanas están reprimidas.

Ahora bien, nos lo tenemos merecido tras haber permitido los abusos sobre las arcas públicas y las leyes laborales sin ir más lejos, por parte de algunos sectores de las clases privilegiadas en connivencia con los políticos. Si no sofocaran el descontento generalizado podrían crearse situaciones irreparables.

Sencillamente unos se han enriquecido y la mayoría empobrecido, algo falla cuando las diferencias se acrecientan y los derechos nos aproximan a las épocas de las grandes luchas obreras.

Cómo pedir que tantos cerebros no busquen países donde los respeten.
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Ahora como nunca las fortunas han de compartir, con caridad y solidaridad a manos llenas, sin medida, sin pensar: entregando. Quienes sienten a Jesús sabrán verlo en el prójimo doliente.
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El Padre Juan Masiá ha escrito un libro

18.09.12 | 00:55. Archivado en Personas de la Iglesia, Iglesia Católica

El Padre Juan Masiá Clavel ha escrito ''Cuidar la vida. Debates Bioéticos'', coeditado por Religión Digital Libros y la Editorial Herder.

Pasar de los artículos a nada menos que un libro puede significar que ha decidido abandonar la seguridad por defender sus ideas con todas las consecuencias: se le llama valentía, elogiable. Pues como sabrán los lectores la Congregación para la Defensa de la Fe sólo interviene en el caso de obras.

Me ha hecho gracia la forma de referirse nuestro apreciado director José Manuel Vidal a la doctrina del Padre Juan Masiá ''desde el Evangelio y sana'' y cómo llama a un sector católico'' ultraconservador'': ¿y para los otros no hay calificativo? Se me ocurre ''ultraprogres'' :-)

Leeré el libro. Aunque no suscriba el idearium del autor seguro que disfrutaré con el trabajo.


Viernes, 20 de octubre

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