San Sebastián. Raúl González Zorrilla. El mismo día en que la etarra Maite Aranalde desaparecía tras un cúmulo de errores burocráticos incomprensibles, el juez Baltasar Garzón, que no ha dudado en culpabilizar a su sustituto de la fuga de la delincuente, ponía en libertad, con una fianza de 60.000 euros, a las ex parlamentarias de EHAK Karmele Berasategi y Nekane Erauskin, acusadas de integración en organización terrorista. Una nimiedad para quienes en su momento, y según ha relatado el propio magistrado, habrían facilitado, como responsables del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), no menos de 850.000 euros para sostener el “entramado político de la organización terrorista ETA”.
La explicación de Baltasar Garzón para otorgar la libertad condicional a las etarras, frente a las peticiones de la fiscalía y de la acusación particular, es realmente fascinante en su absoluta vacuidad. Cito textualmente del Auto de la Audiencia Nacional: “En el caso de Miren Nekane Erauskin Otegi según ha sido puesto de manifiesto en la comparecencia, tiene a su cargo a dos personas en situación médica delicada. Por su parte, Karmele Berasategui Juguera está jubilada y sin aparente actividad actual relacionada con los hechos objeto de debate. Asimismo, no se aprecia el riesgo inminente de sustracción a la acción de la justicia, habida cuenta de que han comparecido voluntariamente cuando han sido llamadas a presencia judicial y la actividad que dio base a los hechos que se le imputan quedó interrumpida en julio de 2009.”
Al parecer, la situación médica delicada de las personas que se encuentran a cargo de Miren Nekane Erauskin Otegi no fue obstáculo durante varios años para que esta proetarra se reuniera repetidamente con la ilegalizada Batasuna, tampoco impidió que la acusada mancillara el Parlamento vasco escupiendo en el hemiciclo la basura manada de los asesinos y tampoco supuso un freno para la incesante apología terrorista que la susodicha llevó a cabo mientras ejercía su cargo...
En fin, no sabemos a quién echará la culpa Baltasar Garzón cuando las fuerzas de seguridad vayan a buscar nuevamente a Nekane Erauskin y ésta no se encuentre atendiendo a sus familiares en “situación médica delicada”. Pero lo que sí sabemos los ciudadanos es que en un país donde la Justicia tarda casi tres años en decidir la constitucionalidad o no de una aberración legislativa como el Estatuto catalán, donde estar acusado de integrar una organización terrorista es poco más que una anécdota que se resuelve con un poco de dinero, donde los delincuentes se escapan una y otra vez por “errores burocráticos” y donde la Fiscalía se ha convertido en un títere en manos de un Gobierno obsceno, ignorante, prepotente y sectario como el de José Luis Rodríguez Zapatero, resulta realmente increíble que todavía algo funcione.
Un taxista me lo decía el otro día con la claridad expresiva que caracteriza al sector.
- Vamos tirando, a pesar de ellos.
Artículo complementario: "País Vasco y posmodernidad"
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¡Vamos apañados con esta justicia buenista, que acaba siendo injusta!. A pesar de todo lleva razón el taxista, los que podemos contarlo vamos tirando, aunque hay muchos que se han quedado en la cuneta sin que los asesinos hayan tenido en cuenta ninguna circunstancia personal ni familiar.
Domingo, 12 de febrero
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