Este artículo lo publiqué hace algunos días en "El Diario Vasco" de San Sebastián
La escritora británica P. D. James, una anciana brillante que a su extraordinaria habilidad para escribir magníficas novelas policíacas añade una intensa capacidad de análisis para identificar las grietas morales por las que el mal se cuela en nuestras sociedades, no deja de insistir en algo que, al parecer, hemos olvidado o que, quizás, aún no hemos aprendido: «el crimen cambia a todo el mundo que entra en contacto con él». Siguiendo este axioma, las dramáticas desgarraduras, las permutas infames producidas en el tejido moral vasco por la intensa actividad terrorista de ETA no solamente se reflejan en los testimonios siempre necesarios de las víctimas sino también, y de un modo especial, en el tratamiento esencialmente grosero e impúdico que los principios democráticos más elementales reciben en este país. Según estudios recientes realizados por el Euskobarómetro y el Ararteko, casi la mitad de los vascos duda de la legitimidad de un gobierno socialista con apoyo del Partido Popular, el 60% de los ciudadanos de Euskadi se muestra contrario a la ilegalización de siglas que forman parte de un entramado terrorista y la mitad de los estudiantes todavía cree, con diversos grados de convencimiento, que un atentado terrorista puede tener algún tipo de justificación. Lo más terrible de estas conclusiones, que esbozan una colectividad perdida en un lugar equidistante entre las víctimas y los verdugos y que nos hablan de una ciudadanía más que displicente en la defensa de los derechos fundamentales de muchos de sus miembros, es que se obtienen tras investigar en un ámbito geográfico económicamente sólido, culturalmente avanzado y con un índice de calidad de vida situado entre los más elevados del mundo. ¿Cómo puede entenderse, entonces, la profunda, siniestra e íntima convivencia entre progreso e irracionalidad que revelan estas investigaciones?, ¿cómo pueden coexistir, apenas separadas por un puñado de kilómetros, dos realidades tan contradictorias como las que reflejan, por ejemplo, el vanguardista e innovador CIC Nanogune de San Sebastián y los proetarras muros de la vergüenza que todavía existen en no pocas localidades vascas?
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez