San Sebastián. Raúl González Zorrilla. No olvidamos cómo empezó todo. Hace casi cincuenta años, un puñado de pistoleros ignorantes, amamantados de estalinismo, nacionalismo e incienso, dieron luz a la banda terrorista ETA, cometieron sus primeros crímenes y gran parte de la sociedad vasca aplaudió la aberración mientras el resto de los ciudadanos, simplemente, miró hacia otro lado.
Desde aquel momento, y hasta hoy, los liberticidas han matado a casi un millar de personas, son los directos responsables de que varias generaciones vascos no sepamos lo que es vivir en paz, y con su presencia han dado luz a una realidad volteada y travestida, éticamente degradada, políticamente indecente y socialmente convulsa, en la que, durante décadas, los verdugos han sido tratados como héroes y las víctimas como seres vergozantes y culposos a los que, en primer lugar, había que eliminar, pero a los que, posteriormente, también había que marcar, vilipendiar, despreciar y deshumanizar. Todo ello, como no podía ser de otro modo, con el fin último de que los asesinatos parecieran actos épicos llevados a cabo por titanes sobrehumanos que entregaban su vida en nombre de un pueblo tan mítico como patético.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez