La irracionalidad y el acientificismo se extienden por Euskadi
12.06.09 @ 12:55:39. Archivado en Nacional
San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Algo más de un mes después de que el socialista Patxi López, con el apoyo del Partido Popular de Antonio Basagoiti, fuera investido como primer lehendakari no nacionalista de la reciente historia del País Vasco, el clima político comienza a cobrar cierta normalidad democrática en Euskadi. Esto quiere decir, por ejemplo, que la policía autónoma empieza a luchar contra la apología proetarra, que la bandera de la España democrática ondea en los edificios públicos y que, en la calle, la utilización del euskera, ese idioma folclórico del que tanto se habla pero que tan pocos hablan, ha dejado de ser una artimaña de los ignorantes y de los aprovechados para alcanzar más poder y para permanecer más tiempo en el mismo. Pero mientras esto ocurre, al mismo tiempo que algunas muestras de sensatez comienzan a verse en la actividad administrativa, llama la atención de qué modo y con qué rapidez están proliferando en el País Vasco las creencias irracionales, los sentimientos acientíficos, los pensamientos mágicos y las obsesiones maquinistas. No es extrañar que esto ocurra en un territorio en el que, a lo largo de las últimas décadas, se han puesto del revés los más elementales principios éticos, en el que se han dinamitado los posicionamientos ideológicos más sensatos y en el que en todo momento se han alentado las emociones más radicales y obtusas, pero sí sorprende cómo los argumentos más disparatados, las opiniones más deformadas y los dogmas más retrógrados disfrutan en la sociedad vasca de una expansión vírica que amenaza con poner contra las cuerdas los principios más elementales de la modernidad, el progreso y el bienestar colectivo.
No se trata solamente de que en el País Vasco estén presentes, en estos momentos, más de setenta sectas consideradas destructivas, convirtiendo a esta comunidad en una de las más amenazadas por la invasión de este tipo de asociaciones intelectual y emocionalmente corrosivas. O de que esta región permita que, en las prematriculaciones para la escuela pública, los padres puedan elegir la religión que desean para sus hijos, entre las opciones de católica, evangelista, islámica y judía, o la cienciología, por ejemplo, siempre que haya un mínimo de cien progenitores que soliciten su impartición.
Lo más preocupante, sobre todo, es que frenar, retrasar, impedir y violentar el desarrollo infraestructural y tecnológico con criterios pseudocientíficos, estrafalarios, apocalípticos y demenciales, que en muchas ocasiones ponen como excusa la búsqueda incesante de un territorio mítico ecológicamente impoluto y ambientalmente límpido, se ha convertido en algo cotidiano que, a fuerza de repetirse hasta la extenuación, acaba de ser contemplado con absoluta normalidad.
El pasado domingo, por ejemplo, “El Diario Vasco” de San Sebastián, uno de los principales periódicos de Euskadi y uno de los más importantes de España, publicaba un reportaje a doble página titulado “crece un 20% el número de antenas de telefonía móvil instaladas en Gipuzkoa”, que era en toda su extensión un absoluto alegato contra la colocación de este tipo de torres. El artículo, alimentado con todo tipo de opiniones abracadabrantes, catastrofistas y alarmantes, solamente concedía voz a quienes, contra toda prueba científica y basándose exclusivamente en un conjunto de rumores, atacan este tipo de infraestructuras. Curiosamente, en un texto que en su versión web tiene 57 líneas, solamente se dedican tres de éstas a señalar la opinión al respecto del bioquímico y Premio Euskadi de Investigación 2002, Félix Goñi. “El principal riesgo que corremos con las antenas de telefonía móvil es que se nos caigan encima”.
En el País Vasco de hoy, al igual que en la Euskadi de ayer, los terroristas matan y amenazan a los constructores del tren de alta velocidad, como Ignacio Uría Mendizábal, pero es que, además, los proetarras justifican esta aberración y esta ignominia con el argumento de que estos industriales “también asesinan montañas”. En esta comunidad, la construcción hace casi veinte años de la autovía que actualmente une San Sebastián con Pamplona supuso que los terroristas asesinaran a varias personas y que, al final, la inauguración de la carretera implicara que los nacionalistas vascos pactaran el trazado de la misma con los terroristas vascos. Ahora, organizaciones proetarras, asociaciones presuntamente ecologistas, colectivos antisistema, grupúsculos incendiarios y entidades radicales, habitualmente cercanas al mundo nacionalista más radical o a esa progresía vana que se agrupa alrededor de la Izquierda Unida vasca, llevan a cabo en las calles de Euskadi campañas y movilizaciones contra, entre otras, la construcción del tren vasco de alta velocidad, contra la ampliación del aeropuerto de San Sebastián, contra el diseño del nuevo puerto exterior de Pasajes, contra la instalación de equipos emisores de telefonía móvil, contra la construcción de una incineradora en Gipuzkoa, contra la apertura de nuevas grandes superficies, contra la apertura de un segundo cinturón circulatorio en Bilbao y contra la edificación de una nueva línea de conducción de gas entre Euskadi y el resto del país.
La banda terrorista ETA y el ultranacionalismo vasco siempre han gustado comparar Euskadi con la mítica aldea gala de los peñazos, carcas y reaccionarios Asterix y Obelix. El problema es que, llegado el momento, la responsabilidad de recolectar menhires no será solamente de los criminales, de sus cómplices y de quienes siempre están dispuestos a dinamitar el progreso mientras se aprovechan de lo mejor del mismo, sino que, sin lugar a dudas, nos corresponderá a todos.
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Comentarios:
Lo que ese registro normativo unificado hizo fue decidir como debía ESCRIBIRSE el euskera. Y para ello toma como base de los 5 dialectos (occidental, central, navarro, navarro-labortano y suletino) a 3 y la tradición literaria de mayor prestigio, la guipuzcoana del Padre Larramendi y la labortana del príncipe de las letras vascas, de Axular.
No ha tenido nada que ver con el "aprendizaje" de la misma, y son cinco dialectos, no son tantos y menos cuando los tres centrales (guipuzcoano, navarro y navarro-labortano) son calcados.
Discúlpeme pero así lo que se consigue es confirmar lo que muchos socialistas creíamos: la derecha del país vasco no está preparada para pactar y mucho menos para gobernar.
Vd vote a quien le de la gana, faltaría más, ahora, al pan pan, y al vino vino.
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Raúl González Zorrilla
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