Editorial Blog del País Vasco
San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Patxi López ya es el primer lehendakari no nacionalista de la historia reciente del País Vasco y al Gobierno que ha de encabezar le esperan trascendentales retos políticos, sociales, educativos, económicos e, incluso, éticos, que habrá de superar con el apoyo del Partido Popular.
El Ejecutivo liderado por los socialistas vascos deberá impulsar, de una vez por todas, una lucha impenitente de las instituciones vascas contra el terrorismo etarra y habrá de realizar un trabajo intenso en la deslegitimación ética de los criminales y de los apologetas de éstos. Habrá de potenciar y de hacer patente la presencia del Estado español en Euskadi, habrá de terminar radicalmente con la utilización del euskera como elemento de poder para algunos y de marginación para otros, y habrá de poner fin a la sectaria imposición de éste en los ámbitos educativos y culturales del País Vasco. Deberá también, y sobre todo, proteger, amparar, reconocer y enaltecer a las miles de víctimas del terrorismo que hay en este país y habrá de atraer nuevamente a Euskadi a los casi 200.000 vascos que durante los últimos años han tenido que abandonar esta tierra por la presión nacionalterrorista.
Pero, sobre todo, este Gobierno de cambio, esta nueva administración vasca dirigida bajo los principios que los demócratas defendemos en Euskadi, habrá de gobernar bajo el convencimiento de que, efectivamente, vascos somos todos, excepto los terroristas, los que apoyan a los criminales y quienes justifican a los primeros y defienden a los segundos; habrá de ser una institución moderna y eficaz, con una actuación política fuertemente anclada en el Estatuto y en la Constitución; y habrá de convertirse, por primera vez desde la Transición, en el primer Ejecutivo que respete de verdad el entramado institucional democrático español, que es el que le otorga su legitimidad. Patxi López ha de convertir su administración en el auténtico motor que garantice la libertad, la seguridad y los derechos más elementales a todos esos hombres y mujeres que durante treinta años solamente han padecido los ataques, las amenazas, los chantajes, los desprecios, los abandonos y los ultrajes de demasiados fanáticos independentistas que, como Juan José Ibarretxe y sus secuaces ultranacionalistas, han gobernado y ultrajado impunemente esta región desde hace demasiado tiempo.
No va a ser una tarea fácil. El mundo nacionalista vasco, ofuscado, radicalizado y sentimental y simbólicamente herido, va a realizar una oposición feroz que ha comenzado antes de la formación del nuevo Gobierno y que pasa, incluso, por negar a éste su legitimidad democrática. Por ello, Patxi López, que asusta a muchos demócratas cada vez que habla de “arriesgar por la paz”, no puede llegar a Ajuria Enea pudoroso de introducir, por primera vez, la Constitución española en la principal institución vasca, porque si va a sustituir a un individuo éticamente pestilente como Juan José Ibarretxe intentando que nadie salga perjudicado con el cambio o si va a liderar el nuevo Ejecutivo autónomo con miedo a molestar a quienes desde 1998 no han tenido ningún reparo en gobernar directa o indirectamente con los proetarras, es que no ha entendido nada del mensaje que gran parte de la sociedad vasca le ha transmitido. Un recado muy elocuente: que la España democrática y moderna debe hacerse presente en Euskadi porque es la única esperanza de civilidad que le queda a esta comunidad; que los elementos míticos sobre los que se asienta el nacionalismo vasco -idioma, tradiciones, símbolos y folclore- pertenecen exclusivamente a ese mundo y no son los de todos los vascos; que los no nacionalistas han de traer la racionalidad política a las instituciones de esta comunidad, durante tanto tiempo contaminadas por la irracionalidad y la exaltación soberanista; y que lo indigno no es gobernar con la ayuda de un partido democrático como el PP sino que lo aberrante es haber liderado esta tierra durante más tiempo del que podemos recordar acariciando a los terroristas, apoyándose en ellos para sacar adelante planes ilegales y secesionistas y otorgándoles la misma legitimidad que a un Estado democrático.
Desafíos económicos
El nuevo Gobierno llega a Vitoria en un periodo crítico en la situación económica del País Vasco. La apuesta de Patxi López por el endeudamiento público puede ser positiva en un primer momento, pero los socialistas deberán, en este punto, vertebrar con el Partido Popular de Antonio Basagoiti intervenciones estratégicas de más calado y diseñadas a un plazo temporal más largo que tiendan a rejuvenecer, actualizar y, sobre todo, modernizar, el tejido empresarial de Euskadi.
La Administración socialista no puede obviar, en este sentido, que en esta comunidad todavía está mal vista la figura del emprendedor, que en esta tierra moralmente infecta resulta mucho más fácil ser amigo de los terroristas que empresario de éxito y que muchas iniciativas industriales están acostumbradas a crecer acariciadas, cuando no directamente alimentadas, desde los poderes públicos. Por otro lado, el Gobierno de Patxi López deberá ser impetuoso en su apoyo sin fisuras a los grandes retos infraestructurales que están en marcha en este país, empezando por el trazado del tren de alta velocidad y continuando por proyectos como el puerto exterior de Pasajes o la “supersur” de Bilbao. Pero, además, y desde un punto de vista económico, el nuevo Ejecutivo deberá realizar importante intervenciones dinamizadoras en el sector comercial de Euskadi (uno de los más arcaicos de la Unión Europea), en lo que respecta a la escasa apuesta de nuestras empresas por la innovación y, muy especialmente, en la adaptación del tejido industrial vasco a las nuevas tecnologías, actualmente, junto con la escasa competitividad, una de nuestras principales carencias competitivas.
Todos los vídeos de la investidura en nuestro Canal de Televisión Blog del País Vasco
Artículo: Juan José Ibarretxe: el fracaso de un fanático
Artículo: ¿Cómo vivimos los vascos el cambio de Gobierno?
Artículo: Por un gobierno vasco frentista, inmovilista y reaccionario
Acuerdo de Gobierno PSE-PP para el cambio democrático en el País Vasco
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Si a Pachicho le duele que el PNV se vaya a hacer puñetas, es que es bueno para la gente decente y la democracia en general. Le duele a él, le duele a Egibar, les duele a los pistoleros de ETA...
Por cierto, entrevista ayer, creo en a3 (no estoy seguro), y dando a entender de que ni tendra la bandera de España en el despacho, ni quitará Navarra del mapa del tiempo.
Empezamos bien... :O
No van a hacer nada de eso. NO van a dejar de subvencionar al mundo filoetarra porque lo vienen haciendo en los ayuntamientos que gobiernan. No nos van a liberar de la opresión del euskera por esa opresión la empezaron ellos mismos en el gobierno vasco y jamás han impugnado o recurrido ninguno de los anticonstitucionales decretos, leyes o reglamentos con los que se han impuesto. Sólo intentan que les acepten diciendo frases en un idioma que desconocen para que les perdonen la vida.
Si el responsable de transportes va a ser el concejal de San Sebastán ya se pueden ir ustedes comprando una bicicleta.
NO olvidar que entre los que peor vista está la figura del emprendedor es entre los propios socialistas que se creen sindicalistas y tienen la costumbre de creer que los nacionalsocialistas vascos filoetarras tienen razon en estar contra la opresión del capitalismo.
Solo el juramento lo dice todo "en recuerdo de los antepasados" "de pie en tierra vasca" ¿a qué viene toda es...
El Sr Patxitxo como siempre leyendolo todo desde la óptica etnicista.
A tal grado de alienación llega el nacionalismo en estos pobres diablos que ni saben reconocer el revanchismo de lo que simplemente es pedir justicia. Y es que los asesinos, los cómplices, no deben ser excusados ni defendidos por ser "vascos" como ha estado pasando hasta hace nada.
Pero claro, la óptica del señor Patxitxo ya sabemos cual es.
Valiente sandez. Amén de valiente muestra de revanchismo. ¿Dice usted que 'los terroristas, los que apoyan a los criminales y quienes justifican a los primeros y defienden a los segundos', no son vascos? Vamos, que está usted haciendo exactamente lo que critica que hagan los nacionalistas vascos más radicales: distribuir cartas de identidad. Usted sí es vasco; usted no lo es. Los extremos se tocan, y ústed está haciendo exactamente lo mismo que hace el entorno de ETA. Los que piensan asá, no son vascos auténticos. ¿Y dice usted que las cosas van a cambiar en el País Vasco? Ya. Si usted es un ejemplo de algo, van a cambiar los culos que ocupan las poltronas. Nada más. Porque usted garantiza la permanencia -si no la implantación- del sectarismo. Medítelo.
Jueves, 16 de febrero
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