San Sebastián. Raúl González Zorrilla. El actor William Petersen, que interpreta el personaje de Gil Grissom en la internacionalmente exitosa serie de televisión "CSI Las Vegas", saluda a los ciudadanos vascos hablando y cantando en euskera en un vídeo que se ha emitido en la tradicional recepción de Navidad que el lehendakari ha ofrecido con motivo de las fiestas navideñas. (Ver vídeo en el Canal TV del Blog del País Vasco)
Petersen estuvo estudiando en el País Vasco en 1974 y 1975. Además, su hija, Maite Nerea, nació en Mondragón. Pero, muy probablemente, Juan José Ibarretxe y los nacionalistas vascos tienen tanto cariño al personaje de Gil Grissom porque éste, en el penúltimo capítulo de la octava temporada de la famosa y prestigiosa serie norteamericana, titulado “Two and a Half Deaths”, emitido en Estados Unidos el pasado 23 de junio y aún no visto en España, mantiene una curiosa conversación con una sagaz y muy inteligente asesina, escritora de guiones televisivos, que trata de presentar el crimen del que es acusada por las autoridades como si éste se consistiera en una historia de ficción. En un momento de su creativa argumentación, esta delincuente afirma que uno de sus cómplices ha sido asesinado en Italia por ETA, lo que da pie a que el investigador jefe del CSI Las Vegas afirme, “¿pero los separatistas vascos no actuán en España?”
La afirmación resulta sorprendente no solamente porque en una de las series norteamericanas de mayor audiencia en todo el mundo se haga una referencia, aunque ésta sea mínima, a un asunto relacionado con la actualidad de España sino, sobre todo, porque la definición que ofrece el gran Grissom de los asesinos etarras es la que durante años han tratado de imponer los nacionalistas vascos, la que presenta una radical aversión a utilizar la palabra “terrorismo” y la que con tanto éxito se ha impuesto en los medios de comunicación internacionales. Y es que, en el fondo, este calificativo, el de terroristas, es el gran vocablo que los nacionalfascistas vascos tratan de ocultar por todos los medios, tanto que, incluso, ni en el reciente plan independentista del lehendakari Ibarretxe ni en las preguntas estúpidas e ilegales que éste quiere plantear a la sociedad vasca, se hace ninguna referencia al hecho de que ETA sea una organización terrorista o al carácter ultranacionalista vasco de los miembros de esta banda de psicópatas descerebrados.
Desde hace más tiempo del que podemos recordar, en el obsceno y perverso lenguaje nacionalista a los etarras se les llama “activistas”, los atentados son definidos como “acciones”, un tiro en la cabeza es un “incidente armado”, llevar a cabo una oleada de crímenes brutales es “dar caña” y los presos de ETA son “jóvenes vascos privados de libertad”. Utilizando de este modo atroz las palabras no resulta extraño que, en el País Vasco, las víctimas sean tratadas como verdugos, que los verdugos sean convertidos en hijos predilectos de decenas de municipios de nuestra comunidad, que los asesinos pasen a formar parte, con la aquiescencia del Lehendakari, de las comisiones institucionales de Derechos Humanos y que, en fin, los terroristas, gracias a Juan José Ibarretxe y sus secuaces en el Ejecutivo autónomo, tengan en estos momentos el futuro de Euskadi en sus manos.
La labor de zapa con el lenguaje impulsada por los nacionalistas vascos a lo largo de los últimas décadas, que cuenta en demasiadas ocasiones con el apoyo y la comprensión de los estamentos más estúpidos y reaccionarios de la izquierda europea, ha tenido un gran éxito más allá de nuestras fronteras. De hecho, todavía estamos esperando que llegue el día en el que “The New York Times” califique a ETA como banda terrorista, “Le Monde” aún sigue entevistando a individuos proetarras como si éstos fueron los últimos luchadores por la libertad de los pueblos y “The Guardian” también prefiere el término “independentista” al de “terrorista”. Con estos antecedentes, no es de extrañar que hasta Gil Grissom, uno de los personajes más cultos, leídos, inteligentes, sofisticados y complejos que ha producido la televisión, se equivoque de cabo a rabo y habla de “vascos separatistas” donde debería haber dicho “vascos terroristas”.
Ver vídeo del cántico en euskera de William Petersen
Blog de Raúl González Zorrilla
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Totalmente de acuerdo con Damaso...yo invitaría a Grisson este verano en la Herriko Taberna de Juan de Bilbao para ver que ocurre cuando diga que viene de EEUU...
Llamar al pan pan y al vino vino, es decir, llamar a los terroristas terroristas y a los asesinatos asesinatos, que es lo que vienes haciendo desde siempre, es destilar verdad por todas las letras escritas y no se le puede llamar de otra forma.
Por el contrario, como hace el orondo Grisson, los del PNV y tantos y tantos hipócritas que ocultan la verdad con complacientes eufemismos, en el mejor de los casos destilan miedo y en el peor la misma baba venenosa de odio que los propios terroristas.
Los únicos que destilan odio por los cuatro costados son los cobardes terroristas del tiro en la nuca, si bien es verdad que cuando los detienen tambien destilan mierda y orina por pura cobardía, que es en definitiva la pura esencia de todo su ser y de su doctrina.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez