San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Según un informe hecho público por el Observatorio Vasco de la Inmigración (Ikuspegi), la población vasca no es partidaria de que los inmigrantes construyan templos para sus religiones, así como tampoco se muestra favorable a que las personas procedentes de otras culturas tengan centros de enseñanza propios y ocupen las plazas y espacios públicos, tal y como acostumbran a hacerlo los domingos o en las jornadas festivas.
El informe del Observatorio Vasco de la Inmigración, que analiza cuestiones como la convivencia de los vascos con personas extranjeras, el grado de integración de los extranjeros o la política de inmigración que se considera deseable para la comunidad autónoma, revela que a los ciudadanos de Euskadi les preocupa especialmente que la llegada de personas de fuera pueda afectar negativamente a su seguridad y también señala que ha crecido de una forma importante el número de vascos que creen que la llegada de más inmigrantes extranjeros afectará negativamente a su bienestar: de hecho, entre tres y cuatro de cada 10 ciudadanos vascos piensan que, debido a la inmigración, será más difícil acceder a una ayuda social, habrá que esperar más en los hospitales, costará más comprar una vivienda y se cobrarán sueldos más bajos. Más de la mitad de los vascos piensa que estos servicios no deben ser gratuitos para las personas extranjeras y la mayor parte de la población vasca es partidaria de que sólo puedan acceder gratuitamente a ellos las personas inmigrantes extranjeras en situación administrativa regular.
El estudio citado también demuestra que los contactos entre los ciudadanos vascos y los inmigrantes son muy reducidos, ya que uno de cada tres entrevistados afirma no relacionarse nunca con inmigrantes en su tiempo libre, mientras que el 45% afirma hacerlo solamente en algunas ocasiones. Esta incomunicación puede ser debida al pequeño tamaño de la comunidad inmigrante en el País Vasco, cifrada en 116.000 personas.
Las simpatías que despiertan los colectivos extranjeros en la población local, y las impresiones sobre su grado de integración, son muy variadas. Los menos apreciados son los trabajadores magrebíes, que en una escala de cero a diez reciben un 3,44 en simpatía y un 3,02 en integración. Los europeos del Este aparecen los segundos por la cola.
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Yo, Ibarretxe I, lehendakari de todos los vascos y todas las vascas, declaro que:
Los inmigrantes son un bien común que hay que cuidar con una justa integración. Por lo tanto, todos aquéllos que lleven residiendo al menos dos días en la Gran Euskal Herria, deben aprender euskera en un plazo no superior a un mes. En caso contrario, serán repatriados a su nación de origen.
Los españoles deberán hacerlo en menos de quince días.
El lehendakari ha hablado.
No encuentro grandes diferencias respecto al racismo entre la encuesta de Ikuspegi con otras parecidas realizadas en grandes ciudades.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez