San Sebastián. Raúl González Zorrilla. En el nuevo gobierno de Barack Obama, las minorías raciales que configuran una parte cada vez más importante del cuerpo social norteamericano habrán de estar debidamente representadas, especialmente si se tiene en cuenta que ha sido el apoyo contundente de éstas el que ha inclinado la balanza presidencial al lado del candidato afroamericano. Pues bien, para esta tarea de integración Barack Obama podría contar con la ayuda de Rafael Anchía, destacado miembro del Partido Demócrata en Texas, que ha liderado el vuelco del electorado latino a favor de Obama en este territorio y a quien muchos ven ya como el primer gobernador hispano que próximamente podría tener el estado petrolero.
Tras su contundente victoria electoral, Barack Obama se enfrenta a la complicada tarea de formar un nuevo gobierno que, desde cualquier punto de vista, será histórico. Fundamentalmente, el equipo ejecutivo que configure Obama deberá ser lo suficientemente contundente y lo suficientemente flexible para gestionar con eficacia el papel que Estados Unidos ha de jugar en el mundo radicalmente diferente que comenzó a surgir tras los ataques terroristas contra Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001.
Obama habrá de moverse con habilidad y prudencia en el mundo multipolar nacido en los últimos años tras la conversión de países como China, India, Rusia y Brasil en nuevas superpotencias mundiales; habrá de luchar firme pero legalmente contra un terrorismo islamista extremadamente fanatizado que ha conseguido “de facto” crear auténticos estados en amplias regiones de Afganistán, Pakistán o Sudán; tendrá que proseguir con la labor, tan necesaria y tan americana, de extender los principios fundamentales de la democracia liberal a lo largo y ancho del planeta, y tendrá que convertirse en un hábil estratega capaz de mantener la autoridad referencial de Estados Unidos en el mundo mediante la utilización pertinente y acertada de lo que se conoce como estrategias de “poder blando” (influencia ética, política, ideológica y cultural), dejando las acciones exclusivamente militares como última alternativa.
Pero todo esto, Barack Obama deberá hacerlo al mismo tiempo que hilvana un nuevo ropaje para un país que acaba de dar una nueva lección de democracia al mundo y que exige mantener el estatus de liderazgo que ostenta desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para un país diferente, que ha demostrado que ya no ve el color de sus ciudadanos, y que demanda un mejor reparto de la riqueza, que pide inspeccionar la tendencia al desmán que permanentemente presentan algunos de los representantes más conspicuos del capitalismo extremo, que desea mantener la calidad de su oferta educativa para los jóvenes, que desea que sus empresas continúen siendo referentes mundiales y cuyos ciudadanos anhelan sentirse, nuevamente, seguros y protegidos en un mundo que durante los últimos años han sentido como un territorio agresivo e inhóspito.
En el nuevo gobierno de Barack Obama, las minorías raciales que configuran una parte cada vez más importante del cuerpo social norteamericano habrán de estar debidamente representadas, especialmente si se tiene en cuenta que ha sido el apoyo contundente de éstas el que ha inclinado la balanza presidencial al lado del candidato afroamericano. Pues bien, para esta tarea de integración Barack Obama podría contar con la ayuda de Rafael Anchía, destacado miembro del Partido Demócrata en Texas, que ha liderado el vuelco del electorado latino a favor de Obama en este territorio y a quien muchos ven ya como el primer gobernador hispano que próximamente podría tener el estado petrolero.
Nacido en Miami, ciudad a la que sus padres llegaron después de múltiples historias propias de la inmigración y el desarraigo, Rafael Anchía tiene 39 años, es hijo de un pelotari de la localidad vizcaína de Marquina y de una madre mexicana, y nieto de pastores vascos, y conoce de cerca la emigración y el desarraigo, aspectos en los que coincide con Barack Obama.
Anchía, que está casado con la hija de un juez de un condado del norte de México, lleva meses sonando entre los medios de comunicación locales como el futuro alcalde de Dallas o como el primer gobernador latino que un día pudiera tener el estado de Texas, territorio que cuenta con una extensión similar a la de España y con la mitad de habitantes. Incluso, medios periodísticos influyentes han barajado su nombre como el del futuro primer presidente latino de Estados Unidos.
Hoy, tras el supermartes electoral, Anchía se encuentra un poco mejor situado en su carrera hacia lo más alto de la política norteamericana. En su haber cuenta con el mérito de haber apoyado a Obama cuando, dentro la comunidad latina tejana, todo el mundo parecía apostar por Hillary Clinton. Él lo expresó muy claramente: “Después de los años de división vividos, el país necesita a alguien con capacidad de conciliar y, en el caso de Barack Obama, el símbolo es mayor que la persona. Se trata de un símbolo impresionante para demostrarle al mundo que todavía somos grandes".
Blog de Raúl González Zorrilla
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El Lehendakarísimo Ibarreche I anuncia:
Que felicita al nuevo presidente de los Estados Unidos de América (continente descubierto por los euskaldunes), a pesar de ser negro y no hablar euskera.
Que ofrece al presidente Obama todo el apoyo que la Gran Euskal Herria puede prestar como superpotencia que es.
Que espera que la presencia de euskaldunes RH negativos sea notoria en el nuevo Gobierno americano.
Que desea facilitar la implantación de modelos educativos exclusivamente en euskera en los cincuenta estados.
Que ofrecerá toda la información que posee sobre la tenencia por parte del Estado Opresor Español de armas de destrucción masiva con las que el pueblo euskaldun está permanentemente amenzado.
Sin más, el Lehendakarísimo da su visto bueno a que el presidente Obama pueda visitar Ajuria Enea algún día (tendrá que consultar su euskoagenda).
Rafael Anchía parece que está bien colocado para que Obama le ofrezca un cargo importante, méritos suficientes ha hecho al volcarse en estas elecciones últimas.
A Rafael se le nota que tiene sangre de Bilbao. Hace meses declaró a un periódico que ve mucho paralelismo entre su vida y la de Obama pues "Obama vivió en Indonesia cinco años y yo viví en Marquina casi un año".¿Será por la extensión de los dos "paises" o por la lejanía el paralelismo?.
Fuera de bromas, ya que se considera demócrata conciliador y partidario de la unión, además de haber demostrado que es inteligente y honrado, bien podía asesorar a su casi paisano el lehendakari para que pusiera en marcha estas buenas políticas en el País Vasco.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez