San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Impactantes campañas de publicidad promovidas por una de las mejores agencias de comunicación del país (Sra Rushmore), impulso de plataformas ciudadanas de apoyo, utilización intensiva de las nuevas tecnologías de la información, fuerte adiestramiento de sus candidatos en habilidades de marketing político y, sobre todo, la puesta en marcha de una sólida estrategia tendente a captar el voto en sectores sociales alejados de sus habituales caladeros de voto, configuran, según ha podido saber este Blog del País Vasco, el eje central del plan de actuación que los socialistas vascos están diseñando con vistas a las elecciones autonómicas que tendrán lugar el próximo mes de marzo.
Los estrategas del PSE son conscientes de que el apoyo que los nacionalistas vascos han otorgado a José Luis Rodríguez Zapatero para aprobar sus presupuestos, unido al hecho de que, correspondientemente, Patxi López sostendrá las cuentas del PNV en las principales instituciones vascas, va a lanzar a la opinión pública el mensaje de que, más que alternancia, lo que puede producirse entre Juan José Ibarretxe y Patxi López es un acuerdo de colaboración. Esta sensación, que puede dar pie a que una parte importante de los votantes comience a jugar con la idea de un futuro gobierno vasco PNV-PSE (alianza repetidamente utilizada en los años ochenta y noventa del pasado siglo), no es bien valorada por los analistas socialistas que saben que los próximos comicios serán la prueba de fuego para lanzar al candidato Patxi López como la gran y única alternativa real al ejecutivo ultranacionalista de Juan José Ibarretxe.
Por todo ello, y teniendo en cuenta que el argumentario ideológico de los socialistas de Jesús Egiguren va insistir, más aún si cabe, en afilar sus perfiles vasquistas, una de las pocas bazas diferenciadoras con la que cuenta el PSE (sobre todo tras la vergonzosa cesión presupuestaria que José Luis Rodríguez Zapatero ha realizado al PNV más radical de las últimas décadas a cambio de que este apoyara sus cuentas en el Congreso) es la de mostrarse a la sociedad vasca como el partido del cambio, el partido local pero universal, el partido moderno, el partido que será capaz de ¿“encajar a Euskadi en España”? e, incluso, el partido de los vascos nacionalistas no radicales.
Bajo las directrices marcadas por esta estrategia, que también ha previsto el lanzamiento de guiños puntuales al nacionalismo vasco radical para que desde estos sectores proetarras se asuma que un futuro lehendakari socialista seguiría manteniendo abierta la posibilidad de una negociación con los terroristas, la campaña de los socialistas tratará de situarse en un delicado punto medio en el que su discurso se diferencie suficientemente del juego moderación-radicalidad con el que el PNV se presentará a las elecciones y que, al mismo tiempo, se distancie claramente de las posiciones políticas más conciliadoras pero claramente no nacionalistas que el PP de Antonio Basagoiti está intentando poner en marcha con el visto bueno de Mariano Rajoy.
El reto que afrontan los socialistas vascos en este más difícil todavía en el que se han embarcado auspiciados por la experiencia de Montilla en Cataluña y bendecidos por el pensamiento débil, la ideología blanda, la ética dúctil y las palabras grandes, vacías y siempre teñidas de cinismo destiladas por José Luis Rodríguez Zapatero, es complicado, sobre todo, cuando se tiene en cuenta que para convertir a Patxi López en el próximo lehendakari necesitan de una victoria clara en las urnas. Quizás no requieran la mayoría absoluta del Parlamento vasco pero, sin duda alguna, sí habrán de obtener un triunfo holgado que les permita gobernar en solitario o con apoyos puntuales de una y otra fuerza.
Por ahora, el plan de Patxi López parece estar dando sus resultados: el candidato socialista tiene 1.091 amigos en Facebook, mientras que Juan José Ibarretxe cuenta con 118 partidarios.
Blog de Raúl González Zorrilla
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Yo creo que aunque hay paralelismos claros, también hay diferencias en los arcos parlamentarios del País Vasco, Galicia Y Cataluña. En Galicia, el PSG se ha aliado con la ultraizquierda nazionalista para que el PP no gobierne. En Cataluña, el PSC pacta con una parte del nazionalismo para que otra parte, CiU, no gobierne (el PP prácticamente no existe).
En el País Vasco es diferente, porque el PSE de entrada no puede pactar con otra fuerza nazionalista que no sea el PNV. ETA parece que no estará en el próximo parlamento y EA es una fuerza minoritaria como para plantear una alianza. Así que sólo queda una unión PSE-PNV o bien PSE-PP.
Los socialistas desde hace mucho tiempo han perdido la coherencia y la dignidad con tal de conseguir el poder. Lo único que falta es el tal Patxi se cambie los apellidos por los de Lopetegui Albaroicoetxea.
Yo me tengo que remitir a la tarea del PSC en cataluña, o la del PSG en galicia. En ambos casos, los socialistas se dirigieron hacia un perfil claramente nacionalista, como el caso de Patxi Nadie, y luego para mantener esa posición lo que hacen es fagocitar al electorado nacionalista, radicalizando sus posturas en ese sentido.
Es decir, creo que Patxi Nadie y sus secuaces haran lo mismo. Buscaran como dice Don Raul un equilibrio argumental cuasi insostenible, y luego y caso de ganar, seran tan radicales en muchos aspectos como lo es el PNV.
En cualquier caso, deseo mostrar mi desprecio por este PSE, que abandonó sus postulados de toda la vida desde que apuñalaron a Nicolas Redondo.
En cuanto al PP, es lo mismo, cierto que tienen un perfil menos nacionalista, pero me da lo mismo, han abandonado la lucha de los principios. Y donde Maria San Gil no tiene cabida, desde luego mi voto tampoco.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez