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San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Gil Grissom, el investigador jefe del CSI Las Vegas, es un hombre sabio que también comete errores y que no duda en definir a los criminales etarres como “separatistas vascos”. No es broma. En el penúltimo capítulo de la octava temporada de la famosa y prestigiosa serie norteamericana, titulado “Two and a Half Deaths”, emitido en Estados Unidos el pasado 23 de junio y aún no visto en España, Gil Grissom (William L. Petersen) y el detective de homicidios Jim Brass (Paul Guilfoyle) mantienen una curiosa conversación con una sagaz y muy inteligente asesina, escritora de guiones televisivos, que trata de presentar el crimen del que es acusada por las autoridades como si éste se consistiera en una historia de ficción. En un momento de su creativa argumentación, esta delincuente afirma que uno de sus cómplices ha sido asesinado en Italia por ETA, lo que da pie a que el investigador jefe del CSI Las Vegas afirme, “¿pero los separatistas vascos no actuán en España?”.
La afirmación resulta sorprendente no solamente porque en una de las series norteamericanas de mayor audiencia en todo el mundo se haga una referencia, aunque ésta sea mínima, a un asunto relacionado con la actualidad de España sino, sobre todo, porque la definición que ofrece el gran Grissom de los asesinos etarras es la que durante años han tratado de imponer los nacionalistas vascos, la que presenta una radical aversión a utilizar la palabra “terrorismo” y la que con tanto éxito se ha impuesto en los medios de comunicación internacionales. Y es que, en el fondo, este calificativo, el de terroristas, es el gran vocablo que los nacionalfascistas vascos tratan de ocultar por todos los medios, tanto que, incluso, ni en el reciente plan independentista del lehendakari Ibarretxe ni en las preguntas estúpidas e ilegales que éste quiere plantear a la sociedad vasca, se hace ninguna referencia al hecho de que ETA sea una organización terrorista o al carácter ultranacionalista vasco de los miembros de esta banda de psicópatas descerebrados.
Desde hace más tiempo del que podemos recordar, en el obsceno y perverso lenguaje nacionalista a los etarras se les llama “activistas”, los atentados son definidos como “acciones”, un tiro en la cabeza es un “incidente armado”, llevar a cabo una oleada de crímenes brutales es “dar caña” y los presos de ETA son “jóvenes vascos privados de libertad”. Utilizando de este modo atroz las palabras no resulta extraño que, en el País Vasco, las víctimas sean tratadas como verdugos, que los verdugos sean convertidos en hijos predilectos de decenas de municipios de nuestra comunidad, que los asesinos pasen a formar parte, con la aquiescencia del Lehendakari, de las comisiones institucionales de Derechos Humanos y que, en fin, los terroristas, gracias a Juan José Ibarretxe y sus secuaces en el Ejecutivo autónomo, tengan en estos momentos el futuro de Euskadi en sus manos.
La labor de zapa con el lenguaje impulsada por los nacionalistas vascos a lo largo de los últimas décadas, que cuenta en demasiadas ocasiones con el apoyo y la comprensión de los estamentos más estúpidos y reaccionarios de la izquierda europea, ha tenido un gran éxito más allá de nuestras fronteras. De hecho, todavía estamos esperando que llegue el día en el que “The New York Times” califique a ETA como banda terrorista, “Le Monde” aún sigue entevistando a individuos proetarras como si éstos fueron los últimos luchadores por la libertad de los pueblos y “The Guardian” también prefiere el término “independentista” al de “terrorista”. Con estos antecedentes, no es de extrañar que hasta Gil Grissom, uno de los personajes más cultos, leídos, inteligentes, sofisticados y complejos que ha producido la televisión, se equivoque de cabo a rabo y habla de “vascos separatistas” donde debería haber dicho “vascos terroristas”.
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Dáis verdadera pena... no sabéis más que insultar. Ibarretxe ha sido el mejor Lehendakari que ha tenido la nación vasca. El problema ha venido después, cuando los herederos del fascista Franco (PP) y los creadores de los GAL (PSOE) han puesto al mindundi de PaCHi López en Ajuria Enea de manera ilegal (internacionalmente) y legal (si de "democracia" española hablamos)
Leo en las normas de etiqueta para los comentarios que "Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones " o que "No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso".
Sin embargo, leo en su articulo calificativos como "nacionalfascistas vascos" o "ultranacionalistas vascos" dirigido a quienes tenemos cierta ideologia.
Me pregunto si a usted, por llamarle de alguna manera, se le podrian aplicar dichos calificativos, en este caso "nacionalfascista español" o "ultranacionalista español" con la misma ligereza que usted los emplea, sin que por ello se considere que le menosprecio o le injurio, y por supuesto, sin que usted se lo tome a mal.
Aunque quizas me equivoco, ya que segun los medios oficiales del actual regimen español, solo existe en malvado nacionalismo vasco, en ningun caso el español.
Esto solamente es una pequeña reflexion de alguien a quien de pequeño lavaron el cerebro en un...
Estos equívocos son habitualmente frecuentes en los que no quieren profundizar suficiéntemente en los temas o les importan poco.
Si a lo anterior le añadimos la labor de zapa del PNV y la presentación en sociedad de la ETA en Bruselas por el Sr. Rodríguez, ya hay suficientes motivos para las equivocaciones.
De todas formas, a Grisson se le pueden recordar miles de artículos sobre los asesinos de las Torres Gemelas donde el calificativo menos elogioso es el de "héroes desinteresados".
Exactamente, Punkcelano. William L. Petersen estuvo en la localidad guipuzcoana de Oñate en 1974, siguiendo a un profesor de teatro llamado John Woodward que tenía una estrecha relación con el país (vasco). Hay que tener en cuenta que en el estado de Idaho, donde estudio Petersen, hay numerosos estudiantes, familiares de pastores vascos emigrados a esa tierra, que guardan una fuerte relación con sus orígenes. Petersen, que ha llamado a su hija Maite, volvío al País Vasco años después y, de hecho, aún mantiene una fluida relación epistolar con numerosas personas de esta localidad.
Pues la verdad es que el grissom sabe más de lo que le pueda parecer. Cuando se empezó a emitir la serie aquí en España en una entrevista el señor Petersen contó que estuvo viviendo en el pais vasco y que estuvo muy en contacto con gente de la banda terrorista de ideología socialista eta y lo decía con un cierto aire de orgullo en la cara. Así que sabe bien por donde van los tiros.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez