Dalai Ibarretxe
23.04.08 @ 15:19:19. Archivado en Nacional
San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Aunque sé que muchos de ustedes, estimados lectores internautas, no se lo van a creer, les prometo que bajo ningún concepto voy a utilizar los términos imbécil y/o gilipollas para definir a alguien con tan poca vergüenza política y ética como el lehendakari Ibarretxe. Pero, no se preocupen, que en el texto que sigue hallaré la forma de transmitirles el mensaje que me propongo utilizando una terminología adecuada a los principios más elementales de la deontología periodística (si es que tal cosa existe todavía).
Viene a cuenta esta introducción a que el personaje que nos ocupa, como todos ustedes saben máximo representante del Gobierno vasco en el exilio, ha recibido en audiencia pública a Thubten Wangchen, presidente de la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona. Ante la arrolladora presencia espiritual del representante tibetano, el papanatas que preside actualmente el Ejecutivo autónomo (fíjense en el largo sinónimo) ha sentido una de sus comunes y habituales iluminaciones metafísicas que, rápidamente, nos ha hecho llegar a todos. “Al igual que el Dalai Lama dice que respeta profundamente a China, yo también respeto profundamente a España, aunque es necesario que desde España se respete la personalidad del pueblo vasco para avanzar”. Ahí es nada. Pero no vayan a creer ustedes que el conocimiento revelado y que las irradiaciones de sapiencia que le han llegado al mentecato protagonista de nuestro relato se detienen aquí. Aún hay más, porque Juanjo el “Gran Timonel de los Vascos” ha añadido que “es muy difícil entender que pueblos tan grandes tengan tanto miedo a pueblos pequeñitos, como el pueblo de Tíbet o el pueblo vasco, esencialmente pacíficos en su forma de reivindicar el camino del futuro”.
Por lo visto, y teniendo en cuenta las comparaciones que realiza, al rucio nacionalista que representa allí donde puede al nano pueblo vasco, le da lo mismo vivir en un sitio que en otro, ya que, según ha tenido la santa gentileza de explicarnos, no hay ninguna diferencia entre habitar en un país democrático disfrutando de uno de los niveles de renta más altos del mundo o vivir en una de las regiones más atrasadas, depauperadas y abandonadas del planeta. Al Dalai Ibarretxe lo mismo le da una cosa que otra, siempre y cuando tenga una nueva referencia internacional con la que comparar y denunciar la inadmisible situación política, social, económica y cultural que atraviesa el “pequeñito y pacífico” pueblo de los vascos.
Eso sí, lo de pacífico debe ser una broma del papanatas. Porque, la verdad, yo apenas conozco la historia reciente, pasada y no violenta del Tíbet, pero le puedo garantizar a la entidad ética, política, intelectual y culturalmente indescriptible que lidera el Gobierno vasco que el casi millar de víctimas mortales provocadas por el terrorismo vasco independentista, que los miles de heridos causados por los criminales, que los incalculables daños materiales provocados por ETA y sus acólitos y que los 200.000 vascos exiliados de su tierra por la presión nacionalterrorista, dicen muy poco del carácter pacífico del “pequeñito” pueblo de los vascones. Por cierto, que el mostrenco presidencial también agradeció, supongo que en otro de sus arrebatos místicos fruto de su contacto con el señor Wangchen, las “enseñanzas del pueblo tibetano” en materia de defensa “pacífica” de proyectos políticos y de apuesta por “el diálogo y la negociación para resolver problemas”, ideas cuya asunción reclamó a ETA y a la “izquierda abertzale”. Ahí es nada, aunque lo que quisiéramos muchos es saber, si el gobernante majadero tuviera a bien explicárnoslo, qué es lo que dicen las “enseñanzas del pueblo tibetano” sobre mantener a los proetarras en las instituciones vascas, sobre no detener policialmente a los criminales, sobre despreciar y calumniar a las víctimas, sobre no apoyar ni institucional ni personal ni políticamente a quienes sufren la violencia fascista de los terroristas y sobre gobernar un país “pequeñito” despreciando, humillando, obviando y ofendiendo a quienes no comulgan con las ruedas de molino del Dalai Ibarretxe y sus secuaces.
Ya ven que he terminado el post y no he utilizado ninguna de esas dos palabras feas que he citado al comienzo para describir a nuestro bien amado y nunca suficientemente honrado Lehendakari. Y no se imaginan el esfuerzo que me ha costado.
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¿Será Ibaretxe una emanación de Sabino Arana como el Dalái Lama lo es de Buda?. Bueno, a lo mejor con la edad acaba convirtiéndose en un fervoroso patriota español.
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