El obispo de San Sebastián quiere una TDR
17.03.08 @ 15:50:23. Archivado en Nacional
Cuando un lisiado ético como el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, habla de la TDR, es decir, de “la tasa de renuncia que todos debemos hacer para gestionar el conflicto vasco”, debería señalar a quién solicita semejante esfuerzo: ¿a las víctimas del terrorismo que han renunciado, forzosamente, a sus esposos, padres o hijos asesinados?; ¿a los 200.000 vascos exiliados por la presión de los terroristas y de los nacionalistas totalitarios que han renunciado, también obligatoriamente, a vivir en su tierra?; ¿a los miles de ciudadanos vascos que han renunciado a su libertad, a su dignidad y a sus derechos elementales, para proteger su vida de la amenaza etarra?. ¿A quién exige renuncias el obispo?
San Sebastián. Raúl González Zorrilla. Hace mucho tiempo ya que en Euskadi no cabe un idiota más pero, a pesar de ello, la iglesia autóctona siempre encuentra un nuevo hueco para sumar nuevos efectivos a esta perturbadora carrera hacia la estulticia más absoluta. En este sentido, el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, ha explicado, suponemos que haciendo referencia al terrorismo etarra, que la sociedad vasca debe “aprender a gestionar los conflictos sin tener siempre la ambición de alcanzar soluciones definitivas” y ha matizado que esto es debido a que, no se lo pierdan, “la paz ardientemente anhelada se acerca o aleja de un lado para otro y se escapa continuamente de las manos”. Ante esta situación dramática, en la que al parecer todos somos un poco responsables de la existencia de la violencia etarra, al prelado en cuestión no ha tenido ningún reparo en afirmar públicamente, sin sonrojos y sin complejos, que “es necesaria una tasa de renuncia para lograr el entendimiento que lleve a una reconciliación duradera.”
De verdad que por un mínimo de respeto, no a este obispo infame, sino a los lectores de este blog, no le voy a decir a Juan María Uriarte a dónde puede marcharse con su TDR (tasa de renuncia), pero desde aquí sí deseo clarificar al representante eclesial una serie de cuestiones que, al parecer, ni tan siquiera ha comenzado a intuir.
Primero: Que la única forma de “gestionar el “conflicto vasco” se basa en potenciar, defender e impulsar la actividad de los cuerpos de seguridad del Estado y de la Justicia para, primero, detener a los asesinos y, posteriormente, juzgarlos y encarcelarlos.
Segundo: Que también sería útil, para “gestionar el conflicto”, que el Gobierno autonómico, el mundo nacionalista vasco, la iglesia encabezada por Juan María Uriarte y tantas otras instituciones, organizaciones, entidades e individuos como en este país se dedican a proteger a los verdugos y a criminalizar a las víctimas entendieran de una vez por todas que el único “conflicto” que existe en Euskadi es el creado por una organización terrorista de carácter nacionalista y por quienes directa o indirectamente justifican, comprenden, entienden, argumentan, disculpan o apoyan a los criminales.
Tercero: Que en el País Vasco, los únicos que tienen que desistir de algo son los etarras, que han de renunciar a las armas; los ilegalizados voceros de los criminales, que han de renunciar, definitivamente, a su ensoñación para dar luz, a través del terror, a un Estado nacionalfascista en el que ellos serán dueños y señores; los patriotas ultranacionalistas liderados por iluminados como Juan José Ibarretxe o por personajes como Iñigo Urkullu, que han de renunciar a sus convicciones totalitarias y, sobre todo, a su creencia de que el País Vasco está formado solamente por los ciudadanos del PNV en particular, y del bloque nacionalista en general.
Y es que, cuando un lisiado ético y un soplapollas intelectual como Juan María Uriarte habla de la TDR, es decir, de “la tasa de renuncia que todos debemos hacer para gestionar el conflicto vasco”, debería señalar a quién solicita semejante esfuerzo: ¿a las víctimas del terrorismo que han renunciado, forzosamente, a sus esposos, padres o hijos asesinados?; ¿a los 200.000 vascos exiliados por la presión de los terroristas y de los nacionalistas totalitarios que han renunciado, también obligatoriamente, a vivir en su tierra?; ¿a los miles de ciudadanos vascos que han renunciado a su libertad, a su dignidad y a sus derechos elementales, para proteger su vida de la amenaza etarra?. ¿A quién exige renuncias el obispo?
Blog de Raúl González Zorrilla
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Ahora viene la TDR, que tenía que empezar por el "obisparra" renunciando a un cargo de pastor y "vigilante" que no merece, para que recuperemos la confianza en la jerarquía vasca.
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