Yo también he sido un increpador
25.02.08 @ 11:17:32. Archivado en Nacional
El PNV en particular, y el nacionalismo vasco en general, han gobernando, y gobiernan, numerosas instituciones vascas con el apoyo de los cómplices de los terroristas, son el sostén de no pocos alcaldes proetarras que presiden decenas de ayuntamientos vascos, han permitido que los adláteres de ETA se paseen por las calles de Euskadi en la más absoluta impunidad y han utilizado los crímenes terroristas para chantajear en sus reivindicaciones políticas. Pero, sobre todo, desde cualquier punto de vista ético, político, social y cultural, los nacionalistas están siempre mucho más cerca del mundo de los terroristas que de una España democrática y en libertad. Por ello, quien esto firma, como Rosa Díez o María San Gil, también ha increpado a esta gentuza. Y lo volvería a hacer. No por ser nacionalistas sino por apoyar, comprender, justificar, entender y, en ocasiones, alentar, a los etarras.
Para explicarles mi pasado increpador (y mi presente, si se tercia), les cuento un reciente ejemplo. “Corazones de Hielo”, sin duda el mejor documental de los escasísimos que se han realizado hasta el momento sobre el terrorismo etarra y sobre cómo la violencia criminal ha marcado a sus víctimas, fue emitido por la televisión pública vasca a las 00,40 horas del pasado domingo, exactamente después de varios spots publicitarios de teletienda. Lo peor de todo no es que las víctimas del terrorismo, con la rotundidad de su testimonio y con la ejemplaridad de su respeto hacia las instituciones democráticas, no tengan ningún valor para la televisión comandada por el Lehendakari y su equipo de Gobierno; lo más terrible es que al arrinconar la proyección del documental “Corazones de hielo” a la madrugada del domingo, que como cualquier publicitario sabe es el momento televisivo con menor audiencia de toda la semana, la televisión de los nacionalistas vascos vuelve de demostrar un profundo desprecio, desdén y abandono hacia las víctimas del terrorismo y hacia todo aquello que éstas representan.
ETB no tiene reparos en proporcionar todo tipo de altavoces a los portavoces de la ilegalizada Batasuna, no tiene ninguna vergüenza para definir a los etarras como “presos políticos”, no tiene tampoco ningún rubor en equiparar políticamente a los partidos no nacionalistas con los grupos proterroristas y, sobre todo, nunca ha tenido ningún problema en comparar “la crispación provocada por las víctimas” con el clima de sumisión, terror y miedo provocado por los terroristas. Pero es que, además, al cometer actos tan viles, rastreros e indecentes como el del pasado domingo, prácticamente enmudeciendo a las víctimas, encerrándolas en el gueto de la madrugada sin público y postergándolas al más lejano de los desvanes audiovisuales, los nacionalistas vascos demuestran, nuevamente, su empeño por manipular la historia y su apuesta por construir, día tras día, una realidad ficticia que solamente existe en su imaginario totalitario y que, por supuesto, no deja espacio para las víctimas de los asesinos etarras, para la defensa de las libertades individuales y para el afianzamiento de las instituciones democráticas españolas.
Les decía que yo también fui, y volveré a serlo, si es necesario, un increpador. Un amable lector de este blog me preguntaba hace unos días cuál era mi opinión sobre las denuncias de algunas bitácoras, presuntamente “progresistas”, en las que se acusaba a Rosa Díez o María San Gil de haber tomado parte en alborotos e insultos hacia los nacionalistas vascos. Pues bien, iniciativas como esta que comentamos de ETB, en las que se denigra a quienes más han sufrido el terrorismo etarra y en las que se minimiza hasta su invisibilidad el terrorismo independentista, han sido puestas en práctica en multitud de ocasiones por el PNV y sus secuaces.
Pero no solamente esto. El PNV en particular, y el nacionalismo vasco en general, han gobernando, y gobiernan, numerosas instituciones vascas con el apoyo de los cómplices de los terroristas, son el sostén de no pocos alcaldes proetarras que presiden decenas de ayuntamientos vascos, han permitido que los adláteres de ETA se paseen por las calles de Euskadi en la más absoluta impunidad, han utilizado los crímenes terroristas para chantajear en sus reivindicaciones políticas. Pero, sobre todo, desde cualquier punto de vista ético, político, social y cultural, los nacionalistas están siempre mucho más cerca del mundo de los terroristas que de una España democrática y en libertad. A esta España símbolo de la civilidad, de la dignidad, de la tolerancia y de los derechos individuales se la arrastra a las horas más intempestivas y oscuras de la madrugada.
Quien esto firma, como Rosa Díez o María San Gil, también he increpado a esta gentuza. Y lo volvería a hacer. No por ser nacionalistas sino por apoyar, comprender, justificar, entender y, en ocasiones, alentar, a los criminales.
Blog de Raúl González Zorrilla
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Raúl González Zorrilla
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