El presidente del Gobierno justificó ayer los contactos con ETA tras el atentado de la T-4 en el aeropuerto de Barajas, negados hasta ahora, con el argumento de que hubo “instancias internacionales” que intentaron que no se rompiera el alto el fuego, a pesar de que las probabilidades eran “casi nulas”. Pero José Luis Rodríguez Zapatero volvió a mentir ayer ya que las pretendidas “instancias internacionales” que, según afirma el responsable del Ejecutivo, le impulsaron a seguir contactando con los terroristas no son otras que diversos centros internacionales de mediación, tanto suizos como escandinavos, que no tienen ninguna relevancia institucional y que, lo más importante, cobran precios astronómicos por su trabajo. De hecho, y según han revelado a este Blog del País Vasco fuentes bien conocedoras del proceso de negociación política que mantuvo el Gobierno socialista con la banda terrorista ETA, la cantidad que se ha abonado a estas empresas mediadoras internacionales supera los seis millones de euros. Además, y para hacer más sangrante la falsedad presidencial, tras el atentado de la T-4 fue el propio Gobierno quien tuvo la iniciativa de activar la labor de estos centros de mediación para chequear hasta qué punto los asesinos habían apostado, definitivamente, por volver a sus crímenes, ya que estas organizaciones mediadoras, por sí solas, nunca toman ningún tipo de iniciativa.
De cualquier modo, lo que se ha puesto de manifiesto es que el Presidente del Gobierno, además de ser un mentiroso, es también un ignorante. Con respecto al tema que comentamos, ayer afirmó, sin ningún tipo de sonrojo, que, por supuesto, “conocí esos intentos (de mediación), los valoro, porque hubo personas que se comprometieron, lo intentaron y que, como he explicado, la verdad es que las expectativas eran prácticamente nulas porque, desde el Gobierno, habíamos dado por cerrado lo que podía ser razonablemente un proceso de diálogo que nos llevara al fin de la violencia”. ¿Sería tan amable de explicarnos José Luis Rodríguez Zapatero en qué consistía ese “proceso de diálogo razonable que nos llevara al fin de la violencia”?. Porque, o mucho nos equivocamos, o ese “proceso de diálogo razonable que nos llevara al fin de la violencia”, no es otra cosa que el proceso de negociación política que el Ejecutivo mantuvo durante meses con los terroristas y en el que, el Gobierno socialista, entre otras cosas, ofreció a los criminales crear un mesa de diálogo político por encima de los parlamentos vasco y español, poner en marcha un órgano vasconavarro supra-autonómico, generosidad penitenciaria con los asesinos y algunas cosas más.
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Error mecanográfico
Quise decir:
... sin que por ello, a la ciudadanía se le *descomponga* un ápice el gesto.
La soberbia y la prepotencia de Rodríguez, sólo se amparan en el descomunal soporte mediático que aplaude sus descerebradas ocurrencias. Esto le permite reconocer que ha mentido, con la correspondiente carga se desfachatez, sin que por ello, a la cudadanía se le dcompga un ápice el gesto.
La referencia a los mediadores, como "instancias internacionales", y la mentira adicional relativa a que la iniciativa estuvo a cargo de dichos mediadores, es el colmo de la desfachatez
Sólo un país políticamente inmaduro, y con mayorías patológicamente incultas es capaz se soportar sin pestañear estas afirmaciones. ¿Se entiende ahora la necesidad de la EpC para los propósitos de Rodrïguez?
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez