Portazo del nacionalismo vasco a la libertad
20.12.07 @ 13:13:04. Archivado en Nacional
El problema de partidos nacionalistas como el PNV, EA o Aralar no es que se encuentren en los espacios ideológicos más exaltados y reactivos; su gran tragedia es que se sitúan más allá del juego democrático, en un mundo imaginario donde los valores racionales de la política y el análisis pragmático de la realidad apenas tienen ningún significado. El nacionalismo vasco actual, liderado por individuos éticamente indecentes, ideológicamente fanatizados, intelectualmente irrelevantes y culturalmente pobres como Juan José Ibarretxe o Iñigo Urkullu, ha echado sus raíces en una tierra mítica (“con 7.000 años de historia, dice el Lehendakari) en la que principios ilustrados como la libertad o la igualdad, y valores liberales como la democracia o la tolerancia, han sido sustituidos, o amañados, por el sentimentalismo patrio más rancio, por el más absoluto irracionalismo, por la apelación constante a formar parte del rebaño de feligreses y por la sumisión a un proyecto nacional esquizoide construido sobre la manipulación histórica, la imposición de la mentira y la utilización totalitaria de la educación.
Lo decíamos hace algunos días en este Blog del País Vasco: Iñigo Urkullu, el actual presidente del PNV, no solamente es un hombre de partido sino que, además, responde perfectamente a las necesidades de la línea estratégica marcada por el nacionalismo vasco más obtuso y radical, excepcionalmente representada por el lehendakari Juan José Ibarretxe.
Los nacionalistas vascos, auténticos maestros en el arte de confundir a las víctimas con los verdugos, siempre aparentan mostrarse ofendidos e indignados cuando se les acusa, con razón, de comprender a los criminales y de entender todas y cada una de las barbaridades etarras. Pero es que el PNV en particular, y los nacionalistas vascos en general, siguen condenando los asesinatos terroristas pero, inmediatamente, fabrican argumentos y disculpas para los asesinos y, si es preciso, amparan a éstos y les dan cobijo.
Nunca me ha gustado esa expresión que dice que los nacionalistas vascos están “en el monte”, cuando se quiere decir que están ocupando ámbitos políticos radicales y extremistas. No es cierto. El problema de partidos nacionalistas como el PNV, EA o Aralar no es que se encuentren en los espacios ideológicos más exaltados y reactivos; su gran tragedia es que se sitúan más allá del juego democrático, en un mundo imaginario donde los valores racionales de la política y el análisis pragmático de la realidad apenas tienen ningún significado. El nacionalismo vasco actual, liderado por individuos éticamente indecentes, ideológicamente fanatizados, intelectualmente irrelevantes y culturalmente pobres como Juan José Ibarretxe o Iñigo Urkullu, ha echado sus raíces en una tierra mítica (“con 7.000 años de historia, dice el Lehendakari) en la que principios ilustrados como la libertad o la igualdad, y valores liberales como la democracia o la tolerancia, han sido sustituidos, o amañados, por el sentimentalismo patrio más rancio, por el más absoluto irracionalismo, por la apelación constante a formar parte del rebaño de feligreses y por la sumisión a un proyecto nacional esquizoide construido sobre la manipulación histórica, la imposición de la mentira y la utilización totalitaria de la educación.
El péndulo patriótico del que hablaba Jon Juaristi se ha detenido y, con él, cualquier posibilidad de que los nacionalistas vascos regresen al espacio democrático, si es que alguna vez han estado en él. Nos equivocamos con los adjetivos. Los etarras no son ni unos nazis ni unos fascistas: los etarras son unos asesinos. Quienes realizan afirmaciones nazis (¿recuerdan al senador Maqueda?), quienes un día tras otro tienen comportamientos fascistas y quienes se han convertido en un movimiento totalitario contra el que hay estar muy atentos son los nacionalistas vascos del PNV, de EA y Aralar.
En mi opinión, con su reacción a la sentencia del caso Ekin, PNV, EA y el nacionalismo vasco en su totalidad han cerrado el paso a cualquier posibilidad de redención. Su opción nada tiene que ver con la democracia y con la libertad, y está íntimamente ligada al perturbado proyecto de país que un puñado de criminales quiere imponer, a través del asesinato, la amenaza, el chantaje y el secuestro, a la sociedad española.
Ayer, los jueces dijeron que la Koordinadora Abertzale Socialista (KAS) no constituía solamente un conjunto de organizaciones satélites que giraban alrededor de la organización terrorista ETA. “Era mucho más que eso”, dice la sentencia, “era parte de las entrañas de ETA, conformando la dirección de uno más de sus frentes, junto al armado y el político, llamado por la misma organización terrorista 'frente de masas' y 'frente mediático' al que tanta y tanta importancia dispensaba esta organización, considerándolo de vital importancia sobre todo a la hora de actuar en conjunción con la lucha armada".
Ante esta afirmación, que define a la perfección, tanto política como judicialmente, lo que ha sido y es el entramado etarra desde hace más de tres décadas, la respuesta del PNV ha sido, nuevamente, situarse al lado de los asesinos y decir que este fallo elaborada por la Sección Tercera de la Audiencia Nacional es el fruto de "procesos judiciales inspirados en motivaciones políticas y que se amparan en leyes, tales como la Ley de Partidos, norma puesta en tela de juicio hasta por lo tribunales internaciones". Por su parte, y como no podía ser de otro modo, EA calificó la sentencia como una "aberración jurídica" y una "barbaridad judicial", al tiempo que coincidía con Aralar en calificar la motivación de la sentencia como "puramente política".
No, los nacionalistas vascos no están en el monte. Aunque quizás debieran estarlo. Como las cabras.
Blog de Raúl González Zorrilla
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1- Defender a los que golpean el arbol de las nueces. Quien crea que el PNV en 30 años no ha hecho absolutamente nada contra ETA por alguna casualidad cosmica, que deje las drogas.
2- Las leyes, que dan la soberania al pueblo ESPAÑOL, no a esa cosa que llaman "pueblo vasco", son la ultima e invencible barrera para el nacionalismo sabianiano, y por tanto solo les queda atacarla con todo frenesí.
El problema de base, es que la justicia y los partidos politicos no tratan al nacionalismo "moderado" como se merece; recuperando competencias que han sido dejar el gallinero al cargo del raposo.
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Raúl González Zorrilla
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