El Gobierno vasco “respeta” a quienes, codo a codo con ETA, se oponen a la alta velocidad vasca
18.12.07 @ 12:02:41. Archivado en Nacional
Después de todo lo que llevamos padecido en este país, después de tres décadas en las que los etarras han querido ser protagonistas sangrientos de todas y cada una de las grandes infraestructuras que se han puesto en marcha en Euskadi (desde la central nuclear de Lemóniz a la autovía de Leizarán, pasando por el puerto exterior de Pasajes o el aeropuerto de San Sebastián), un mínimo de compromiso ético y de decencia política habría de impulsar al Gobierno vasco a deslegitimar con más fuerza, empeño y tesón a quienes, por mandato de la banda terrorista ETA, se empeñan en paralizar el gran proyecto estratégico e infraestructural del País Vasco para los próximos años.
La banda terrorista ETA y sus secuaces de paisano (la ilegalizada Batasuna, el Partido Comunista de las Tierras Vascas, ANV, los grupos y grupúsculos que apoyan al entorno criminal) han convertido el proyecto de construcción de la alta velocidad vasca en uno de sus objetivos fundamentales “de lucha” y, de hecho, ya han sido varias las empresas que o han abandonado su trabajo en las obras o han decidido no participar en las mismas por miedo a los ataques del totalitarismo etarra. De hecho, el sábado pasado, miles de personas, entre las que se encontraban destacados militantes del entorno proetarra como el secretario general del sindicato proetarra LAB, Rafa Díez, la parlamentaria del Partido Comunista de las Tierras Vascas Nekane Erauskin o el miembro de la Mesa Nacional de Batasuna Eusebio Lasa, se manifestaron en Mondragón (Guipúzcoa) para reclamar la paralización de las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV) por considerarlo “perjudicial para el medio ambiente”, “inútil” y “despilfarrador”.
Pues bien la respuesta del Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe a esta campaña lanzada por los proetarras contra la construcción de la alta velocidad en Euskadi ha sido, como era de esperar, tan tibia, necia e inane como, a lo largo de más de tres décadas, ha sido la contestación del nacionalismo vasco al terrorismo etarra. Hay que tener en cuenta, en primer lugar, el cinismo del Ejecutivo autónomo nacionalista que afirma que el TAV es un “objetivo prioritario” cuando uno de los socios que están manteniendo el actual Gobierno de Vitoria, la indescriptible Izquierda Unida del no menos inefable Javier Madrazo, ya ha anunciado, de todas las formas posibles, su radical oposición al mismo. Pero lo peor de todo, peor aún que la incongruencia de un Ejecutivo que apoya un determinado proyecto mientras se lo rebate a sí mismo, es lo que ha afirmado la consejera vasca de Transporte y Obras Públicas, Nuria López de Guereñu, cuando ha sido interrogada sobre la manifestación contra el TAV: “Esta oposición es legítima”, ha dicho, y a renglón seguido, profundizando en una argumentación de semejante calado intelectual, ha reclamado que la protesta “siempre utilice este tipo de cauces democráticos”.
Después de todo lo que llevamos padecido en este país, después de tres décadas en las que los etarras han querido ser protagonistas sangrientos de todas y cada una de las grandes infraestructuras que se han puesto en marcha en Euskadi (desde la central nuclear de Lemóniz a la autovía de Leizarán, pasando por el puerto exterior de Pasajes o el aeropuerto de San Sebastián), un mínimo de compromiso ético y de decencia política habría de impulsar al Gobierno vasco a deslegitimar con más fuerza, empeño y tesón a quienes, por mandato de la banda terrorista ETA, se empeñan en paralizar el gran proyecto estratégico e infraestructural del País Vasco para los próximos años.
En este sentido, la consejera Nuria López de Guereñu, que no duda en hablar del País Vasco como si fuera un estado independiente en sus visitas al extranjero, habría de tener la misma rotundidad verbal para dirigirse a los aledaños terroristas y comunicarles algunas evidencias básicas para cualquier ciudadano democrático. Por ejemplo, que las movilizaciones contra el TAV están diseñadas e impulsadas por una organización criminal; que muchos de quienes participan en las mismas, tan ecológicos ellos, jamás condenarán que ETA asesine, destruya, secuestre o extorsione; que toda protesta callejera que está encabezada por destacados representantes de la ilegalizada Batasuna, de ANV o del Partido Comunista de las Tierras Vascas queda automáticamente deslegitimada por la dependencia de estos grupos de la banda terrorista ETA; o, en fin, que resulta profundamente patético, radicalmente incomprensible y profundamente perturbador que, en pleno siglo XXI, Euskadi sea la única región de Occidente en el que una banda terrorista lidera las protestas contra una infraestructura estratégica para el bienestar, el progreso y el desarrollo de todos los ciudadanos vascos.
¿Por qué el Gobierno vasco del Lehendakari Ibarretxe nunca habla de estas cosas?.
Blog de Raúl González Zorrilla
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No deja de ser hiriente el hecho de apelar a la dignidad de "estar en contra con formas democraticas", cuando se sabe que las formas que se estan utilizando NO son democraticas, que son otro eructo fascista de sus hijos putativos: etasuna, en forma de amenazas.
Sin duda, esta politica le tiene que sonar al PNV. Unos menean la rama, ETAsuna, mientras que otros recogen los frutos, IU y adlateres en este caso.
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Raúl González Zorrilla
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