Los socialistas vascos entierran el constitucionalismo
30.05.07 @ 11:58:18. Archivado en Nacional
Nuestra gran desgracia es que quienes defendemos la idea de que el País Vasco necesita un mayor peso del Estado en sus estructuras, quienes consideramos que España como concepto es una de las últimas esperanzas de civilidad que le quedan a Euskadi y quienes somos conscientes de que solamente las instituciones centrales pueden garantizar el ejercicio de la democracia y de la libertad en esta comunidad autónoma, hoy sabemos que, a pesar de los buenos resultados electorales de los socialistas de Euskadi, estamos un poco más huérfanos, si es que es posible una mayor soledad sociopolítica.
Tras los resultados de las elecciones municipales celebradas el pasado 27 de mayo, los socialistas vascos, que han obtenido unos datos excepcionales, han mostrado su disposición a elaborar todo tipo de pactos para asegurar la gobernabilidad de las muchas instituciones, tanto municipales y forales, que en el País Vasco necesitan de acuerdos programáticos entre distintas formaciones para asegurar su funcionamiento.
Así, los socialistas vascos, por ejemplo, han exteriorizado rápidamente su voluntad de solicitar apoyos a los independentistas de Eusko Alkartasuna (EA) para gobernar la Diputación de Gipuzkoa o de contar con la colaboración de los nacionalistas radicales que se agazapan bajo las siglas de IU-Aralar para dirigir al Ayuntamiento de San Sebastián. Al mismo tiempo, los socialistas vizcaínos y alaveses se han mostrado también bastante receptivos a la posibilidad de pactar acuerdos de gobierno con el PNV, por ejemplo en las Diputaciones de Vizcaya o de Álava, o en el ayuntamiento de Vitoria.
Con este panorama, con un Partido Socialista de Euskadi tan dialogante y abierto a negociar con las formaciones nacionalistas más radicales, muchos nos preguntamos por las razones por las que el PSE no hace ningún esfuerzo para alcanzar alianzas de gobierno con el PP, partido con quien podría formar un auténtico frente constitucionalista de Euskadi y también en Navarra y con quien, además, estaría en condiciones de gobernar importantes municipios e instituciones de todo el País Vasco (Ayuntamiento de San Sebastián, Diputación de Álava, Ayuntamientos de Vitoria e Irún, etc).
Pero, como ya hemos informado en este Blog del País Vasco, los socialistas de Euskadi se han confirmado en su empeño de mantener aislado y fuera de las instituciones vascas al Partido Popular aunque para alcanzar este fin tengan que pactar con el nacionalismo más obtuso y radical. La voluntad es establecer el mismo tipo de acuerdos que el PSC está llevando adelante en Cataluña y, de esta manera, pelear con los nacionalistas en su mismo campo. De hecho, y tras los últimos resultados electorales, el objetivo del partido de Patxi López es ya pelear cara a cara con el PNV por la conquista de la Lehendakaritza en las elecciones autonómicas que, si no no hay variaciones, tendrán que celebrarse en 2009.
Hace unos años, estos resultados magníficos de los socialistas vascos a muchos nos hubieran llenado de satisfacción porque habrían supuesto un reforzamiento esencial para la solidificación de la corriente constitucionalista que había nacido en Euskadi de la mano del PSE de Nicolás Redondo y del PP de Mayor Oreja y María San Gil, contando con el apoyo moral de organizaciones ciudadanas y de agrupaciones de víctimas del terrorismo como Basta Ya! o COVITE. Pero hoy sabemos que para situarse donde están, los socialistas de Patxi López primero han tenido que matar cualquier atisbo de voluntad de constitucionalista y después han tenido que asimilarse de tal a modo a sus oponentes que, al final, muchos se preguntan si el PSE radicalizado de Jesús Eguiguren no es tanto o más nacionalista que el PNV relativamente moderado de Josu Jon Imaz.
Definitivamente, quienes defendemos la idea de que el País Vasco necesita un mayor peso del Estado en sus estructuras, quienes consideramos que España como concepto es una de las últimas esperanzas de civilidad que le quedan a Euskadi y quienes somos conscientes de que solamente las instituciones centrales pueden garantizar el ejercicio de la democracia y de la libertad en esta comunidad autónoma, hoy sabemos que estamos un poco más huérfanos, si es que es posible una mayor soledad sociopolítica. De este desamparo y de este abandono es de donde surge la idea del nuevo partido, del nuevo refugio, auspiciado por Fernando Savater o Carlos Martínez Gorriarán. La necesidad del mismo es galopante. Su posibilidad real de éxito es otra cuestión.
Blog del periodista vasco Raúl González Zorrilla
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