Nota: Este artículo ha sido publicado originalmente en el diario "Noticias de Gipuzkoa"
Cuando se lee un artículo como el que hace unos días publicaron en el periódico vasco “Noticias de Gipuzkoa” los profesores de la UPV Jon Gurutz Olaskoaga, Baleren Bakaikoa y Luis Bandres, se comprende fácilmente las razones por las que el terrorismo independentista vasco ha pervivido en Euskadi a lo largo de más de tres décadas y se observa, con horror, cómo en el País Vasco de nuestros días sigue siendo mucho más políticamente correcto despreciar a las víctimas y callar ante los verdugos que, por ejemplo, llamar asesinos a los que matan o calificar de totalitarios a quienes solamente desean imponer sus desvaríos ideológicos a base de violencia, amenazas y extorsión.
En su texto “Víctimas del terrorismo y apoyo” (Noticias de Gipuzkoa, 22 de diciembre de 2006, Pag. 5), Olaskoaga, Bakaikoa y Bandres se muestran muy hábiles a la hora de insultar a la hermana de un ciudadano asesinado por ETA pero, curiosamente, estas mismas personas que tanta destreza parecen tener para criticar con ferocidad a los demócratas vascos, pasan a convertirse en mudos sin solución cuando se trata de hablar de los terroristas de ETA o de los cómplice alegales de éstos. Sin lugar a dudas, resulta muy sencillo, y sobre todo físicamente muy seguro, definir públicamente a Maite Pagazaurtundua, presidenta de una Fundación que aglutina a más de un millar de víctimas del terrorismo, de “mesiánica y estrafalaria”, pero, por el contrario, puede resultar mucho más incómodo, más peligroso y, sobre todo, mucho menos provechoso socialmente en el ámbito vasco de opinión, decir públicamente otras cuestiones algo más peliagudas como, por ejemplo, que ETA es un movimiento totalitario que pervive sobre el empleo sistemático del terror o que los miembros de esta organización criminal, que no representan a nada ni a nadie, únicamente merecen ser perseguidos, detenidos y puestos a disposición judicial. Quizás por ello, nunca hemos leído artículos de Jon Gurutz Olaskoaga, Baleren Bakaikoa y Luis Bandres destacando cosas de este tipo o, en su defecto, textos de estos profesores en los que, al menos, se acusara de extravagante, por ejemplo, a un asesino confeso como Iñaki De Juana Chaos o en los que se definiera como “iluminados” a personajes esperpénticos y tan dados a la grandilocuencia amenazante como Arnaldo Otegi, Joseba Álvarez o Josu “Ternera”.
Victimizar a las víctimas se les da muy bien a quienes siempre saben posicionarse más cerca de los asesinos que de los asesinados, pero con su comportamiento infame, estas personas, las mismas que se rasgan dramáticamente las vestiduras cuando algunos afirmamos que el nacionalismo vasco en general lleva más de treinta años alimentando, comprendiendo, exculpando, justificando y matizando el terrorismo de ETA, solamente demuestran el desierto ético e intelectual en el que habitan. El pensamiento de Olaskoaga, Bakaikoa y Bandres que destila el artículo periodístico en cuestión es hijo de un nacionalismo extremo y reaccionario, y por lo tanto es una elaboración prepolítica y premoderna, que únicamente tiene significado para sus propios correligionarios y que no es capaz de soportar un análisis que vaya algo más lejos de la proclama, la arenga o el pregón propagandístico. El argumentario básico de su discurso es tan elemental que solamente puede contentar a los muy cercanos, a los despistados o a los muy convencidos. Y es que, en este sentido, hace falta tener muy mala bilis, muy poco conocimiento o muy poca vergüenza para, precisamente en el País Vasco, acusar de “radicalidad” a las víctimas del terrorismo, a Fernando Savater a José María Calleja o, incluso, ya que pasaban por allí, a los militantes de “Ciutadans”. ¿No resulta patéticamente sorprendente que estos flamantes profesores de la UPV acusen de extremismo a demócratas victimizados como los anteriormente señalados y que, por el contrario, no inculpen ni acusen de extremismo a tantos “Txapotes” como, por acción u omisión, hay en este país?, ¿No resulta auténticamente bochornoso que estos profesores de la UPV acusen de “radicalidad” a las manifestaciones convocadas por la AVT y que, por el contrario, callen herméticamente ante el terrorismo callejero que un día sí y otro también se genera en Euskadi desde la órbita del dúo ETA-Batasuna?.
Hay muchos aspectos del artículo de Olaskoaga, Bakaikoa y Bandres que merecen ser discutidos, pero, al parecer, lo que más ofende a estos ilustres profesores de la UPV es que se intente mezclar el nacionalismo vasco con el terrorismo independentista de ETA. Pues bien, para explicar este mestizaje para muchos indiscutible sería suficiente con recordar que ETA surgió de una escisión del PNV, pero lo más importante es que, desde que los terroristas cometieron su primer asesinato, el nacionalismo vasco, a pesar de condenar los atentados, ha otorgado a los terroristas cobertura ideológica, entendimiento, cercanía y calidez política. Lo cierto es que la mayor parte de los nacionalistas vascos contempla a los etarras como hijos ideológicos pródigos y descarriados a los que hay que atender y respetar en sus derechos. El nacionalismo vasco, es verdad, condena las muertes, pero ignora a los asesinos, y éstos, si son perseguidos, detenidos y juzgados, encuentran en los ámbitos nacionalistas vascos comprensión y apoyo. Esta intensa relación nacionalismo vasco-terrorismo independentista, siempre intuida y conocida, pero obviamente nunca evidenciada en público, se hizo patente el 12 de septiembre de 1998, cuando apenas 14 meses después de que los etarras asesinaran al concejal del PP Miguel Ángel Blanco, los partidos nacionalistas vascos y otras organizaciones sociales del ámbito nacionalistas firmaron con la banda terrorista el Pacto de Lizarra, un documento de contenidos maximalistas desde un punto de vista nacionalista pero que, además, incluía disposiciones no públicas en las que los firmantes del mismo se comprometían a trabajar en comandita para, entre otras cosas, eliminar de la actividad política, social y cultural de Euskadi cualquier presencia constitucionalista o estatal.
Por todo esto, Olaskoaga, Bakaikoa y Bandres harían bien en revisar la historia reciente de este país y, sobre todo, sería conveniente que revisitaran el pasado y el presente de nuestro territorio no desde el punto de vista de los verdugos, como suelen hacerlo, sino desde la mirada de los hombres y mujeres que en este país apuestan por la democracia y que, en este empeño, han dejado muchas veces su vida. Solamente así lograrán entender, de una vez por todas, que en este país las víctimas del terrorismo, los periodistas, los intelectuales constitucionalistas o los concejales del Partido Popular nunca se han dedicado a asesinar, extorsionar, chantajear o a amenazar, siniestras actividades comúnmente ejercidas todas ellas por otros a quienes Olaskoaga, Bakaikoa y Bandres parecen respetar muchos más que a las víctimas del terrorismo.
Blog de Raúl González Zorrilla
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Me llamo Oscar Ibañez. Soy victima del terrorismo desde el 5 de Marzo de 2000, cuando en la mañana de ese día, tres terroristas con mascaras, lanzaron cócteles molotov a mi casa, intentando quemarme vivo a mi y a toda mi familia.
Escribo esto, porque hablando con mi padre de el ultimo suceso en Lazkao, donde un joven destrozo a mazazos una herriko-taberna, sentí que queria hablar, o al menos expresar mi opinión.
Estoy un poco harto de ciertas opiniones respecto a ciertos asuntos de esta región
Yo, nacido en Bilbao, no se me puede considerar vasco. Ya que mis padres, no son nacidos en el Pais Vasco.
Se me cosideraría poco mas que un hijo de "maquetos", esos que según ciertos políticos, quitaban el trabajo a los "vascos de pura raza".
Un argumento que demuestra la ignorancia e incultura de ciertas personas que representan a ciertos sectores de la poblacion.
Los "maquetos" levantaron las industrias vascas, en el lejano siglo XIX, que carecían d...
En le paraiso vasco de ibarreche hoy en dia, no ser nacionalista es un acto de valor, comentarlo publicamente es muy peligroso. Hacer politica activa fuera de partidos nacionalistas es una autentica condena. Tus hijos serán perseguidos por los retoños de los nacionalistas y jaleados por sus familiares y su mundo criminal. La vida del no nacionalista declarado se convierte en un calvario insoportable. Una vida de santo. Es posible que te maten. Ademas la sociedad vasca se dividirá, unos aplaudiran y otros no dirán gran cosa mientras otros vocearán sin poder hacer nada. Ante la mirada inerte y colaboradora de las autoridades vascas.
Ejemplo de profesores nacionalistas
http://ibarrekolanda.webs.com
Un ejemplo de profesores nacionalistas:
Dan clases a los chavales explicando que tienen que votar al PNV y SOLO al PNV
La web: www.democracia76-04.com, pue tiene blog, relata cómo y porqué ETA cesó en sus asesinatos. Aporta datos y hechos historicos.
Sábado, 18 de febrero
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