Ahora que ya se ha generalizado el convencimiento de que el diálogo mantenido por el Gobierno socialista con la banda terrorista ETA se encuentra profundamente empantanado, es necesario repetir, una vez más, lo que siempre hemos afirmado desde este Blog de País Vasco: que nunca ha existido un proceso de paz con los criminales y que, por el contrario, lo que el Ejecutivo mantiene con los etarras es una negociación política en toda regla que es la que, desde cualquier punto de vista, siempre ha estado abocada al fracaso.
Como alguien señaló en su momento, en la conocida frase “¡es la política, estúpidos!” puede hallarse la clave de que todo el presuntuoso, vacuo e ignorante armazón teórico que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha levantado alrededor del presunto final de la violencia se haya venido abajo. ETA no solamente quiere negociar políticamente en condiciones de igualdad con el Estado español sino que, además, quiere que sus disparatadas exigencias sean indiscutibles bajo la amenaza permanente de volver a retomar las armas. En este sentido, la negociación emprendida por el Gobierno con quienes son los responsables de casi un millar de asesinatos solamente puede estar abocada al fracaso, como tantas veces hemos repetido desde este foro.
A pesar del voluntarismo gubernamental y a pesar de que el Ejecutivo esté, incluso, dispuesto a flexibilizar hasta la ignominia el Estado de derecho para satisfacer a los criminales, no habrá final de la violencia en Euskadi hasta que ETA no esté absolutamente derrotada policial y judicialmente, hasta que los terroristas no asuman de verdad la aberración que se encierra tras un disparo en la nuca y hasta que el nacionalismo vasco más radical no entienda que el problema de Euskadi no es el deseo de independencia de unos pocos sino la necesidad de justicia y de libertad de muchos ciudadanos vascos no nacionalistas. Tampoco nunca se alcanzará la paz mientras la ilegalizada Batasuna siga bajo el yugo de ETA y mientras las instituciones nacionalistas continúen posicionándose más cerca de los terroristas que de sus víctimas. Hasta que la sociedad no haga un profundo examen de conciencia colectivo a través del cual comprenda que la barbarie se instaló en Euskadi el mismo día en el que la banda terrorista ETA asesinó a su primera víctima y la mayor parte de los ciudadanos vascos miró hacia otro lado, nunca conoceremos un País Vasco, definitivamente, en paz.
Blog de Raúl González Zorrilla
Sábado, 18 de febrero
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