Diccionario Oscariano: Los Escayolados
22.06.07 @ 19:25:14. Archivado en Freak World
Queridísimos amigos, espero que sepáis perdonar mi ausencia. Ha pasado mucho tiempo, pero siempre os he tenido presentes entre zapping y zapping.
A lo que vamos: hoy inauguramos una nueva sección en la que os pondré al día sobre los términos más curiosos que se pueden escuchar en el mundillo de la televisión. Efectivamente, me refiero a…
LOS ESCAYOLADOS:
Término que en argot televisivo hace referencia a AQUELLOS HOMBRES QUE ACUDEN A UN PROGRAMA CON CALCETINES BLANCOS. Por alguna extraña razón, dichos seres suelen acompañar dicha prenda con mocasines negros. Y si son brillantes, mejor que mejor. El programa con más cantidad de escayolados de todos los tiempos: “Lo que necesitas es amor”. No es demasiado sorprendente, ¿verdad?
En dicho programa era muy normal escuchar por los pasillos durante las grabaciones al equipo de producción gritando “¡¡Cuidado!! ¡¡Acaba de entrar en plató el ex de la de Elche, y es un escayolado!!”. Prometo que en aquellos momentos nombrarlos era mucho peor que mentar al mismísimo Satanás. Ya sabéis, cosas de los noventa. Por aquel entonces todo el equipo pensaba que mostrar a tal garrulo en pantalla bajaría la audiencia. Aún así, más de uno se les escapaba.
Cuando se producía el fenómeno normalmente se acercaba la típica ayudante de producción que, de forma muy amable, le decía al escayolado algo así como “Don Sinforiano, tenemos un problema. Resulta que el blanco queda fatal en pantalla, así que vamos a pasarle al departamento de vestuario para que le pongan unos negros”.
Los tiempos han cambiado, y ahora todos los programas rezan para que uno de los testimonios sea un escayolado. Hemos aprendido. ¿Qué sería de “El Diario de Patricia” sin ellos? Hoy en día sabemos que esta rural manera de vestirse equivale a puntos de share. Sin complejos. Y si el pantalón le queda corto al susodicho, hasta abren el Moët & Chandon en el control de realización.
Un día de estos seguimos con el diccionario. ¡Hasta muy pronto, queridos blogueros!
Ah, y cuidado con el aire acondicionado.
Óscar Serrano
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