Tras el fantasma de Frida Kahlo en la Casa Azul de Coyoacán
20.09.06 @ 01:28:02. Archivado en América, Arte

A medio kilómetro de la estación de metro de Coyoacán (enclavada en la tradicional esquina de las calles Londres y Allende) se encuentra la famosa Casa Azul en la que vivió la pintora Frida Kahlo hasta el día de su muerte.
Camuflada tras altos muros de piedra, apenas se atraviesa la puerta de entrada, lo primero que se ve es una leyenda que reza “Aquí vivieron Diego y Frida” dejándole en claro al visitante que una vez dentro, podrá desplazarse por cada uno de los rincones del que alguna vez fue el nido de amor del elefante y la paloma, tal como los llamaban sus amigos más íntimos.
Al ingresar, la primera sala a la que se accede es aquella en la que se exhiben los retratos al óleo que Frida le hiciera a sus familiares más directos. En el anexo contiguo (y que en otras épocas funcionó como una sala de estar), conviven varios de los elementos que más popular han hecho a la artista: sus vestidos de Tehuana tan particulares, el diario íntimo (abierto justo en la frase “Pies para que los quiero, si tengo alas para volar”), el cuadro de Las Dos Fridas, algunos de los corsés que debió usar para corregir su columna y unos dibujos hechos en su adolescencia, en los que se ve una extraña ventana pintada en carbonilla, la cual según palabras de la misma Frida, le ayudaba a escaparse imaginariamente de la casa, ya que en la realidad, no podía hacerlo dada su parálisis.
LA COCINA DEL SURREALISMO
Lejos de haber sido uno de los ambientes de la casa donde mayor tiempo pasaba la pareja (sus biógrafos develan que sólo entraban allí cuando recibían invitados), la cocina es uno de los espacios que más impresiona y que mejor ilustra el genio artístico de la pintora, ya que fue ella quien la decoró casi en su totalidad, tiñéndola de una gran calidez sobre todo para quienes tuvieron la suerte de frecuentarla (entre algunos de los invitados ilustres figuran Sergei Eisenstein, Marcel Duchamp, Paul Bretón y Trotzky durante su exilio en México).
En el centro del recinto, una gigantesca mesa en madera de color amarillo (y rodeada por doce sillas de paja pintadas de verde), exhibe una gran frutera en la que reposan un par de manzanas hiperrealistas, hechas en papel maché por la misma Frida y pintadas con carmín natural traído especialmente de Oaxaca.
Sobre las paredes, casi un centenar de pequeños guijarros se entrelazan formando dos palomas unidas por el pico en un aparente beso, (quizás como un elemento identificatorio del amor que ambos se profesaban) mientras que a cada uno de los laterales de la mesa, (también en tamaño exagerado) unos exorbitantes maíces hechos en cerámica, se asoman desde unas cestas puestas en el suelo, las cuales le otorgaron al ambiente un aire de campo bastante inusual para la tendencia que se usaba en las casas de Coyoacán.
En las dos alacenas de madera rústica que engalanan el comedor, minuciosamente acomodada, puede verse una exclusiva colección de vajilla que significa una interesante muestra de los diferentes artes que conviven en México, entre las que se destacan unos platos traídos desde Guanajuato, tinajas poblanas, vasos de vidrio de Tlaquepaque y cubiertos de plata hechos por orfebres chiapanecos y regalados por sus amigos el día en que se unió a Rivera) .
EL ATRIL DEL ELEFANTE
Para acceder al estudio de Diego Rivera (ubicado en el primer piso de la casa) se debe pasar obligadamente por un pequeño vestíbulo de interminables paredes (ubicado al lado de la cocina) en el cual se exhibe una importante muestra de pequeñas placas de aluminio con miniaturas hechas por Frida, y que representan los diferentes agradecimientos que el pueblo le hacía a sus santos predilectos como recompensa por algún milagro otorgado o deseo satisfactoriamente cumplido.
Así es como, luego de atravesar este pequeño espacio y subiendo las escaleras, se ingresa en el que fuera el estudio del pintor, el cual se encuentra totalmente vidriado y con una inspiradora vista hacia los jardines centrales. De frente a las grandes ventanas, una biblioteca recargada con libros sobre Pintura, Filosofía, Arquitectura, Política y un sinfín de biografías de grandes maestros del arte, ocupan la mayor parte del habitáculo. Pero pese a contar con miles de volúmenes que asombran por su originalidad (muchos de ellos nunca más se volvieron a editar) sin dudas, el que más acapara la atención de los visitantes, no es otro que el original de Qu´est-ce que c´est le Surréalisme? (obra considerada el manifiesto surrealista) firmado de puño y letra por el mismo André Bretón.
Otro elemento que produce bastante asombro en esta sala (sobre todo por el grado de realismo con el que está hecho) es una lámina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en la que se exhibe de manera gráfica el proceso de gestación de un ser humano desde la cigota hasta que se transforma en feto, la cual seguramente le sirvió a la pintora como modelo a la hora de plasmar algunos de los abortos que sufrió a lo largo de su vida, como consecuencia de su debilitamiento físico.
LA JAULA DE LA PALOMA
La habitación en la que a diario dormía Frida, se encuentra al final del primer piso y está ubicada a un costado del estudio de Diego Rivera. Su cama, colocada de espaldas a la puerta de entrada, hoy se encuentra desprovista de los elementos y objetos artísticos que la pintora usaba de forma decorativa y que tanto le alegraron los oscuros días que debió pasar en ella, aunque a modo de compensación, sobre la colcha blanca que la recubre, aún sobrevive un mensaje de la escritora Elena Poniatowska donde pone "Se dice que es una bendición nacer y morir en la misma casa. Frida Kahlo tuvo esa suerte, pues ella nació y murió mirando a su jardín".
Sobre el baldaquín de madera, un espejo celosamente pegado en él, ofició durante años, como amigo y enemigo a la vez, ya que si bien Frida por un lado lo utilizaba para poder visualizar sus pinturas desde un plano elevado, por el otro, era el que le mostraba de una forma cruel y despiadada, el deterioro en el que se iba sumiendo día a día. En esa misma cama de algarrobo oscuro fue que pintó muchas de sus obras, e incluso, en medio de una de sus tantas depresiones, sobre una pared dibujó una pequeña ventana a través de la cual ella fantaseaba que se podía escapar, aunque sea por unas horas, de los dolores que tanto la aquejaban en el mundo terrenal.
El resto del cuarto bien puede ser definido como un verdadero derroche de barroquismo y colorido, ya que en los escasos metros cuadrados que tiene, se sucede una colección de muñecas de porcelana, estatuas, anillos, flores de papel, esqueletos de cartapesta, abanicos, postales, pinturas, pinceles, tapices, exvotos y santitos, todos compartiendo un mismo espacio ,sin dejar un solo hueco vacío en el ambiente. Entre todos ellos (algo raída y con los bordes dentados), una foto en blanco y negro de Mao Tsé Tung logra imponerse como el único elemento de la realidad que pudo sobrevivir en la recargada escenografía surrealista del mundo creado por Frida.
La visita concluye con la salida de la habitación y el descenso hacia los jardines de la entrada. Al bajar, en el centro del gran patio, además de una pequeña fuente con sapos gigantescos, se impone soberbia, una miniatura de la Pirámide del Sol de Teotihuacan, que fue diseñada especialmente por Rivera para homenajear la magnificencia del imperio azteca.
Hoy, sobre ella, decenas de gatos callejeros que atraviesan los muros se posan a diario, sin imaginarse siquiera los secretos que guardan aquellos jardines y cada uno de los rincones que pueblan la casa. Mientras tanto, tras los ventanales del primer piso, los fantasmas de Frida y Diego, ubicados frente a sus bastidores, se disponen a retratarlos, incluyéndolos en algunos de los tantos mundos imaginarios que alguna vez supieron plasmar en sus telas.
Ver Jardines de la Casa Azul de Coyoacán
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Este blog me gustó muchísimo así que estoy incluyéndolo en mis vínculos.
Felicitaciones por el material.
Es increíble que mientras la Ciudad de México es la segunda más peligrosa del mundo, se distraiga la policía para quitar autos bien estacionados del Centro de Coyoacán. Lo que sucede es que existe colución entre las autoridades actuales y pasadas para darles trabajo a las grúas concesionadas (negocio particular de Marcelo Ebrard). En domingo, después de las 17 horas, en un sitio dónde no estorba... no digo más. LES PEDIMOS NO ACUDIR A COYOACÁN, AL MENOS NO MIENTRAS EXISTAN AUTORIDADES PERREDISTAS QUE EN LUGAR DE ATENDER A LA POBLACIÓN BUSCAN COMO ENRIQUECERSE.
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Nicolás Pasiecznik
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