“Dioses: modos de empleo”. Así se llama la exposición que el Centro Cultural de la Villa de Madrid presenta a los ciudadanos con el patrocinio del Ministerio de Asuntos Exteriores y el ayuntamiento de Madrid.
Hay dos puntos que me gustaron de esta exposición, pero otros tantos me desilusionaron. El primero fue el acertado nombre de la exposición. Dios es: ésta es la característica fundamental del Dios clásico. Ante todo, el ser de Dios y su acto de ser son una misma cosa. Esta apreciación hoy en día no se tiene. Nos hemos alejado de una filosofía del ser, que se preocupa de las cosas en cuanto que son reales. En nuestra sociedad lo que impera ante todo son las apariencias que no son reales. No nos importan las personas por lo que son, sino por otros temas.
La otra cuestión que me gustó de la exposición fue su buen nivel técnico. Técnicamente era perfecta. La sociedad actual exalta los bienes de naturaleza técnica como bienes supremos. Aunque una acción esté realizada a la perfección, hay bienes que superan a este bien técnico, como son el bien sentimental o el moral. Por tanto, no podemos centrarnos solamente en estos aspectos.
Al inicio de la exposición ponía: “Vamos a abordar esta exposición sin tener en cuenta la teología ni la historia de las religiones”; y yo me pregunto: ¿En qué se te queda la exposición? Pues en técnica pura y dura. No hay espacio para la trascendencia, ni la crítica de religiones. Se hace un “totum revolutum” de todas, porque lo que importa es la técnica al fin y al cabo. En conclusión: todas las religiones son lo mismo y ninguna es peor ni mejor. Un ejemplo del grado de confusión, de irresponsabilidad historiográfica y documental es el siguiente. En una pequeña obra teatral que se ofrece en el interior de la exposicion, se llega a dar a entender que la guerra ruso-japonesa que tuvo lugar entre 1904 y 1905 se debió a ¡causas religiosas! ¡Cómo no! Difícilmente se podía esperar una explicación más simplista y alejada de la realidad, cuando cualquier estudiante de secundaria sabe que dicho conflicto se debió a las ambiciones imperialistas rusas y japonesas sobre Manchuria y Korea.
Además, según la exposición las causantes de casi todas las guerras son las religiones. ¿Éste es el modelo de alianza de civilizaciones?¿Dónde situar entonces a Buda, Confucio, San Francisco de Asís, Dietrich Bonhoeffer, Maximiliano Kolbe o la Madre Teresa? ¿Y qué decir de grandes obras del espíritu humano como son el arte religioso, la literatura, y los valores religiosos como la libertad, la igualdad o la fraternidad/sororidad, con un indudable bagaje religioso, por ejemplo en el cristianismo y en el Islam?
Cuando uno se olvida de las diferencias y lo mete todo en el mismo saco, corre e peligro –al que todos estamos expuestos- de confundirlo todo. Lo dice la expresión castiza: no es bueno mezclar la velocidad con el tocino, churras con merinas. Si uno atiende a la historia y a la teología, se dará cuenta de que no todas las religiones son iguales y de que tienen muchas más virtudes que defectos.
Vivimos en un tiempo donde una de las nociones filosóficas y sociológicas más apreciadas es la de pluralismo cultural, herencia de la tolerancia que tanta importancia adquirió en el discurso de la Ilustración. Y justamente esa tolerancia y ese pluralismo exigen también que se respeten las creencias religiosas como expresiones legítimas que el espíritu humano ha concebido para responder a los interrogantes más profundos que le vienen acompañando durante siglos.
Nicolás Ruiz Humanes
http://nicolas-ruiz-humanes.neurona.com
¿Y por qué no otra exposición complementaria? Una que se llamase, por ejemplo, "Izquierdismo, modos de empleo". Tal vez los izquierdistas son también causante de todas las persecuciones, fusilamientos, matanzas, campos de concentración, genocidios, hambrunas, pogroms, checas y ajustes de cuentas de cuantos no piensan igual que ellos. No hay tolerancia alguna en el izquierdismo de Mao, Stalin, Fidel o Pol Pot. Son izquierdistas con su propio modo de empleo. Los fanáticos religiosos, pienso, se quedan chicos. Esta es una exposición más del zapaterismo mendigante, foro de civilizaciones, sí, pero también erial de cultura.
Sr.Humanes, dice usted "¿Éste es el modelo de alianza de civilizaciones?¿Dónde situar entonces a Buda, Confucio, San Francisco de Asís, Dietrich Bonhoeffer, Maximiliano Kolbe o la Madre Teresa?" y efectivamente estoy de acuerdo con su crítica hacia dicha exposición pero digame ¿y usted? ¿donde situa usted a Jesúcristo? lo digo porque nos nombra a dos grandes santos pero ¿sin el Santo de Dios de que sirve el resto?
Un saludo
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Viernes, 27 de noviembre
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Nicolás Ruiz Humanes
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