Bioética

Dr.Lejeune: Un apasionado por la vida

23.06.07 | 19:19. Archivado en Ciencia
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Hace casi 13 años que nos dejó, pero sus palabras siguen resonando en nuestros oídos. La vida de este gran científico descubridor, entre otras muchas enfermedades, del síndrome de Down, sigue siendo en la actualidad (en la que el desprecio a la vida es tan patente), un vivo ejemplo a imitar. En 1974 recibió el doctorado honoris causa por la Universidad de Navarra.

Ferviente defensor de la vida desde el primer momento de la fecundación, el profesor Lejeune tuvo que enfrentarse contra muchas adversidades por este hecho.

Al principio de su carrera médica sus investigaciones no se tenían en cuenta, debido a su postura antiabortista. Uno de los ejemplos es éste. Con respecto al ácido fólico, sus colegas científicos decían “Tus investigaciones con ácido fólico no llevan a ningún sitio. Te estás equivocando”. Hoy en día todos los ginecólogos recetan ácido fólico a las embarazadas para prevenir la espina bífida.

No era de esperar que al mejor genetista del momento se le negara el premio Nobel. Eran tantos sus descubrimientos: la trisomía del par 21, la enfermedad del grito del gato, la monocromía 9, la trisomía 13, etc. Pero en su tiempo, como en el nuestro, ser católico y defender la vida eran dos taras importantes. Él mismo se daba cuenta de ello y lo reconocía. Esto es lo que decía ante la sede de la ONU en un debate sobre el aborto:

“He aquí un instituto de la salud (health) que se transforma en un instituto de muerte (death)”. Por la noche, como todas las noches, escribe a su mujer “Esta tarde he perdido mi premio Nobel”.

Pero estos contratiempos no desanimaban al Dr. Lejeune. Siempre defendió hasta el momento de su muerte a los “desheredados”, nombre que el Profesor Lejeune usaba para designar a sus queridos pacientes. Desheredados por su herencia genética que no era perfecta. Desheredados por la sociedad. Pero Lejeune les devolvió con su cariño e investigaciones la dignidad que como personas les correspondía. Aquí hay que recordar que la trisomia del par 21 se creía que se trasmitía de madres infectadas por la sífilis (enfermedad de transmisión sexual) a los hijos. De cara a la sociedad eran mal vistos no sólo por su apariencia sino también debido al pasado de sus madres.

¿A qué se debe que el Dr. Lejeune sintiera tanto aprecio y ternura ante estos seres en apariencia tan desgraciados? La respuesta nos la da Cecíle, trisómica:

Por favor, Dios mío,
vela por “mi Amigo”.
Mi familia me tiene tirria,
Pero él piensa que soy un poco bonita,
porque sabe de qué está hecho mi corazón.
Los hay hermosos con razón,
pero, ¿lo son en realidad
aquéllos que se burlan con impunidad?

Pero, ¿cuáles eran los argumentos del Dr. Lejeune con los que defendía al embrión? Aquí presento un texto suyo en el cual se muestra la certeza científica y el talento de oratoria de Lejeune.

“La genética moderna se resumen en un credo elemental que es éste: en el principio hay un mensaje, este mensaje está en la vida y este mensaje es la vida. Este credo, verdadera paráfrisis del inicio de un viejo libro que todos ustedes conocen bien, es también el credo del médico genetista más materialista que pueda existir. ¿Por qué? Porque sabemos con certeza que toda la información que definirá a un individuo, que le dictará no sólo su desarrollo, sino también su conducta ulterior, sabemos que todas esas características están escritas en la primera célula. (…).

Pero habrá quien diga que, al principio del todo, dos o tres días después de la fecundación hay un pequeño amasijo de células. ¡Qué digo! Al principio de una sola célula, la que proviene de la unión del óvulo y del espermatozoide. Ciertamente, las células se multiplican activamente, pero esa pequeña mora que anida en la pared del útero, ¿es ya diferente de la de su madre? Claro que sí, ya tiene su propia individualidad y, lo que es a duras penas creíble, ya es capaz de dar órdenes al organismo de su madre. (…).

Tan pequeño como es, es él quien, por un orden química, fuerza a su madre a conservar su protección. Ya hace de ella lo que quiere ¡y Dios sebe que no se privará de ello en los años siguientes! (…).

El increíble Pulgarcito, el hombre más pequeño que un pulgar, existe de verdad; no se trata del Pulgarcito del cuento, sino del que hemos sido cada uno de nosotros.

Pero dirán que hasta los cinco o seis meses su cerebro no esta del todo terminado. ¡ Pero no, no!, en realidad, el cerebro sólo estará completamente en su sitio en el momento del nacimiento; y sus innumerables conexiones no estarán completamente establecidas hasta que no cumpla los seis o siete años; y su maquinaria química y eléctrica no estará completamente rodada hasta los catorce o quince.

¿Pero a nuestro Pulgarcito de dos meses ya le funciona el sistema nervioso? Claro que sí, si su labio superior se roza con un cabello, mueve los brazos, el cuerpo y la cabeza en un movimiento de huida. (…).

Entonces, ¿para qué discutir? ¿Por qué cuestionarse si estos hombrecitos existen de verdad? ¿Por qué racionalizar y fingir creer, como si uno fuese un bacteriólogo ilustre, que el sistema nervioso no existe antes de los cinco meses? Cada día, la Ciencia
nos descubre un poco más las maravillas de la vida oculta, de ese minúsculo mundo bullicioso de la vida de los hombres, aún más asombroso que los cuentos de los niños. Porque los cuentos se inventaron partiendo de una historia verdadera; y si las aventuras de Pulgarcito han encantado a la infancia, es porque todos los niños, todos los adultos que somos ahora, fuimos un día un Pulgarcito en el seno de nuestras madres”.

Gracias, Profesor Lejeune, por su vida de entrega generosa a los desheredados, a su familia y a la verdad científica.

Nicolás Ruiz Humanes
http://nicolas-ruiz-humanes.neurona.com

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por nallely 12.08.09 | 14:59

    esta muy bueno pro lo podrian resumir?

Viernes, 17 de febrero

BUSCAR

Editado por

  • facebook
  • twitter
  • Youtube
  • RSS

Hemeroteca

Febrero 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
272829    

Sindicación