Bienvenidas, Majestades. Gracias, presidente
01.11.07 @ 10:20:51. Archivado en el barco del arroz
La mayor parte de las deudas son de carácter económico. Cuesta trabajo y a veces sangre saldarlas, pero cuando se pagan o cobran, cierto es que se descansa, y con voluntad, calculadora o dinero, terminan por saldarse. Pero están las más difíciles de pagar: las del alma y el corazón, aquellas cuya sola mención supone un rasguño en las entretelas.
Estas son las más difíciles de pagar o cobrar, porque no hay dinero suficiente para cuantificarlas.
Una de estas últimas se acaba de pagar. Escribo estas líneas como ceutí, no como periodista, lo advierto. Y como ceutí, conozco muy bien ese sentimiento de frustración y rabia por el hecho de ser tratado como el otro, como el hijo bastardo al que nada falta salvo el cariño. Me refiero a la Corona: jamás visitó Ceuta, jamás se habló de Ceuta más que por telegramas y palmaditas en el hombro. Pero de venir, nada de nada.
Ello, unido a las reivindicaciones del vecino de abajo y a los devaneos de buena parte de la población del país, hacía crecer la sensación de que, efectivamente, eramos ciudadanos de segunda, porque ni siquiera nuestro Rey nos visitaba. La visita Real del lunes no es una visita a Gijón o Valladolid. Ustedes me entienden.
Ayer esa deuda se saldó. Sigo siendo republicano, lo advierto, pero antes soy ciudadano de esta tierra. Sean, pues, sus Majestades bienvenidas a Ceuta, que la espera con los brazos abiertos. Sean bienvenidos a una ciudad donde he visto muestras de emoción y alivio: al fin. Sean bienvenidos a la parte de España donde más se la siente. Y les pido que vengan a disfrutar: a estremecerse ante la sobriedad de las Murallas Reales, donde el mar es testigo de quinientos años gritando el nombre de España, a disfrutar de nuestras gentes, a admirarse del Parque Marítimo del Mediterráneo y a recorrer nuestro ayuntamiento, la vasta obra inaugurada por su abuelo, Alfonso XIII. Y a preguntarse que le ha llevado, en estos treinta y dos años, a no hacerlo antes.
Y, nobleza obliga, gracias, Presidente Zapatero. De su gestión discrepo en muchos puntos, como sabrán mis lectores, y no tengo claro si le votaré o no en marzo. Pero no soy tan ingenuo para creer que usted no ha ayudado a esto. A veces, el primer paso es el que más trabajo cuesta dar. Y usted, que nadie lo olvide, ayudó a darlo.
Comentarios:
Por cierto Juanjo, te agrego a mis feeds, un regalo haber encontrado este rinconcito.
Un abrazo.
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Juan José Coronado
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